Cuando un niño o niña tiene una patología que produce una discapacidad física suele tener problemas en su desarrollo motor grueso y fino. La motricidad gruesa son todas aquellas habilidades que nos permiten realizar grandes movimientos, como mover los brazos, las piernas, mantenernos estables sentados, pararnos, caminar, saltar, correr, entre otras. La motricidad fina se refiere a aquellas habilidades que nos permiten realizar movimientos más precisos, como tomar objetos pequeños y trasladarlos, jugar con ellos, pintar, dibujar, ensartar cuentas, entre otras.
Comentarios cerrados.