El objetivo de la alimentación complementaria es que niñas(o) vayan conociendo poco a poco nuevos alimentos, ya que la leche materna continúa siendo un factor de nutrición esencial durante los 2 primeros años.
Cuando los niños y niñas tienen cerca de 6 meses, están listos para comenzar a recibir otras comidas junto a la leche materna. En esta etapa se desarrolla la diferenciación de texturas, sabores, olores, temperaturas y consistencias de los alimentos. Para tu hijo o hija, probar nuevos alimentos es una gran aventura además de un importante aprendizaje.
Recuerda que cada niño(a) tiene su propio ritmo, unos estarán listos un poco antes y otros, un poco  después. El apetito es variable en cada niño(a). Hay dÃas en que comerá más y otros menos. Lo importante es el adecuado aumento de peso y talla que será evaluado en los controles de salud.
Se puede comenzar a introducir alimentos sólidos complementarios a la lactancia materna, cuando tu guagua tiene aproximadamente 6 meses de edad. Hasta ese momento, la leche materna ha aportado todos los nutrientes necesarios para una alimentación sana y poco a poco aumentarán los requerimientos nutricionales (especialmente de hierro si es que tu hijo o hija se ha alimentado con tu leche) por lo que es necesario introducir nuevos alimentos, sin dejar el pecho materno, sólo intercambiando pecho por almuerzo o comida cuando ya coma todo lo necesario.
A los 6 meses, el cuerpo de los niños/as se encuentra preparado para absorber adecuadamente los alimentos sólidos, aunque deben estar bien molidos y suaves. Sin embargo, cada niño/a tiene su propio ritmo, unos estarán listos un poco antes, otros un poco después, habrá dÃas en que comerá más y otros en que comerá menos. Los nuevos alimentos pueden ser rechazados la primera vez que se prueban, pero poco a poco y con paciencia, le irá gustando todo.
Si tu guagua ha sido amamantada, el riesgo de una reacción alérgica a los alimentos es menor y acostumbrarse a nuevos sabores es más fácil, ya que tu leche cambia de sabor según los alimentos que tú ingieres.
En la medida que los niños/as se desarrollan, van experimentando grandes cambios. Los principales indicios de que un niño/a está preparado para recibir otros alimentos que no sean la leche materna, es que:
-La guagua es capaz de sentarse (con o sin ayuda).
-Usa sus manos para tomar alimentos que están cerca y se los lleva a la boca.
-No muestra dificultades para tragar sólidos.
-Aumenta su secreción de saliva.
-En algunos casos coincide con la aparición de sus primeros dientes.

El principal objetivo de la alimentación complementaria es que niñas/os se vayan acostumbrando a los alimentos nuevos y a la alimentación de los adultos, ya que la labor nutricional principal la cumple la leche materna aún por varios meses.
Te recomendamos que el alimento principal continúe siendo la leche materna, no sólo porque es saludable sino también para que los cambios nos sean tan bruscos. De esta manera te aseguras que sea un proceso armónico para tu niño o niña y para ti.
No suprimas la lactancia materna por dar papillas u otro alimento complementario. El/la niño/a irá reduciendo o espaciando las tomas con el transcurso del tiempo. Al llegar al año las tomas habrán disminuido cuantitativamente (en general un par de veces al dÃa, aunque hay niños/as que piden más). La leche materna tiene un alto contenido de grasa y micronutrientes comparada con la mayorÃa de los alimentos complementarios, siendo una fuente clave de energÃa y ácidos grasos esenciales. Además es una excelente manera de transmitirle a tu hijo o hija defensas contra enfermedades comunes, por lo que sigues protegiéndole contra posibles patologÃas.
Además de ser determinante en el desarrollo, el comienzo de la alimentación complementaria es una etapa muy importante porque influye en la formación de hábitos en la alimentación. Los consejos que aquà te damos buscan que el momento de la alimentación sea un momento grato para toda la familia:
-No suprimir la lactancia materna.
-Inicialmente, ofrecer los nuevos alimentos luego de las tomas de pecho, no antes.
-El momento de la comida debe ser placentero y tranquilo, tal como ha sido el amamantamiento.
-Comenzar poco a poco, dar a probar pequeñas cantidades y de a un alimento. Primero puedes darle a probar pequeñas cantidades de alimento, a fin de evaluar si el niño/a los tolera bien. Tanto la cantidad como la variedad de alimentos que se ofrecen deben ser paulatinas. El/la niño/a comenzará a comer cuando esté listo/a para ello.
-Puedes comenzar con el almuerzo, pero en realidad da lo mismo con qué comida del dÃa decidas partir. Durante las primeras semanas ofrécele de a uno los alimentos y en pequeñas cantidades para que los vaya conociendo, recuerda que sólo ha sentido sabores a través de tu leche. Luego podrás ir aumentando la cantidad y variedad en forma progresiva. Por ejemplo: puedes darle los primeros tres dÃas un poco de plátano, luego los tres dÃas siguientes un poco de manzana, si le gustan puedes ir combinándolos poco a poco.
-Si toma pecho, no importa si parten por la fruta, por las verduras o por la carne. A medida que se vaya  acostumbrando puedes comenzar a darle un poco de cada cosa (mezclados o no).
-Durante el primer año, las verduras es mejor consumirlas cocidas, después del año, puedes darle verduras crudas, muy bien lavadas.
-Si toma pecho a libre demanda, ya tiene suficiente leche, por lo que no necesitará otra leche ni derivados lácteos. Si no puedes dar o mantener la lactancia materna, consulta en tu centro de salud cómo reemplazar ese nutriente.
-Si tu hijo(a) tiene antecedentes familiares de primer grado (padre, madre o hermanos) de alergias alimentarias, es importante que consultes en tu centro de salud.
-Es bueno que también coma solo con las manos. Es un  excelente ejercicio para su desarrollo. Además le permites ir experimentando y construyendo su seguridad y cuidado propio.
Papá, participa en esta importante etapa de desarrollo de tu hijo o hija. Estar presente en tareas vinculadas a su alimentación genera una relación de confianza con él o ella, además de favorecer el aprendizaje de buenos hábitos alimenticios. Revisando estos consejos estarás preparado para participar activamente en este momento, ¡Haz equipo!.
Niños y niñas pueden comer papillas y purés a partir de los 6 meses de edad. Hay muchos alimentos blandos que no necesitan triturarse como papilla y que le permiten ir aprendiendo a masticar y tragar, en la medida que le vayan saliendo los dientes y muelas. Prepara las comidas con carnes (vacuno, pollo, pavo) sin grasa y las verduras de la estación. Se recomienda usar tres verduras de diferente color en cada comida, añadir 1 cucharada de aceite.
Entre los 8 y los 10 meses, la mayorÃa de los niños y niñas pueden consumir alimentos blandos con los dedos. Por ejemplo: pedacitos de palta, carne deshilachada, manzana o pera rallada, zanahoria rallada, pedacitos de plátano, pedacitos pequeños de verduras cocidas, entre muchos otros.
A partir de los 8 – 9 meses puedes introducir una segunda comida (por ejemplo en las tardes).
A los 12 meses, la mayorÃa de los niños puede comer el mismo tipo de alimentos que el resto de la familia, pero más molidos o picados. Deben evitarse los alimentos que puedan causar que los niños/as se atoren o atraganten (alimentos cuya forma y/o consistencia implica el riesgo de que pudieran bloquear la tráquea, por ejemplo manÃ, nueces, uvas enteras, dulces, etc.).
A partir del año de edad, se espera que los niños/as coman de todo (saludablemente), salvo por algún motivo de salud especÃfico, aunque aún no alimentos duros o en pedazos grandes, puesto que pueden atragantarse
Si toma el pecho a libre demanda, ya tiene suficiente leche y de la mejor calidad, por lo que no necesitará otra leche ni derivados lácteos (y te ahorrarás dinero). Si no puedes dar o mantener la lactancia materna, consulta en tu centro de salud cómo reemplazar ese valioso nutriente.
Una óptima alimentación complementaria no sólo se relaciona con qué se come, sino también con el cómo, cuándo, dónde y quién alimenta al niño/a.
No olvides lavar tus manos y las de los niños/as antes de preparar alimentos y de comerlos. Usa utensilios limpios para preparar y servir los alimentos. Guarda los alimentos de forma segura y sÃrvelos inmediatamente después de su preparación.
Nunca obligues a tu hijo o hija a comer, déjale elegir entre alimentos saludables y confÃa en que buscará aquellos que requiere. Cuando al principio rechace alimentos, puedes darle pecho para que no quede con hambre.
Organiza la alimentación en horarios más o menos fijos para generar hábitos alimentarios claros, pero mantén la lactancia a libre demanda, asà te aseguras de que nunca tenga hambre.
Si acostumbras a tu hijo o hija a beber agua potable de la llave y no sólo jugos, tendrá hábitos más saludables.
No es necesario que hagas una comida especial para tu guagua. Puedes apartar de la comida que comes tú una porción, sin añadir azúcar o sal. Evita alimentos poco saludables o frituras.
No es bueno ver televisión mientras alimentas a tu hijo/a, ni usar juguetes para distraerlo/a de la comida. ¡La comida puede ser una gran entretención!
La comida no es un premio. Cuando quieras regalonear o felicitar a tu hijo/a por algún logro, hazlo a través de un abrazo, palabras de apoyo, un panorama entretenido, la posibilidad de compartir juntos, pero no con comida.
La comida no es para calmar. Cuando tu niño/a tenga pena, esté enojado o con alguna molestia, enséñale a expresar sus sentimientos y a resolver sus conflictos de forma sana. Comer algo rico no quita la pena, sólo distrae la atención y fomenta que el niño o niña aprenda a comer con malos hábitos y no apoya su aprendizaje para reconocer sus sentimientos y emociones
El orden de los distintos alimentos no importa, no hay edad para la carne, el cereal, para la fruta, las verduras, etc. Eso dependerá de sus gustos.
No añadas azúcar ni sal a los alimentos. No des comida chatarra, bebidas de fantasÃa, chocolates, té, ni café a tu guagua. De ti depende que incorpore hábitos saludables en su alimentación.
No enfriar los alimentos soplándolos y probarlos con el mismo cubierto con que le das la comida, ya que se contaminan con tus microorganismos.
No dejes comiendo solo(a) tu hijo(a). La hora de la alimentación es un momento privilegiado para compartir en familia.
Junto con la alimentación complementaria es importante el aseo bucal. Inicialmente puedes limpiar la boca usando una varilla de algodón húmedo (cotonito), cuando existen sólo los primeros dientes de adelante, puedes utilizar tu dedo envuelto con una gasa o un trozo de pañal, el que debes introducir con cuidado y respeto; al aumentar las piezas dentarias, limpia con un cepillo dental, pequeño y suave, sin pasta de dientes. No olvides limpiar siempre la lengua y las mucosas y repetir esta acción todos los dÃas después de cada comida, asà también tu hijo o hija aprende la rutina de mantener sus dientes limpios y sanos.
Se recomienda aumentar el consumo de lÃquidos, especialmente de leche materna, durante las enfermedades. Si tu guagua aún recibe leche tuya es probable que espontáneamente deje de recibir la misma cantidad de alimentación complementaria y solicite lactancia con más frecuencia. Esta es una reacción natural y muy saludable, permÃtele que asà sea, ya que recibirá mayor cantidad de defensas y es una excelente forma de aliviar su malestar. Una vez mejore nuevamente, retomará la alimentación de manera habitual.
Nunca obligues a un niño/a a comer, déjale elegir entre alimentos saludables. Cuando al principio rechace alimentos, puedes darle pecho para que no quede con hambre. El/la niño/a comenzará a comer cuando esté listo/a para ello.