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Columnas del Experto

Niños y niñas en medio de las crisis familiares.

Cecilia Calvo

Psicóloga

Servicio Fono Infancia- Fundación Integra

Niños y niñas en medio de las crisis familiares.

¿Qué son las crisis familiares?

Son momentos de desorganización a nivel familiar, producto de cambios individuales, familiares o ambientales que implican la necesidad de reorganizar su funcionamiento.

Algunos de estos cambios se puedan predecir y se denominan crisis esperadas, las cuales se relacionan con que los distintos miembros van pasando distintos momentos evolutivos que requieren de nuevos roles y funciones para responder a las necesidades de desarrollo de sus miembros, por ejemplo: el nacimiento de un hijo(a), la adolescencia, el nido vacío, entre otros.

También existen las crisis inesperadas, que son aquellas situaciones accidentales que irrumpen el curso habitual de la evolución de la familia, por ejemplo: la muerte prematura de uno de los padres, crisis económicas, cesantías, cambios de ciudad, separación de los padres, desastres naturales, etc. Estas situaciones, al no ser previsibles tienen un impacto mayor en sus miembros y también requieren de una reorganización y por lo tanto una adaptación en distintas esferas, de acuerdo a las características de la situación crítica.

Pasar por una crisis familiar sea esperada o inesperada, implica un impacto para los miembros de la familia y la resolución de la crisis puede conllevar un crecimiento o un debilitamiento familiar, dependiendo de las capacidades, recursos, experiencias de la familia y de la gravedad de la situación crítica.

Los niños en la crisis…

Culturalmente es común escuchar frases que apuntan a que las crisis familiares pasan inadvertidas para los niños, como por ejemplo:

“es muy chico no se da cuenta”

“para qué le voy a explicar si no entiende”

“los niños no tienen problemas ni preocupaciones”

“no creo que le afecte porque se ve igual que antes”

Estas frases en realidad son mitos en torno a los niños y muestran un gran desconocimiento de su desarrollo emocional. En realidad, los niños son impactados como todos los miembros de la familia por los cambios y procesos de adaptación de las familias y ellos se verán más o menos impactados dependiendo de las características de la crisis y de cómo los adultos en la familia puedan contener y abordar estas situaciones con ellos.

Si el niño después de una situación crítica presenta cambios que se mantienen o se agudizan en su estado de ánimo, sueño, alimentación, control de esfínteres, lenguaje y/o en las relaciones sociales, es importante consultar con un especialista.

¿Qué necesitan los niños y niñas durante las crisis?

Si bien todas las situaciones, las familias y los niños son distintos, a continuación abordaremos algunas ideas generales que puedan ser de utilidad al abordar una crisis con un niño:

Tranquilidad: Cuando hay una crisis familiar, los adultos también se encuentran impactados, desde ahí es importante evaluar quién de los adultos significativos disponibles, está en condiciones de abordar al niño o niña con la tranquilidad suficiente, que lo pueda ayudar.

Estar tranquilo no significa no tener pena, rabia, miedo, todo lo contrario es importante poder hablar de eso con el niño, pero no estando desbordado por las emociones, ya que esto puede contribuir a que el niño intensifique su angustia y sienta que tiene que calmar y consolar al adulto.

Información: Los niños necesitan información básica sobre lo que sucede a su alrededor que les permita traducir lo que está pasando. Cuando no existe esta información los niños se tratan de explicar solos y sus explicaciones pueden ser erradas (por ej. culparse a sí mismos por lo que pasa) o peores que la realidad. Por otro lado, no saber, genera incertidumbre y angustia, lo que intensifica el sufrimiento.

Si la situación es esperable, la información puede ayudarlos a prepararse para el cambio que se aproxima. Si no se puede anticipar, la información deber ser precisa, clara, real, y debe considerar el nivel de desarrollo del niño, por lo tanto sin detalles que puedan ser innecesarios para la comprensión que requiere. Informar además implica abrir el espacio para que el niño plantee sus dudas o si necesita saber algo más, mostrándose disponible a responder honestamente (“si tienes alguna duda cuando tu quieras puedes preguntarme, siempre te voy a responder y si no sé lo que me preguntas te lo voy a decir”.

Es importante no esperar que los niños pregunten, ellos no preguntan si sienten que incomodan a los adultos o perciben que hay temas que no hay que tocar, por lo tanto los adultos tenemos que tematizar, abriendo el camino para el diálogo.

Ser escuchados y contenidos. Además de información que permita integrar los eventos, los niños requieren que exista un adulto que sea capaz de transmitir que entiende cómo se puede sentir y, que les pueda ayudar a ponerle palabras a la experiencia (“¿a lo mejor te sientes triste… enojado… confundido… temeroso…?). Es importante nunca enjuiciar ni cuestionar los sentimientos del niño, por el contario, es fundamental transmitir que es normal sentirse así frente a lo que pasa.

Seguridad. Sobre todo en los eventos inesperados, los niños sienten que su mundo dejó de ser predecible, que en cualquier momento puede pasar algo que cambia radicalmente su cotidianidad. Por lo tanto, el niño necesita recuperar gradualmente la sensación de seguridad y control, para lo cual es fundamental establecer rutinas que le permitan predecir y anticipar las cosas que van a ir pasando, clarificando quiénes son los adultos que estarán a su cuidado en los distintos momentos.

Flexibilidad. Las reglas y normas claras siempre son importantes, más aún en períodos de crisis. De esta manera, si bien las normas deben estar presentes, es importante considerar que un estado particular requiere remirar las normas en función de las necesidades emocionales del niño en ese momento, hay normas que deben mantenerse, pero puede que otras deban temporalmente flexibilizarse. Por ejemplo, una regla puede ser dormir solo en su cama, pero si después de la muerte de uno de sus padres el niño plantea la necesidad de dormir acompañado, es necesario preguntarse sobre la pertinencia de esta norma en este momento.

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