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¿Qué necesita una mamá que acaba de tener un hijo/a?

Soledad Coo Calcagni

Psicóloga, especialidad en psicología clínica y salud mental perinatal

¿Qué necesita una mamá que acaba de tener un hijo/a?

Convertirse en mamá implica muchos cambios y desafíos. La manera positiva o negativa en que éstos se vivan depende de muchas cosas, entre ellas las características del entorno en el que viven la mamá y su guagua, la cantidad de situaciones adversas o estresantes a las que están expuestas, la historia personal de la mamá y su forma de ser. Muchas de estos elementos son difíciles o imposibles de cambiar, como por ejemplo la historia personal de la mamá, pero hay algunos aspectos que sí son modificables y que pueden promover un entorno positivo, seguro y protector para la mamá y su guagua. ¿Cuáles son estos aspectos? Principalmente las actitudes y conductas de personas cercanas, incluyendo familiares, amigos, profesionales de la salud y, especialmente, el papá de la guagua en caso que esté presente. El apoyo que estas personas den a la mamá es fundamental para que a ella le sea más fácil adaptarse a la nueva etapa que enfrenta, para aprender las actividades y tareas que son necesarias para cuidar a una guagüita recién nacida y para desarrollar actitudes que favorezcan el desempeño en su rol de mamá.

En concreto ¿qué necesita una mamá de las personas que la rodean?

Lo primero es apoyo emocional, es decir, personas que empaticen con su manera de sentir ante el nacimiento de su guagua y que tengan conciencia de que la mamá está en una etapa vulnerable en que puede sentir mucha alegría, pero también inseguridad o frustración. Además de empatía, una mamá también necesita manifestaciones de cariño y comentarios que la seguricen y reafirmen en su rol. Al verse enfrentada a su guagua, una mamá puede sentirse insegura sobre cómo cambiar un pañal, cómo calmarla si es que llora o cómo amamantar. Comentarios como “eres una buena mamá” o “mira qué contenta se ve tu guagua cuando está contigo” ayudan a que una mamá confíe en sí misma y sienta que está haciendo las cosas bien.

Por el contrario, comentarios como “ya pues, cuándo vas a callar a esa guagua” o “a esta edad tu guagua ya debería pasar la noche de largo” aumentan la inseguridad y los sentimientos de inadecuación en la mamá y reflejan un entorno que no acepta las conductas propias de un/a recién nacido/a. Cuando hay mucha presión externa para que la mamá o la guagua se comporten de cierta manera una mamá puede sentirse obligada a intentar cumplir con las expectativas de las personas que la rodean para evitar las críticas o la desaprobación, es decir, para no ser considerada una “mala mamá” cuya guagua no sigue las pautas de desarrollo que el resto considera “normales” o “correctas”. Esta presión dificulta que la mamá se concentre en leer las señales que su guagua está transmitiendo para tratar de entender qué le pasa y responder de la manera más adecuada, a pesar de que esta respuesta contradiga las opiniones o expectativas de su medio

En el caso de los profesionales de la salud que estén en contacto con la mamá y su guagua, el apoyo emocional se puede traducir en ofrecer un espacio comprensivo y no enjuiciador en el que la mamá se sienta escuchada y pueda expresar sus inquietudes y preguntas sin temor a ser criticada, sino sabiendo que está en un lugar en el que puede recibir ayuda y consejo.

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En segundo lugar es fundamental el apoyo práctico. Cuidar de una guagua implica mucho trabajo y dedicación casi exclusiva, además, para muchas mujeres las tareas necesarias para cuidar a una guagua pueden ser poco familiares. Por lo mismo, profesionales y familiares o amigos que estén dispuestas a enseñarle a la mamá estrategias prácticas para, por ejemplo, amamantar, calmar los llantos, o establecer rutinas de sueño son bienvenidas; sobre todo si su actitud es respetuosa y está orientada a empoderar a la mamá en su rol.

El apoyo práctico también se puede traducir en ofrecer ayuda con tareas concretas. La rutina de alimentar a una guagua (ya sea amamantando o con mamadera), sacar chanchitos y cambiar pañales deja poco espacio para dormir y realizar otras actividades, ya sea de cuidado personal, domésticas, de trabajo o pasatiempos. A esto se suma que muchas veces una mamá puede sentir la presión de seguir haciendo todo lo que hacía antes además de cuidar a su guagua. Por lo mismo, ayuda práctica en el cuidado de la guagua, como ofrecer hacerse cargo de sacar chanchitos y cambiar pañales para que la mamá pueda dormir, u ofrecer ayuda con tareas domésticas para que la mamá pueda dedicarse a su guagua sin la presión de tener que cumplir con el trabajo de la casa pueden ser una gran ayuda.

Si bien el apoyo de familiares u otras personas cercanas es fundamental, cuando este apoyo es intrusivo o es percibido como crítica puede ser una fuente de estrés o conflicto. Por ejemplo cuando hay sobre abundancia de consejos sobre algunos aspectos de la crianza cuando éstos no han sido pedidos o cuando los consejos se expresan de manera que disminuye la confianza de la mamá. Frases como “tal vez tu leche no es suficiente y por eso la guagua se queda con hambre, prueba a darle relleno” o “tú no sabes calmarla bien, déjame tomarla yo en brazos para que deje de llorar”, aumentan la inseguridad y los sentimientos de inadecuación en la mamá y pueden generan rabia y resentimiento hacia las personas que emiten esos comentarios. En estos casos el que haya alguien cercano que ayude a poner límites a las actitudes y comentarios críticos de otros, o que respalde a la mamá en su respuesta a las críticas contribuye a que la mamá sienta que no está sola y que su estilo propio de criar a su guagua es válido y respetado.

¿Cómo ofrecer un apoyo que sea una verdadera ayuda? La clave está en lograr el equilibrio entre ofrecer ayuda y permitir la independencia. Es decir, al momento de ofrecer ayuda o consejos hay que tener presente que lo principal es que la mamá se empodere de su rol y que siga el estilo de crianza que a ella le parece el más adecuado, incluso si éste no coincide completamente con el nuestro. Respetar las decisiones y preferencias de la mamá en torno a la crianza, reforzar la confianza en su rol y apoyar en algunas tareas prácticas para que ella pueda concentrarse en disfrutar y conocer a su guagua son los mejores regalos que podemos hacer como familiares y amigos. Después de todo, para criar niños felices necesitamos mamás y papás que vivan en un medio en el que el respeto, el cariño y la preocupación se traduzcan en actitudes y conductas concretas que faciliten y apoyen el ejercicio de la maternidad y paternidad en el día a día.

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