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Incorporación de la primera comida, cambios que deben darse en la alimentación de la guagua.

Claudia Cisternas Avalos.

Especialista en Nutrición Infantil

Incorporación de la primera comida, cambios que deben darse en la alimentación de la guagua.

Es imprescindible hoy en día insertar hábitos alimentarios saludables desde la más temprana edad. Cuando una guagua está en la etapa de iniciar la alimentación sólida, y el/la profesional del centro de salud dice: “su hijo o hija puede comenzar a comer”, muchas veces interpretamos esto como un permiso para comenzar a darle jugos, néctares, helados, galletas, dulces, pan e incluso bebidas.

Debemos considerar que dentro de los gustos innatos del bebé están los sabores dulces, por lo tanto cada vez que ofrezcamos jugos con azúcar o alimentos dulces, serán muy bien aceptados, y seguro que después de probarlos por primera vez, le gustarán y pedirá más mediante gestos o llantos que podrían conmovernos para así otorgarles un momento de felicidad. Sin embargo, no se considera que esta es una etapa fundamental para enseñar a los niños/as conductas y hábitos alimentarios que van a resguardar su salud respecto a todas las enfermedades que son influenciadas por una mala alimentación.

La obesidad o las malas conductas alimentarias son un factor de riesgo para adquirir enfermedades crónicas como la diabetes, hipertensión, dislipidemias (colesterol o triglicéridos altos), algunos tipos de cáncer, y enfermedades cardiovasculares entre otras.

En esta etapa de incorporación de la alimentación sólida, muchas veces nos encontramos con diversas indicaciones dadas por los profesionales. Las recomendaciones realizadas en este artículo están regidas por la actual norma de alimentación del niño menor de 2 años, establecida por el Ministerio de Salud.

Un niño que es alimentado con lactancia materna exclusiva, debe comenzar con la introducción de sólidos a los 6 meses de vida, y si su alimentación láctea es a través de fórmulas puede comenzar a los 5 meses de vida. Es muy importante para favorecer el éxito en la incorporación de sólidos que la guagua tenga establecido los horarios de la alimentación láctea, ya que si existe desorden de horarios seguramente no tendrá el apetito que estimule la aceptación de su primera comida.

Otro aspecto que va ayudar a favorecer la aceptación, es contar con utensilios adecuados. Se hace énfasis en la cuchara, idealmente pequeña, de plástico y bordes redondos y suaves. 

La cantidad de la sopa o puré de verduras que como meta debe llegar a comer un bebe de 5 a 6 meses, son ¾ de taza o bien 150 gramos más ½ taza de fruta madura rallada o bien cocida y licuada. Recién a los 9 meses debe recibir 1 taza de su papilla.

Es importante cuantificar y respetar las cantidades ya que esto va a estar directamente relacionado con la ingesta de calorías y por lo tanto, si damos mayor cantidad de comida va a existir un desbalance energético, lo que puede conducir al sobrepeso o a la obesidad.

 En cuanto al postre, lo ideal es que siempre se priorice la provisión de fruta.

Hay que recordar que la recomendación para un escolar hasta un adulto es consumir 3 porciones diarias. Si queremos que esto se cumpla debemos fomentar el hábito desde pequeños. Por otro lado, también el bebé conocerá nuevos sabores y texturas, y así le aseguramos un buen consumo de fibra dietética, que entre otros beneficios fomenta una buena digestión, y permite mejorar la ingesta de vitaminas y minerales encontradas en ellas.

Las frutas recomendadas para comenzar pueden ser manzana, pera, durazno, damasco, plátano, pepino dulce, naranja e ir incorporando progresivamente el resto.

Es importante considerar la variedad en la alimentación de las guaguas, tanto en su papilla como en el postre. No se recomienda la incorporación de sal y azúcar a la preparación de sus alimentos.

 Se recomienda que la incorporación de la cena se produzca una vez que el bebé coma totalmente su almuerzo, lo que debiera producirse 2 meses después de iniciada comida. Es decir, un bebé de 8 meses ya debiera alimentarse en almuerzo y cena, cada una con su porción de papilla y postre. A esto le sumamos 3 veces al día de lactancia materna y/o lactancia artificial, según lo tenga indicado por un profesional.

El cambio de consistencia, de licuado o papilla a molido con el tenedor, se debe determinar según la aparición de sus dientes. Una edad promedio para esto son los 10 meses. Una vez que el niño o niña ya tiene molares, entonces es momento para comenzar a darle alimentos de consistencia blanda y picados muy pequeños. Esto debiera darse entre el año de vida al año 6 meses, momento que coincide con la incorporación de la comida del hogar.

Ya no es estrictamente necesario hacerle sus comidas aparte, aunque depende también de cuan aliñada esté la comida y la cantidad de sal que se le incorpore. En estos casos lo recomendable es que sean comidas con poca cantidad de sal, con uso discreto de aliños, y no incorporar frituras.

Es en esta etapa cuando se debe comenzar a fomentar la incorporación de la ensalada. Puede parecer una indicación muy temprana, pero una vez más recordemos que estamos insertando hábitos alimentarios que contribuyen a la buena salud de nuestros hijos. Se recomienda comenzar inicialmente con el tomate, betarraga, zanahoria cocida, palta y progresivamente ir incluyendo otras de consistencia blanda.

Otro de los buenos hábitos que debemos tener es consumir entre 1 a 2 veces por semana legumbres. En el caso de los niños y niñas se considera que a los 8 meses se puede empezar a darles, pero pasadas por cedazo, es decir sin el hollejo, en reemplazo del tipo de carne que se le incorpora a la papilla.

Recordemos que hay muchas variedades. Podemos darles porotos viejos o granados, garbanzos, lentejas y arvejas viejas: De esta manera les fomentaremos la incorporación de nuevos sabores.

Dentro de los buenos hábitos alimentarios no podemos dejar de recomendar el consumo de pescado al menos una vez por semana. Al niño o niña se le puede incorporar desde los 10 meses de vida, siempre y cuando no presente antecedentes de padres o hermanos con reacciones alérgicas alimentarias. De ser así se incorporará después del año de vida. Se recomienda que, al igual que toda incorporación de nuevos alimentos (en especial aquellos que tienen mayor probabilidad de presentar reacciones alérgicas), deben incorporarse en forma gradual. La primera vez que demos estos alimentos debe ser pequeñas cantidades, de forma de ir evaluando la reacción a estos alimentos.

Respecto del consumo de dulces, golosinas, y alimentos con alto contenido de sal o grasas, es importante tener en cuenta que un bebé no los conoce y por lo tanto no los pedirá. Sin embargo, si desde pequeños/as fomentamos el consumo de estos alimentos, poco a poco los comenzarán a pedir.

La idea es que aprenda a que este tipo de alimentos se pueden comer en forma ocasional, en momentos especiales o de celebración, como cumpleaños o navidad. En este caso debe participar toda la familia, ya que no sirve si sólo los padres le restringen este consumo. Es importante que los hermanos, los abuelos, tíos, y primos adquieran la responsabilidad de fomentar buenos hábitos alimentarios a tus hijos o hijas.

Esta es la etapa con más cambios alimentarios que existe en la vida de las personas. Se van cambiando las cantidades, las variedades, y las consistencias. Lo más importante es que estén bien informados, de manera que hagan los cambios cuando corresponda. Esto será de suma importancia para no retrasar la madurez fisiológica de los distintos órganos y por supuesto de ir introduciendo hábitos alimentarios que perdurarán durante toda la vida de sus hijos e hijas, y les ayudarán a prevenir enfermedades.

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