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¿Puedo hablar de tener dos papás o dos mamás?

Cecilia Calvo

Jefa Departamento de Promoción y Fonoinfancia

Fonoinfancia, Fundación Integra

¿Puedo hablar de tener dos papás o dos mamás?

La unión civil es un tremendo avance para nuestra sociedad, en tanto el Estado reconoce legalmente las diversas formas de familias que existen en nuestro país. Seguramente, como todo proceso social, el impacto de estas medidas en la mentalidad de los chilenos y chilenas va a tomar un poco de tiempo para traducirse en una real apropiación de una perspectiva inclusiva respecto de las familias.  Más aún, si en esta perspectiva consideramos un tema específico, como es el reconocimiento de la identidad de género y la orientación sexual como parte de la diversidad familiar.

Un niño o niña que tiene una familia conformada al menos por una pareja del mismo sexo ¿puede hablar de eso con libertad en sus espacios sociales y educativos como lo haría un hijo o hija de una familia heterosexual?.  Seguramente habrá excepciones, pero al menos en nuestro país, es altamente probable que hablar de homosexualidad en miembros de su familia,  exponga a niños y niñas a distintas formas de discriminación.

Todos y todas los adultos comprometidos con el desarrollo y los derechos de niños y niñas, podemos contribuir con pequeños granitos de influencia en el bienestar de niños y niñas en nuestro país, podemos mirarnos y preguntarnos cómo contribuimos a generar lenguajes y contextos inclusivos para la homoparentalidad, comprometiéndonos con pequeños gestos que con el tiempo hagan la diferencia.

Un niño o niña tiene derecho a expresar su realidad y no ser sometido a, burlas, bromas o comentarios humillantes. Sin embargo, para evitar o evadir esta situación de sufrimiento para niños y niñas,  muchas familias o contextos educativos instalan verdaderos “secretos” en torno a la homoparentalidad.  Es decir, “todos sabemos lo que pasa pero no hablamos de eso?. Algunos asumen este mandato en los contextos sociales, es decir,   “no hablamos de esto  con personas que no son de la familia”. Otros  transmiten de diversas formas que es un tema que no se habla incluso al interior de la propia familia.

De esta manera, las dudas, fantasías o incongruencias que pueden surgir en niños y niñas sobre el tema de la homoparentalidad, que podrían abordarse con naturalidad como cualquier duda de  parentalidad, no pueden ser abiertas y preguntadas tan fácilmente. Por una parte, hablarlo con cualquier persona puede ser “peligroso”, puede exponer a niños y niñas a prejuicios y cometarios crueles, o por otra parte niños y niñas pueden percibir que sus preguntas producen incomodidad en las personas que quieren, y por lo tanto intentaran evitarlo. De esta manera, un tema tan sensible de la propia identidad, como la familia, de dónde vengo, queda “en el closet” escondido, sin poder ser integrado constructivamente. Niños y niñas se van a dar respuestas, explicaciones, que no podrán ser contrastadas ni contextualizadas, pero lo más importante van a estar menos contenidos emocionalmente frente al miedo, las dudas, los sentimientos contradictorios, que se irán acumulando pudiendo afectar su autoestima y su desarrollo.

Todos y todas los adultos comprometidos con el desarrollo y los derechos de niños y niñas, podemos contribuir con pequeños granitos de influencia en el bienestar de niños y niñas en nuestro país, podemos mirarnos y preguntarnos cómo contribuimos a generar lenguajes y contextos inclusivos para la homoparentalidad, comprometiéndonos con pequeños gestos que con el tiempo  hagan la diferencia.

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