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Esperar a una guagua con diagnóstico de corta vida

Fundación Amparos

Esperar a una guagua con diagnóstico de corta vida
FUNDACION AMPAROS es una agrupación de padres que sufrieron la pérdida de su bebé, que acompaña a quienes viven una experiencia similar. Escríbenos a contacto@amparos.cl, o visítanos en http://www.amparos.cl

Desde sus experiencias nos han aportado con esta columna dirigida a las familias que esperan su bebé con un diagnóstico de corta vida.

¿Qué hacer cuando nos dicen que el/a hijo/a que esperamos no vivirá mucho tiempo? ¿Cómo enfrentar un embarazo que no tendrá el final que esperábamos?

Esperar un bebé es un proceso que conlleva muchas emociones, surgiendo por lo general sentimientos de ilusión, amor y ansias de conocerlo –también temor. Cuando nos notifican que por razones que escapan a nosotros, aquel bebé morirá tempranamente, pareciera que se nos ha caído encima una bomba atómica, que no solo nos remece a nosotros como padres sino a todos y a todo lo que nos rodea. Lo que comenzamos a sentir es devastador, iniciándose un duro camino lleno de incertidumbres.

Esta breve columna intentará dar algunas orientaciones a esas mamás y papás que sufren la experiencia.

No temas tener sentimientos contradictorios

Aunque no lo queramos, es natural que surjan sentimientos no deseables en nosotros. Acéptalos, son parte del proceso y la profundidad del dolor e impacto que se vive. Podrás sentir negación, rabia, dolor, culpa y envidia de quien no vive lo que te ocurre. Todo ello mezclado con un gran amor y ternura por tu guagua. Quizás sientas estos sentimientos al mismo tiempo o en etapas diferentes. No te sorprendas. Es normal. No te obligues a esconderlos: habla con alguien en quien confías sobre qué sientes, es probable que de ese modo se serene un poco su intensidad. Puede ser que el diagnóstico médico no te convenza, si quieres y tienes la posibilidad de hacerlo, consulta otras opiniones.Procura siempre hacer lo que te deje tranquila/o y evite que en el futuro digas “por qué no intenté esto”, “debiera haber hecho esto otro”.

Aprópiate del proceso: el bebé que esperas es tuyo, no de los equipos médicos u otras personas externas

Cuando esperamos un bebé que viene enfermo, pareciera que su destino debe ser decidido por los expertos. Si bien hay muchos aspectos que debemos dejar a los doctores, hay muchos otros que pueden quedar en manos de su mamá y/o papá. Así, no repares en preguntar nada y participa del transcurso del embarazo. Si te sirve, haz una lista de preguntas antes de cada consulta médica, de manera que el/la doctor/a pueda informarte lo más posible de lo que se vendrá y de las alternativas durante el proceso. Intenta encontrar un médico que sea empático y flexible con la situación que vives, habla con los equipos médicos que te atenderán cuando nazca tu hijo. Cuando ello ocurra, tienes todo el derecho a hacer peticiones: quedarte con tu bebé en brazos por unas horas -aun cuando ya haya fallecido-, fotografiarlo, presentarlo a familiares cercanos, etc.

Si te sientes capaz, te aconsejamos darte espacios durante la gestación para disfrutar tu embarazo. No será fácil, pero más tarde atesorarás esos momentos. Hay mamás/papás que deciden ponerle al bebé su música favorita, tejerle una mantita para cuando nazca, comerse en consciencia un chocolate, etc., pensando en que tu hijo/a sentirá esas sensaciones y emociones.

Evita aislarte y procura buscar apoyo

Es muy comprensible “irse hacia adentro” durante esta experiencia, retirándonos muchas veces, de la vida social. De hecho, es aconsejable no obligarse a socializar como antes, si no se quiere. Ya vendrá el tiempo para volver a retomar las rutinas. No obstante, no es recomendable aislarse completamente; puedes relacionarte con personas con que tengas más afinidad y confianza, intentando no llevar esta carga emocional en soledad. Si te sientes sola/o, puedes buscar orientación sicológica o redes de apoyo alternativas, hay muchos padres que han pasado por lo mismo y se han agrupado para escuchar y contener a otros.

Si estás en pareja, lograr comunicación y apoyo mutuo es de gran ayuda. Pero debemos recordar que en toda relación existen diferencias en la manera de procesar y demostrar esos sentimientos entre una persona y otra. Hay también expectativas distintas sobre cómo se quiere llevar el embarazo y vivir el nacimiento. Una manera de resolver las distancias es encontrar instancias adecuadas para conversar acerca de lo que siente y espera cada uno de uno mismo y del otro, de este tiempo. De esa manera será más fácil llegar a acuerdos que permitan que madre y padre de ese bebé vivan en serenidad estos momentos trascendentales que les tocó vivir, respetando a consciencia las diferentes personalidades y necesidades.

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