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El aporte de la educación parvularia

Marta Escobar

Psicóloga

Servicio Fonoinfancia- Departamento de Promoción de Derechos, Fundación Integra

El aporte de la educación parvularia

Los Jardines Infantiles y Salas Cunas, como principales representantes de la Educación Parvularia en nuestro país, son un beneficio estatal para niños y niñas, como también a sus múltiples y diversas familias desde en 1906, momento en que se instaló el primer kindergarten fiscal. Esta red de apoyo social acoge diariamente a miles de familias, quienes depositan el cuidado de sus hijos e hijas en las manos de nuestras educadoras. Así, familias monoparentales a cargo de una mamá que trabaja y/o estudia, familias conformadas por abuelos, abuelas, tíos, tías y primos -quienes acompañan y apoyan en la crianza a los padres- padres que cuidan a sus hijos, madres que trabajan como dueñas de casa, padres que participan del mercado laboral y cumplen con su función de crianza, entre tantas otras formas de hacer familia, son ejemplos de quienes cuentan con este espacio de cuidado para sus niños y niñas. A todos por igual acoge este espacio educativo, en el que educadoras y técnicos reciben a los niños y niñas según sus características individuales, permitiendo además a sus padres compatibilizar la participación en el mercado laboral con los roles de la crianza.

La importancia del desarrollo infantil en la primera infancia se encuentran ampliamente estudiada por las neurociencias, y cada vez existe más conocimiento basado en la evidencia que permite argumentar las razones para preocuparnos de la calidad de las experiencias interpersonales y el contexto en el que viven los niños y niñas durante sus primeros años de vida. Es en esta etapa donde se fraguan las capacidades de adaptación al entorno y de organizar nuevos aprendizajes, de sentir diferentes emociones y de regularlas o de verse arrastrados por ellas como si fuera un caudal torrentoso, de enfrentar tensiones y momentos frustrantes a través de una autoestima fuerte.

El rol de la Educación Parvularia en este momento del desarrollo de los niños y niñas es de un valor fundamental porque los aprendizajes que se adquieren son principalmente a través de un clima afectivo nutritivo, y complementa la crianza de los padres estableciendo las bases del posterior comportamiento adulto y las capacidades para pensar y sentir. Los beneficios para los padres y sus hijos de contar con un Jardín Infantil o Sala Cunas que pueda garantizar estas experiencias, puede tener un impacto social, en cuanto a favorecer el desempeño laboral de los padres, pero además cada vez es más relevante el impacto en el desarrollo de las emociones y del integral desarrollo físico y afectivo de los niños y niñas.

Otro importante beneficio para los padres, es sentirse apoyados y respaldados por esta red social en su rol de crianza. Quienes por motivos de trabajo o estudio, o que por otras razones no pueden hacerse cargo del cuidado de sus hijos durante la semana y eligen enviar a sus niños a un espacio educativo parvulario, reconocen en las educadoras y técnicos un apoyo fundamental en el ejercicio de la crianza, que puede ser parecido a mayor al apoyo que entregan familiares o amigos. Más aún, investigaciones en esta área muestran que los papás y mamás que cuentan con una red de apoyo, manifiestan menos estrés en el cuidado de sus hijos, disminuyen las probabilidades de maltrato y negligencia, y pueden ser más sensibles y atentos a las necesidades de sus hijos.

Afortunadamente, algunas familias reciben aún mayores consecuencias positivas al contar con un Jardín Infantil o Sala Cuna, y son aquellas que, por distintos motivos, no pueden contar con redes familiares que los apoye en su rol materno o paterno. Un caso específico, lo configuran mamás adolescentes y que se encuentran insertas en el sistema proteccional porque no cuentan con padres o adultos que puedan hacerse cargo de sus cuidados ni apoyarlas en la crianza de sus hijos. En estos casos las Salas Cunas y los Jardines Infantiles permiten que las adolescentes finalicen su educación escolar y realicen actividades laborales, y además otorgan a los bebés un espacio acogedor, protector y con figuras que les ofrecen una relación de cariño que estimula su desarrollo. Este contexto complementario de educación afectuosa y respetuosa permite que el vínculo madre – hijo/a sea más fuerte y seguro. (Olhaberry et al, 2014)

La preocupación, el afecto y el conocimiento de cada niño y niña con sus características individuales que presenta cada educadora y técnico de Jardines Infantiles y Salas Cunas en el desempeño de su función educadora produce como resultado un fuerte vínculo de afecto entre tías y niños y niñas a su cargo. Como todas las relaciones de afecto, el tipo de vínculo existente entre dos individuos, tiene que ver con circunstancias y características de quienes están involucrados, por ejemplo es importante el tiempo de contacto y por lo tanto, la estabilidad de la asistencia de los niños al Jardín Infantil o Sala Cuna, y también la permanencia de las tías que están a cargo de sus cuidados. Así como el tiempo dedicado a esta relación de afecto, también es importante la calidad y que se evidencia en el reporte que dan las tías a diario a los papás cuando van a buscar a sus hijos, contándoles cómo estuvo su día, qué actividades hicieron, qué disfrutaron, qué emociones sintieron en distintos momentos, entre muchos otras experiencias que puedan compartir. Es decir logrando entender qué necesita, qué le gusta y qué emoción está expresando el niño o niña a quienes cuidan y educan en el amplio significado de esta palabra. Es una labor de gran responsabilidad y dedicación, y que es necesario enfatizar en su valoración y significados más profundos para el desarrollo integral de los niños y niñas en una fundamental etapa de su vida.

Estos beneficios nos pueden ayudar a comprender con mayor profundidad la importancia de la asistencia de los niños a sus espacios educativos parvularios, y por qué es necesario que los papás protejan y resguarden la relación que los niños generan con sus tías, conociendo el profundo impacto que tiene en el apoyo y favorecimiento tanto de los procesos de desarrollo físico y emocional de los niños y niñas, como del ejercicio de los roles paternos y maternos en la crianza.

Una de la formas de resguardar esta relación de afecto entre niños y niñas y sus tías, consiste fomentar el reingreso a sus espacios educativos parvularios después de vacaciones, de una forma respetuosa con las emociones y vínculos de los niños:

  • Anticipando con tiempo el reencuentro que tendrán con sus tías y compañeros,  preparándolos no solo para enfrentar nuevas rutinas sino ayudándolos a conectarse con las emociones que vivieron en su Jardín Infantil o Sala Cuna.
  • Recordar juntos las experiencias placenteras, las canciones que cantó, los juegos que aprendió, es decir valorar los recuerdos emocionales relacionados con sus tías y compañeros.

De la misma forma, con niños y niñas que ingresarán por primera vez a estos espacios:

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  • Se les puede dar a conocer el Jardín Infantil o Sala Cuna como un lugar donde va a conocer tías quienes lo van a cuidar y enseñar muchas cosas importantes para que pueda seguir creciendo feliz, y donde conocerá compañeros de juegos y nuevos amigos.
  • Se sugiere estar atentos con la emoción que se transmita a los niños y niñas en estas conversaciones, mostrando con motivación estos espacios como oportunidades para crecer y desarrollarse.
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