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Familias reconstituidas, ¿cómo acompañar a niños y niñas en este proceso?

Valeska Vera V

Psicóloga

Servicio Fono Infancia, Fundación Integra

Familias reconstituidas, ¿cómo acompañar a niños y niñas en este proceso?

La forma en que los seres humanos nos vinculamos para constituir una familia es diversa, hay familias formadas sólo por adultos, con más o menos hijos, como también familias numerosas que incluyen a otras personas (abuelos, abuelas, tíos, etc.). Entre éstas, existen las denominadas familias “reconstituidas”, “mixtas” o “recompuestas”, donde conviven hijos de parejas anteriores y de la pareja actual, dando origen a la frase “los tuyos, los míos y los nuestros”.

Cuando se forma una nueva familia es esperable que se quiera partir de cero o imaginar que todo será maravilloso. Sin embargo, es importante destacar que esta nueva composición familiar incorpora historias previas, por lo que es posible que se generen conflictos y se presenten dificultades, ya que las relaciones anteriores dejan huellas que se reactivan en los nuevos vínculos.

En los primeros matrimonios o convivencias, las parejas suelen arrastrar conflictos no resueltos con sus propias familias de origen (padres, hermanos, etc.), mientras que en las familias reconstituidas, se carga no sólo con estos conflictos, sino también con los del primer matrimonio o convivencia, y con los procesos de separación. Esto suele hacer más compleja la adaptación y más difícil el establecimiento de las nuevas relaciones entre los miembros.

Es importante cuando una pareja se ha separado, que los padres se den tiempo para dialogar con los hijos e hijas y así sanar las viejas heridas, redefinir los vínculos y superar las pérdidas, antes de iniciar una nueva relación. De modo que la separación previa haya sido elaborada por todos los miembros de la familia.

Cuando los miembros de familias reconstituidas traen consigo problemas no resueltos de sus vínculos anteriores, muchas veces inician una nueva etapa con temor a fracasar, o por el contrario, generan expectativas muy altas acerca de las nuevas relaciones, esperando con éstas sanar viejas heridas.

¿Cuáles son los problemas que podrían enfrentar los miembros de familias reconstituidas?

Entre los más frecuentes están, delimitar y compartir los espacios (¿Cuál es el espacio de cada quien? ¿A dónde pertenece cada uno?) y ejercer adecuadamente autoridad (¿Quién pone las normas, límites y disciplina?)

Para que el proceso sea lo más fácil posible, éstas y otras preguntas deben ser conversadas abiertamente y esclarecidas antes del inicio de la nueva convivencia. La pareja deberá poner límites acerca del funcionamiento del nuevo hogar, llegar a acuerdos y concretar sus propias normas de funcionamiento. En este sentido, es importante no dejar de poner límites a hijos e hijas por temor a dañar la convivencia, ya que, para niños y niñas, éstos cumplen un rol fundamental en su desarrollo, les permiten predecir, saber cómo comportarse, qué cosas están permitidas, qué es lo esperado, etc. Sin embargo, cuando recién se está formando una nueva familia, los límites no han de ser excesivamente rígidos, ya que todos los miembros se encuentran en un período de adaptación y validación de la autoridad de los adultos.

Por otra parte, no se puede esperar que la nueva pareja se relacione del mismo modo que las anteriores, ya que ésta es una nueva relación que tendrá características propias.

¿Qué conflictos podrían aparecer en los adultos?

Tratar de ser el padre o madre de los hijos e hijas de la pareja, cuando en realidad, ellos tienen a su propio padre o madre.
Dificultad para aceptar a los hijos e hijas de la pareja, éstos son vistos como rivales que compiten por el amor o atención de la pareja.

Es frecuente que algunos adultos crean que el amor que existe al interior de la pareja va a producir el amor de los hijos e hijas hacia los nuevos integrantes de la familia. Sin embargo, como toda relación de afecto, las confianzas y los cariños deben construirse con mucho cuidado y dedicación.

¿Qué conflictos podrían aparecer en niños y niñas?

La principal dificultad que se manifiesta en niños y niñas, cuando forman parte de una familia reconstituida, se relaciona con el fenómeno conocido como “Conflicto de lealtades”. Este es un concepto que hace referencia, al compromiso que cada uno tiene con los propios padres, y la lealtad que se le debe por el hecho de haber dado la vida.

En el caso de las familias reconstituidas, los hijos e hijas se enfrentan al hecho de tener que aceptar la nueva pareja de uno de sus padres, ante lo cual surge el planteamiento acerca de ¿cómo puedo aceptar a la nueva pareja de mi madre/padre sin ser desleal con mi padre/madre? Esto se ve exacerbado cuando ambos padres forman nuevas parejas. Es importante ayudar a los niños y niñas para que comprendan que la nueva pareja no viene a competir por su afecto, ni a asumir el rol de padre o madre, sino que pueden establecer con ellos un tipo de relación distinta a la que tienen con sus padres y que puede llegar a ser un vínculo muy cercano.

Muchas veces, niños y niñas tienen fantasías acerca de la posibilidad de reconciliación entre sus padres, y esto usualmente interfiere en las relaciones que se generan en la nueva familia. Además pueden sentirse culpables por la separación y sentir que no saben a qué hogar pertenecen.

¿Qué sería conveniente considerar en relación a hijos e hijas a la hora de enfrentar la nueva familia?

Dar tiempo a los hijos e hijas, quienes no necesariamente comparten los sentimientos positivos de su padre o madre respecto a la nueva pareja. Es esperable que ellos sientan en un primer momento celos, abandono o desconfianza frente a alguien a quien aún no conocen bien.

Los afectos no se pueden imponer: sólo se puede pedir respeto por el padre o la madre y la nueva pareja.

Generar espacios para compartir a solas con los hijos e hijas, ellos necesitan cercanía con los padres para generar confianza y sentirse tan importantes para ellos como siempre.

Crear un ambiente que permita a niños y niñas expresar sus sentimientos, a través de una comunicación abierta donde pueda manifestar su rabia, miedo y expectativas.

Permitir que los padres del niño sean quienes impongan las normas y disciplina cuando corresponda. Con el tiempo ellos respetarán y reconocerán al nuevo integrante como figura de autoridad.

No tratar de cumplir el rol de padre o madre de los hijos e hijas de la pareja, ése es el rol de otra persona.

Mantener la comunicación con la ex pareja y permitir a los hijos e hijas compartir con su padre o madre biológica.

Una vez que la nueva familia decida vivir junta, es recomendable establecer límites y normas de funcionamiento desde el principio, cautelando la autoridad del padre o madre biológico con su hijo o hija, sin esperar que esto lo haga el otro.

Si estima que necesita apoyo para enfrentar una situación compleja o para sentirse mejor puede solicitar orientación telefónica gratuita desde cualquier teléfono de red fija en el Servicio Fonoinfancia (800-200-818) o solicitar una hora de atención psicológica en su centro de salud.

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