Muchas madres deciden destetar a su hijo/a pasado un periodo que han estimado como conveniente para ello. La Organización Mundial de la Salud recomienda dar leche materna a los niños/as de manera exclusiva (sin otros alimentos, jugos o agua) hasta los 6 meses, a libre demanda y libre disposición (por el tiempo y en la frecuencia que lo soliciten), y mantener la lactancia complementada con otros alimentos hasta al menos los dos años de edad.
Algunas mujeres deciden destetar a sus hijos/as antes de ese periodo recomendado, otras pasado ese tiempo y otras deciden esperar un destete espontáneo o natural, lo que suele suceder entre los 2 y los 4 años. Como sea, tarde o temprano todo niño o niña en el mundo es destetado.
Sin embargo, es importante que este proceso no sea solo una decisión individual sino que se realice de forma respetuosa con las necesidades del niño(a).
Es importante que el padre participe en este proceso. La decisión es de los 3 y deben apoyarse. Si no hay acuerdo, el(la) niño(a) queda en el medio de la conversación y puede generar inseguridad adicional a este proceso.
El padre puede ser un gran apoyo en ofrecer consuelo y cariño alternativo al que entregaba la madre durante la lactancia.

Si tienes más dudas, puedes pedir orientación gratuita desde cualquier teléfono a Fonoinfancia 800 200 818, donde un grupo de psicólogos podrá darle mayor orientación.
No hay ningún motivo nutricional o psicológico por el que haya que destetar obligatoriamente a una determinada edad.
Un segundo embarazo tampoco es razón para acelerar el destete, algunos niños/as espontáneamente se destetan cuando su madre se embaraza dado que la leche cambia un poco su sabor, otros siguen mamando y si la madre lo permite, ello no provoca problema alguno en la disponibilidad de leche para el niño/a por nacer, de hecho asegura que al nacer el nuevo niño/a tendrá muchísima leche disponible, el cuerpo se adapta a los requerimientos de leche de ambos hijos/as y mantener la lactancia para ambos hijos/as (a esto se denomina amamantar en Tándem) puede facilitar la aceptación de la llegada del hermano o hermana.Si después de las 20 semanas de gestación la madre presenta contracciones al amamantar, es riesgoso seguir amamantando.