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¿Cómo envolver en un regalo lo que queremos transmitir a los niños esta Navidad?

Gabriela Carreño

Psicóloga

Servicio Fono Infancia

¿Cómo envolver en un regalo lo que queremos transmitir a los niños esta Navidad?
“La magia no está en el truco, ni siquiera en el mago, sino en la mirada de un espectador ilusionado” (Jorge Blass)

Se acerca Navidad, fecha en la que las calles se decoran e iluminan, muchas casas lucen diversos motivos navideños y lo mismo sucede en supermercados, restaurantes y centros comerciales. Todos estos cambios en nuestra ciudad hacen que se cree un clima  especial de celebración, el que resulta particularmente significativo para los niños, quienes vibran al ver la ciudad iluminada y anhelan impacientemente la llegada del Viejito Pascuero, como le llamamos en Chile.

Si bien todos tenemos una representación de la Navidad y entendemos que tiene un origen religioso que celebra el nacimiento de Jesús, también sabemos que esta fecha con el pasar de los años ha ido tomando múltiples sentidos y que puede ser vivida de diversas maneras dependiendo de cada persona o cultura. Es así como hay familias que sin ser católicas o especialmente religiosas, se reúnen en torno a esta fecha y aprovechan la instancia como un momento de recogimiento y reencuentro familiar.

El mundo de la fantasía tiene un importante rol en la vida anímica de los niños

Sin duda la Navidad puede ser vivida de múltiples maneras y son muchos los sentidos que cada uno puede darle a esta celebración, es por esto que vale la pena detenerse a pensar en qué queremos transmitirle a los niños respecto de la Navidad y en cuáles son los regalos que queremos dejarles para la vida.

Hoy en día se hace mucha publicidad en torno a la Navidad, se ofrecen miles de productos para hacer regalos y se intenta mostrar que es a través de éstos cómo podemos darle un sentido a esta celebración  y mostrar afecto a nuestros seres queridos. Los niños/as tampoco quedan ajenos a la publicidad, se les muestran miles de juguetes más o menos costosos y se les invita a pedir, cómo si a través de la petición de regalos pudieran colmar un deseo que probablemente sin la influencia de la publicidad no habrían tenido.

El viejito pascuero

Se incita a los niños a escribir cartas al Viejito Pascuero y muchas veces los padres presionan para que las escriban pronto, ya que se debe comprar los regalos antes de que todo se agote. Esto suele ocurrir en un clima de mucha ansiedad, dejando poco espacio al disfrute y a la magia que puede tener la leyenda del Viejito Pascuero.

Todo lo señalado podría hacernos pensar que estimular la fantasía del Viejito Pascuero, puede llegar a ser negativo, sin embargo debemos tener en cuenta que el mundo de la fantasía tiene un importante rol en la vida anímica de los niños, ya que es una incipiente forma de conocimiento, en la medida que da espacio a preguntas, respuestas tentativas, hipótesis, imaginación, etc.

La figura del Viejito Pascuero, es especialmente significativa para los niños; los adultos solemos hablarles del trabajo que realiza y muchas veces los invitamos a “portarse bien” para que este les traiga regalos. Sin embargo esta figura también puede ser concebida como un arquetipo de la bondad en el mundo, ya que representa a alguien que trabaja todo el año para entregar regalos a los niños y satisfacer sus deseos. Si tenemos en mente lo anterior, vemos que esta leyenda, abre la posibilidad de abordar temas como la generosidad, la capacidad de ponerse en el lugar del otro y también la posibilidad que todos tenemos de que nuestro trabajo se traduzca en un beneficio para los demás.

Al mismo tiempo las cartas al Viejito Pascuero, nos dan la posibilidad de contactarnos con el mundo del deseo infantil.  Los niños a través de sus peticiones dejan entrever algo de su deseo, el que muchas veces sorprende porque no se centra solo en regalos, sino que también contempla buenos deseos para otras personas, preocupaciones, confesiones respecto de sí u otros. De este modo vemos que las cartas pueden tener un valor de comunicación en sí mismo, el que va más allá de la petición de regalos, constituyéndose como una genuina expresión de la subjetividad o mundo interno de cada niño.

El sentido de la navidad

En nuestra sociedad caracterizada por el consumo y por una publicidad muy potente que promueve la compra de regalos como un modo de expresar afectos, existe el riesgo de que los adultos confundamos la muestra de afectos con el tamaño del regalo. Es así como nos encontramos con adultos que ostentan obsequios como una manera de competir con otros o de compensar a los niños por otras carencias. Nuevamente vale hacerse la pregunta ¿es este el sentido que quiero transmitir a las nuevas generaciones respecto de la Navidad?

Considerando estos elementos se hace central poder escuchar y respetar el deseo de cada niño ¿Por qué habré de darle muchos regalos si solo pide uno? ¿Si pide muchos regalos será que busca suplir algo que le falta?¿Necesita un regalo material, o sus deseos van por necesidades emocionales?

Hay autores que plantean que los juguetes son muy importantes en la vida anímica de los niños, ya que a través de estos pueden mostrar al mundo su valor y posesiones. En este sentido cuanto más inseguro se sienta un niño respecto de sus relaciones afectivas, es probable que se vuelva más demandante de obsequios como una manera de compensar, buscando fuera de él la seguridad que le falta. Lo anterior nos da la oportunidad de detenernos a pensar en qué es lo que realmente un niño desea y expresa cuando se vuelve más demandante.

Debemos tener en mente que los adultos tendremos una gran influencia en cómo los niños viven la Navidad y  qué sentidos le van dando a esta fiesta. Si lo permitimos esta celebración puede ser una oportunidad de reencuentro genuino con los niños y niñas, en el que se permita la fantasía, responder dudas, decorar en conjunto, hacerlos partícipes de actos solidarios y por supuesto una fiesta en la que se escuche sus deseos y lo que ellos expresan a través de su manera particular de vivir la Navidad. Si logramos que los niños se sientan acogidos en estas fechas, que disfruten de una cena y del reencuentro familiar, veremos como para ellos el mejor regalo serán las sonrisas y los bellos recuerdos que atesorarán en la vida.