Cuando dormimos, descansamos y renovamos la energía gastada durante el día. Cuando soñamos, procesamos todos los acontecimientos del día y, por lo tanto, consolidamos nuestras experiencias y aprendizajes.
No todos los niños/as necesitan la misma cantidad de horas de sueño. Algunos requieren dormir más que otros.
La observación del niño y de su estado de ánimo permitirá saber si requiere dormir más. Si las horas de sueño son suficientes, el niño/a se levantará contento y con ánimo. Por el contrario, la falta de sueño alterará su humor y energía.
No existe total claridad respecto del número de horas adecuadas para dormir, pero las investigaciones señalan que entre los 1 y 2 años se puede dormir una siesta de 1 a 2 horas aproximadamente y 12 a 14 horas en promedio durante la noche.
La generación de horarios fijos de sueño, especialmente en los días de semana, es necesaria para desarrollar buenos hábitos.