MaterialesColumnas del Experto

Columnas del Experto

La importancia de potenciar el descubrimiento y la exploración para un desarrollo pleno

Fe Sánchez

Directora ejecutiva

Línea de Ayuda niños, niñas y adolescentes Fundación ANAR

La importancia de potenciar el descubrimiento y la exploración para un desarrollo pleno
El artículo 29 de los derechos del niño establece que la educación debe desarrollar la personalidad, las aptitudes y la capacidad mental y física del niño. ¿Cuánto impulsamos ese desarrollo desde la exploración inherente a la naturaleza de los niños y niñas?

La maravilla de la exploración

El desarrollo de la personalidad y las aptitudes requiere de la exploración libre de disciplinas, de hobbies, de tendencias, de la vida misma, y dado que la curiosidad es inherente a la naturaleza de las niñas y los niños, el ejercicio de descubrirse a si mismos, sus gustos y preferencias es un elemento fundamental de su educación, que debiéramos impulsar y acompañar en su evolución natural.

Desde etapas muy tempranas, es posible identificar tendencias artísticas, pasión por los animales y la naturaleza,  inquietudes sobre el universo y las estrellas, o bien por la danza o la lectura. Muchas veces estas facetas representan únicamente etapas y otras tantas, se van constituyendo en parte de las pasiones y de la personalidad de nuestros hijos. Y es precisamente en la administración de los tiempos y los incentivos para explorar y potenciar intereses, que a veces surgen tensiones importantes entre controlar e impulsar o entregar todas las libertades para estos autodescubrimientos.

niños (20)

Administrar las tensiones

Ante este dilema, surgen las preguntas sobre los límites, con respecto a los tiempos que son dedicados a estas actividades, a la naturaleza de las actividades y hasta dónde se les permite explorar, se les dirige, o se decide que ha sido suficiente de las aventuras que eligen emprender. ¿Hasta dónde controlar los riesgos o dar libertad en la experimentación? ¿Hasta dónde estimular el aprendizaje o respetar los propios ritmos?

Para ello es importante tener en cuenta:

Ofrecer sin imponer. Cómo padres es parte de nuestra tarea y es inevitable mostrar opciones, ofrecer oportunidades o compartir pasiones propias con los hijos, pero no debemos olvidar que ellos tienen su propia naturaleza, gustos y preferencias. Por ello es importante no restringir las posibilidades a nuestras preferencias o gustos propios en las actividades exploratorias de nuestros hijos.

Muchas veces, incluso de manera inconsciente, se presiona a los hijos para que exploren de manera un tanto obligada el mundo de los deportes, o de los instrumentos musicales, o bien que dediquen sus intereses a actividades menos dinámicas a lo que demanda su naturaleza inquieta.

Otras veces la presión inconsciente puede tomar la forma de educar en una perseverancia mal entendida, al tratar de darle continuidad a un pasatiempo o comportamiento que probablemente haya perdido interés para el niño. Al intervenir un proceso que debería ser libre y solo asistido por los adultos, se rompe con la maravilla del descubrimiento, que lleva a formar la personalidad, los intereses y los gustos.

Permitir la libre exploración. La experiencia del descubrimiento tiene como elemento esencial la sorpresa, esa que aparece cuando nos atrevemos a desafiar los límites de lo conocido y previsible. Esta experiencia es fundamental en la etapa pre-escolar donde el niño va aprendiendo que es alguien diferente de sus padres, y que tiene sus propios gustos y habilidades. Es en esta etapa donde se desarrolla la autonomía y la iniciativa, que le permitirán tomar sus propias decisiones, y donde un exceso de restricciones podría llevar a la inhibición por temor, culpa o desconfianza en sí mismo.

Si bien es importante cuidar la exposición a los peligros, esto puede hacerse acompañando el proceso (jugando con, estando disponible, supervisando) más que por medio de restricciones y prohibiciones que asociadas al temor o el castigo, coartan el aprendizaje y la exploración. Cuando se desea crear ambientes totalmente seguros, la experiencia del descubrimiento y del aprendizaje se empobrece.

El autodescubrimiento como recompensa

En las etapas tempranas del desarrollo de niñas y niños, debe asumirse que los intereses pueden ir y venir, mantenerse  o bien desaparecer después de un tiempo. Nuestro rol como adultos, es reconocer esas exploraciones, compartirlas, facilitarlas y potenciarlas cuando nuestros hijos lo piden, sin caer en la tentación de controlar la situación, dado que la mayor riqueza del ejercicio es que lo experimenten por ellos mismos.

En la sociedad del conocimiento y la información en la que los niños se mueven, se abre un mundo de oportunidades con sus intereses, aplicaciones, contenidos, herramientas para ampliar sus inquietudes, y asimismo se abren múltiples riesgos en el internet, la televisión y los medios al alcance de su mano. Saber acompañarlos en los límites para que puedan aprovechar los múltiples beneficios que ofrecen es un postura ideal para que puedan usar estos recursos para descubrir mundos nuevos, desplegar sus habilidades y sentirse plenos, transformándose desde sus ser niños, en protagonistas activos de su propio desarrollo.

Skip to content