MaterialesColumnas del Experto

Columnas del Experto

Convertirnos en los papás y mamás que queremos ser

Soledad Coo Calcagni

Psicóloga, especialidad en ps. clínica y salud perinatal.

Convertirnos en los papás y mamás que queremos ser

El estilo que tenemos de ser papás y mamás está muy relacionado con nuestra historia y la manera en que fuimos criados cuando niños. Los adultos que nos cuidaron y educaron durante nuestra niñez son nuestro primer modelo para aprender a ser papás o mamás y las conductas y reacciones que esos adultos tuvieron con nosotros moldean en parte nuestras respuestas a nuestros hijos. La mayoría de las personas tendemos a repetir con nuestros hijos el estilo de crianza que recibimos cuando niños, ya que este estilo funciona como una especie de piloto automático en nuestra manera de ser papás o mamás. Sin embargo, a veces puede ser bueno preguntarse ¿estoy siendo el papá o mamá que quiero ser?

Sin duda, como papás y mamás deseamos lo mejor para nuestros hijos e hijas y hacemos nuestro mayor esfuerzo para cuidarlos y educarlos de la mejor manera posible acorde a nuestros principios. Pero pese a nuestras buenas intenciones, en algunas circunstancias podemos encontrarnos actuando con nuestros hijos(as) de una manera que no nos deja conformes o que contribuye a la desconexión o discordia con ellos.

Los pequeños momentos de interacción con nuestros hijos nos ofrecen la oportunidad de encarnar lo que queremos ser como papás y mamás

Pese a nuestra historia y a nuestros pilotos automáticos, el ser papá o mamá nos ofrece la oportunidad de elegir cómo queremos ser con nuestros hijos. Y esa oportunidad se presenta constantemente en las pequeñas cosas de cada día cuando tenemos que acoger, poner límites, enseñar, resolver conflictos, etc.  Entonces, ¿Cómo nos convertimos en el papá o mamá que queremos ser?:

  • El primer paso es tomar conciencia de nuestra conducta y nuestras reacciones con nuestros hijos. Por ejemplo ¿cómo reacciono cuando mi hijo/a no quiere comerse la comida o no quiere vestirse?, ¿cómo manejo las pataletas o las peleas entre hermanos?, ¿qué hago cuando mi hijo/a está contento/a, asustado/a, triste o enojado/a? , ¿cuánto tiempo paso con mi hijo/a y qué hacemos cuando estamos juntos?

Cuestionarnos de esta manera nos ayuda a darnos cuenta del estilo que tenemos al relacionarnos con nuestros hijos y  nos ayuda con el paso siguiente, que es reflexionar sobre si nuestra manera de ser como mamá o papá es la que realmente queremos. En esta reflexión puede ser de ayuda preguntarse qué aspectos de nuestra manera de actuar con  nuestros hijos nos gustan y nos parece que nos acercan a ellos y cuáles aspectos nos gustaría cambiar. También puede ser útil recordar nuestra propia experiencia cuando niños y pensar en las cosas que nos gustaban – y las que no nos gustaban – de la manera en que nos trataban los adultos que nos cuidaban. Por ejemplo, tal vez recordamos el tono de voz severo o cariñoso, la forma de mirar con desdén o aceptación, o palabras de crítica o aprobación. Si recordamos estos aspectos podemos hacer esfuerzos para evitar conductas que no nos gustaría repetir con nuestros hijos y reforzar las que sí nos gustaban y fortalecían la relación con nuestros padres o cuidadores. Re-visitar nuestra historia desde la adultez nos ayuda también a ponernos en el lugar de nuestros hijos e imaginarnos cómo ellos nos ven a nosotros como sus papás o mamás. El intentar ver el mundo desde su perspectiva puede guiar nuestra conducta y puede abrirnos opciones de cambio.

  • Una vez que sabemos qué aspectos de nuestra manera de ser papás o mamás queremos mantener o reforzar y cuáles quisiéramos cambiar, tenemos que atrevernos a probar diferentes maneras de actuar en las pequeñas situaciones cotidianas. Por ejemplo en la manera en cómo escuchamos a nuestros hijos cuando nos cuentan lo que han hecho o el modo en que les preguntamos lo que les pasa, cómo reaccionamos ante la siguiente pataleta o nuestra actitud al acostarlos en la noche. Los pequeños momentos de interacción con nuestros hijos nos ofrecen la oportunidad de encarnar lo que queremos ser como papás y mamás cada día.

Cambiar aspectos de nuestra forma de ser papás o mamás seguramente nos va a tomar tiempo. Puede que en algunos momentos actuemos como nos gustaría y puede que en otros momentos no lo logremos. Cada vez que actuemos de acuerdo a lo que queremos será un paso importante, mientras que las situaciones en que no lo logremos nos pueden servir para tomar conciencia de que no actuamos como nos hubiese gustado y para ponernos alerta para no dejar pasar la próxima oportunidad. Como en todos los desafíos, tenemos que tomar la decisión y ser pacientes con nosotros mismos mientras aprendemos a ser los papás y mamás que queremos ser para nuestros hijos.

Skip to content