Lorena Valdebenito
Consultora
UNICEF
Los niños y niñas nos necesitan, por eso nos hacemos cargo de ellos, los cuidamos y apoyamos en su proceso de desarrollo. Hoy es común escucharlos decir “no tienes derecho a pegarme, yo tengo derechos”. Sin embargo, promover el Buen Trato también implica establecer normas y límites claros.
Educar a un niño o niña con buen trato no significa dejar de enseñarle, protegerlo o ponerle límites. Muchas veces papás y mamás, por temor a ser tildados de maltratadores terminan finalmente dejando a los niños y niñas que hagan lo que ellos quieren para no pegarles, para no gritarles y no traumatizalos, pues no tiene otras herramientas y métodos de educación a los que recurrir en estas situaciones.
Pide ayuda cuando la necesites. Existen formas alternativas a la violencia para ejercer la autoridad al interior de la familia, proteger a los niños y niñas, y enseñarles los límites sociales para desenvolverse adecuadamente. Sabemos que es difícil, pues nadie te ha enseñado cómo hacerlo. Por eso, si un padre o una madre sienten que les faltan herramientas para educar a sus hijos e hijas sin violencia, es importante que pida orientación y ayuda. Puedes recurrir al consultorio o Centro de Salud o pedir orientación en colegio o jardín infantil.
Ponte en su lugar. Es importante tener una actitud empática con los niños y las niñas, lo que significa tratar de ponerse en el lugar de ellos, para saber qué les pasa y entenderlos. Por ejemplo, muchos niños y niñas hacen pataleta cuando están cansados o tienen hambre; pregúntate si puede esto estar pasando, antes de responder con enojo a la conducta del niño/a.
Evita exigir lo que es difícil cumplir. Debemos saber qué esperar de cada niño o niña de acuerdo a su edad, para no exigirles cosas que no puedan cumplir, ni impedirles que desarrollen al máximo sus potencialidades de acuerdo a su edad y sus características particulares.
Sé claro/a sobre tus expectativas. Los niños y niñas necesitan saber claramente qué esperamos de ellos, debemos explicárselo con palabras claras y precisas. Es muy importante que los padres sepan y estén de acuerdo en qué esperan de sus hijos. No podemos decir solamente “pórtate bien”, sino que es necesario decirles qué significa portarse bien: por ejemplo, “quiero que te quedes al lado mío y no hables fuerte porque en el consultorio se habla despacito”.
Sé positivo/a: Busca resolver los problemas en forma positiva, ayudando a niños y niñas a saber qué lo que es inadecuado, sin descalificarlo/a como persona, sino dirigéndote al comportamiento inadecuado. Es importante dar estos mensajes en positivo, para que el niño/a sepa cuál es el comportamiento que se espera de el/ella. Por ejemplo, en vez de decir “no vengas a la mesa con las manos sucias”, decir: “A la mesa es necesario venir con las manos limpias”.
Define de antemano las consecuencias. Los niños y las niñas deben saber las consecuencias sobre su comportamiento. También deben ser proporcionales a la conducta inadecuada y estar relacionadas con la conducta que se quiere mejorar.
Ejemplo: haz tus tareas en el horario acordado, para que puedas usar el tiempo que fijamos para ver televisión en eso y no tengas que hacer las tareas en ese tiempo.
Reconoce y dile las cosas positivas. Es necesario mostrar y reconocer los progresos que va logrando en su comportamiento.
Sé consistente. Para que los niños y niñas les crean a sus padres y madres, y confíen en ellos, deben ser consistentes, lo que significa: prometer y cumplir. Debes tener muy claro que pasará si hace los que se le está pidiendo o si no lo hace, y esto debe cumplirse. Ejemplo: Al decir al niño/a: “no te voy a comprar el juguete cuando vayamos al supermercado”. Si el adulto compra el juguete estará siendo inconsistente, por lo tanto el niño o niña sabrá que vale la pena intentar hacerlo cambiar de idea con insistencia o pataletas.
Situaciones como el supermercado o el mall, aumentan la probabilidad de una pelea con los niños, porque ellos no pueden evitar querer y pedir muchas cosas. En la medida de lo posible trate de no llevarlos a estos lugares, a menos que no tenga con quien dejarlo.
Le proponemos que revise sus estrategias y vea si hay alguna en la que requiere poner mayor atención y cambiar su conducta.