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¿Por qué hay que cuidar a las mamás?

Ximena de Toro

Equipo Chile Crece Contigo

¿Por qué hay que cuidar a las mamás?

Desde la gestación en la mujer se producen muchos cambios, junto a ello, la responsabilidad de cuidar y contener una nueva vida. Desde el momento en que una mujer se entera de que está embarazada, la preocupación no solo es por ella sino también por otro ser. Los cambios son físicos, emocionales, psicológicos y sociales. Por lo que si bien pueden haber momentos de alegría también hay momentos de inseguridad. Por supuesto que esto no solo lo vive la mujer embarazada, sino que también afecta a la pareja y la familia. Sin embargo, es importante considerar estos aspectos desde el inicio para poder generar los apoyos necesarios para un entorno adecuado a la mujer embarazada y el niño o niña por nacer.

En el momento del nacimiento, las emociones y la sensibilidad de las mujeres aumenta, sus aprehensiones, temores e inquietudes se vuelven más marcados, protegiendo de acuerdo a sus recursos y apoyos, a su guagua. Muchas personas se acercarán a ella con diferentes consejos intentando apoyar, sin embargo, algunas veces ellos pueden generar confusiones y juicios en lugar de apoyo.

¿Por qué es importante cuidar y apoyar a las mujeres en estos momentos?

Durante la gestación:

Porque todas las experiencias que vive la madre las experimenta, de alguna manera, la guagua en el útero. Por esto es importante que ella tenga una alimentación sana, esté en un ambiente libre de humo de tabaco, sin consumo de alcohol, sin estrés y con un buen trato. Situaciones de estrés pueden afectar directamente a la guagua, aumentando el riesgo de un parto prematuro, bajo peso y estatura, además de problemas emocionales. También puede relacionarse con una mayor propensión a sufrir depresión postparto, lo que puede tener consecuencias en el vínculo con su hijo(a).

Durante el embarazo cambia el cuerpo, el tiempo, las prioridades y el sentido de la vida. Al recibir cariño, confianza y apoyo de la familia y especialmente de la pareja, es más fácil integrar los cambios. Tanto los cambios físicos como en el entorno social y laboral pueden llegar a causar inseguridades en la mujer.

Durante el embarazo, puede sentir rápidos cambios de ánimo, que se producen por las alteraciones hormonales y los efectos que tienen en la vida cotidiana. Es común pasar de la alegría a la pena, sentir temor y ansiedad, tener ganas de llorar y estar irritable durante el embarazo y en los meses y hasta años posteriores al nacimiento.

Con frecuencia también se preguntan:

• ¿Tendré un embarazo normal?

• ¿Cómo será mi hijo o hija?

• ¿Será sanito(a)?

• ¿Cómo será el parto?

• ¿Podré manejar la situación de ser mamá?

• ¿Cómo será mi pareja como papá?

• ¿Cómo será nuestra vida en familia?

Todas estas preguntas son normales y es bueno conversarlas en pareja o con alguna persona de confianza.

Durante el parto y nacimiento:

Cada nacimiento trae consigo una cantidad de emociones y es un momento de gran susceptibilidad. De allí que el trato que reciba del equipo de salud desde el embarazo,pero en especial durante el trabajo de parto y parto, y del apoyo de las personas cercanas, serán fundamentales. El cuidado, protección, contención y sobre todo el respeto que reciban en esta etapa será crucial en la estabilidad emocional de la mujer y tendrá incidencia en el trato hacia su guagua.

Los primeros días:

Tanto la gestación como el puerperio son períodos en que las mujeres están especialmente sensibles y sufren de frecuentes cambios emocionales. Es importante que la familia se reorganice para liberar por un tiempo a la mamá de algunas tareas, con el fin de que ella pueda descansar y dedicarse a su guagua.

Además, el proceso de lactancia puede tomar un tiempo de aprendizaje para la mamá y la guagua. Al comienzo el amamantamiento requerirá mucha dedicación y disponibilidad para responder a la demanda adecuada de la guagua, la libre demana, es decir, cada vez que la guagua lo requiera, ello en un inicio es muy frecuente, por lo que junto con la dificulta de instalar la lactancia (adecuado acople pecho pezón) se suma la imposibilidad de dormir por varias horas seguidas. Por lo que no solo muchas emociones están a flor de piel debido a los cambios hormonales necesarios para el cuidado sino que también se suma el cansancio físico junto a otros aspectos: a veces es difícil ducharse, los dolores del cuerpo tras el parto, entre otros.

En estos primeros días y semanas es importante que le trasmitan confianza, cariño, seguridad, compañía y apoyo ante cualquier necesidad que surja durante el inicio de la lactancia.

El apoyo en cosas concretas como preparar comida, dejarle agua a mano, mantener la casa organizada, cuidar a otros hijos(as) y hacer equipo con ella, puede ser una base para que con el tiempo se vayan adaptando a la nueva situación.

La adaptación a una nueva rutina, donde no hay tiempo a veces para uno misma, junto con el peso de la responsabilidad de ser la principal fuente de alimento y protección de una guagua es sin duda un momento crucial para cualquier mujer. Es bueno que todos en la familia sepan que durante este período es posible que la mamá:

• Pueda estar feliz y ponerse triste en poco tiempo.

• Llore con mayor facilidad

• Esté irritable o enojona

• Esté decaída o desanimada

• Tenga sueño o insomnio.

• Sienta miedos

• Tenga dificultades para enfrentar situaciones cotidianas.

De allí la importancia de acompañar, contener, escuchar y sobretodo no juzgar. En la medida que la mamá está bien, podrá cuidar mejor a su guagua. El apoyo del grupo familiar es esencial para la madre. Ella necesita que la escuchen y sean cariñosos y la apoyen con las tareas del hogar y en la crianza de su hija o hijo.

**Si se siente muy triste y desanimada, es importante que lo consulte con su consulte con su equipo de salud porque es común que durante el puerperio las mujeres puedan presentar presentar Trastornos del Ánimo (Recuerde que el diagnóstico y el tratamiento de la depresión es una garantía GES)

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