El juego es una de las mejores formas de apoyar a que tu hijo o hija se desarrolle integralmente. El juego es muy importante para las niñas y niños, es su actividad natural que le permite aprender y desarrollarse integralmente. ¡Jugar le hace bien a tu hija o hijo!
El juego le permite a tu hija o hijo, imaginar, explorar, representar distintas situaciones y así conocer y descubrir sus habilidades, expresando emociones y mostrando su forma de ver el mundo. El juego libre y natural le permite experimentar y así ¡se va generando el aprendizaje!
¡Los beneficios que tiene el juego en el desarrollo de tu hija o hijo son innumerables!
Al rodar de un lado a otro en el suelo, gatear, subir una escalera, escalar un árbol o saltar como rana, la niña o niño está conociendo y explorando las infinitas alternativas que su cuerpo tiene, y la manera en que éste responde en determinadas situaciones. Es precisamente esta sencilla acción la que le permite confiar en sí y en sus posibilidades.
El juego es un impulso natural del ser humano por explorar placenteramente lo que tiene a su alrededor, ¡nadie le enseña a jugar a una niña o niño, puesto que saben hacerlo desde que nacen! A medida que crece, lo que va cambiando es el tipo de juego y las actividades que les son más agradables o atractivas. Para que jueguen, sólo debemos facilitarles un espacio seguro y apropiado para hacer del juego una parte esencial de su actividad cotidiana.

La televisión y los dispositivos electrónicos limitan el juego y el movimiento, por eso:
• A los 4 años la niña o niño no debe ver más de 90 minutos diarios de TV.
• Evita los dispositivos como televisión, celulares, tabletas o computadores, al menos una hora antes de acostarse.
• Comer viendo pantallas te hará más propenso a consumir alimentos sin darte cuenta y a conversar menos con tu hija o hijo. Evita comer frente a las pantalla
A medida que las niñas y niños crecen van mostrando el disfrute que le produce jugar. Alrededor de los 4 años sus juegos evolucionan hacia la interacción con otros. La imitación de acciones cotidianas es una manera de elaborar el pensamiento, ¡es importante que los niños y las niñas tengan la oportunidad de hacer muchas cosas diferentes y no encasillarlos “en juegos de niños” y “juegos de niñas”!
Los varones tienen que aprender a cuidar a los demás, tienen derecho a llorar y expresar sus emociones. Las niñas en tanto, necesitan aprender a usar sus cuerpos, sentirse fuertes y capaces de hacerse cargo de sí mismas.
Entre los 4 y 6 años aparecen con fuerza los juegos de imitación, donde las niñas y niños interpretan a las personas significativas para ellos, también imitan a una doctora, a un profesor y a un vendedor, entre otros, y necesitan relacionarse con otros para hacerlo e interpretar los diversos roles, lo que les resulta muy divertido.

Si observas con atención verás que las ganas de jugar de tu hija o hijo aparecen con más fuerza cuando está rodeado de gente que lo quiere, y en un lugar en que se siente protegido. ¡En la medida que nos sentimos en calma y seguros, nos atrevemos a explorar! Por eso:
• Estimula y elogia a tu hija o hijo.
• No te burles de sus miedos y preocupaciones.
• Dale la oportunidad de ser independiente y tomar algunas decisiones.
• Trata de no imponer tus reglas en el juego.
La exploración y el juego libre posibilitan el aprendizaje, puesto que en la medida que la niña y niño descubre, va aprendiendo de esas experiencias, ¡en el juego y la exploración se generan millones de conexiones neuronales!
El juego libre, es aquel que no tiene intervenciones desde un adulto, y que es iniciado y terminado por la niña y niño.
Para que el juego libre o espontáneo pueda desarrollarse, es importante contar con espacios seguros, que no generen inconvenientes o accidentes.
Ofrece la oportunidad de jugar juegos diferentes:
• Juegos activos
• Juegos tranquilos
• Mirar libros
• Dibujar, pintar y colorear
• Juegos de experimentar y ensuciarse
• Música y ruido
• Juegos al aire libre
Promover el juego libre es una forma muy efectiva para que los niños y niñas se desarrollen integralmente. El juego potencia las capacidades cognitivas, sociales, emocionales y lingüísticas de niños y niñas.
A través de él aprenden por ejemplo a resolver problemas cotidianos, a esperar turnos, regular su conducta, a confiar en sí mismos y compartir, entre otros beneficios.
Jugar con tu hija o hijo es una buena forma de compartir un momento placentero para ambos, de reforzar sus logros y fortalecer su relación leyendo, interpretando y respondiendo a sus señales.