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Derribando los muros: El desafío de incorporar a papás en las prestaciones relacionadas a la infancia.

Sergio Martinic

Antropólogo, Doctor en sociología y académico

PUC

Derribando los muros: El desafío de incorporar a papás en las prestaciones relacionadas a la infancia.

Estudios han concluido que fortalecer el vínculo socio afectivo tanto con la madre como con el padre, fortalece la afectividad y el desarrollo neuronal del niño o niña. Y que en etapas de crecimiento, la interacción en términos de afecto y relaciones se enriquece en un ambiente donde está el padre. Está demostrado además, que las expectativas que tienen los padres frente a los niños/as ayudan mucho al niño en su aprendizaje y autoestima.

La incorporación del papá o la figura paterna en las prestaciones de salud y educación relacionadas a la infancia es un factor muy relevante para el desarrollo integral de niños y niñas. Desde sus primeros días, la presencia del papá es tan importante como la de la mamá. Pero esto implica un cambio cultural.

Vivimos en una cultura donde, especialmente en los quintiles más pobres, existe ausencia de padres, y cuando están presentes, se asume que la crianza es una tarea de la mujer. Cambiar esto le hace bien tanto al grupo familiar como al hombre, ya que le permite una relación más significativa con su esposa o compañera, y a la vez juega un rol explícitamente activo en la socialización de niños y niñas.

Ha habido una evolución cultural, en el sentido de que el hombre ha ido dejando pautas machistas tradicionales en que la crianza era una tarea de la mujer y se establecía una distancia afectiva con la guagua. Este cambio, que ocurre en todos los sectores sociales, hace que el hombre se sienta más cerca de tareas de cuidado de los niños y niñas y se potencie el desarrollo de un fuerte vínculo afectivo con ellos. Pero a estos cambios culturales, le falta una correspondencia con posibilidades sociales de llevarla a cabo en la práctica.

Desafío profesional

En todos los ámbitos hay limitaciones para la incorporación del papá de forma activa en la crianza. Desde los ambientes laborales, donde se asume que la mujer se retire antes del trabajo porque tiene reunión de apoderados, pero si un hombre le dice a su jefe que tiene que asistir, se le pregunta “¿por qué no va su mujer?”. Los horarios de atención en salud y educación, o las reuniones del colegio tampoco favorecen su incorporación activa.

Nuestra tarea es abordar el tema, para darle la importancia que tiene la participación de los padres en todos los ámbitos. Y desarrollar innovaciones o probar distintos métodos que impliquen la incorporación de los padres de forma más sostenida en el tiempo, lo cual parte desde el acompañamiento durante el embarazo, en los controles de salud, hasta kínder y luego en los colegios, tanto en educación básica como media, para generar espacios de trabajo con los padres.

En el ámbito de la educación, los profesores/as no tienen tiempo, metodologías ni son entrenados para trabajar con padres. La escuela construyó un muro que la separa de los padres. La familia va por un lado, y la educación formal va por otro. Incluso, hay colegios donde mientras más lejos estén los padres, mejor. Los profesores tienen horas de clases, pero no horas asignadas para atender apoderados. No está incorporado en el sistema escolar dedicar un tiempo a la familia.

Existe mucha evidencia nacional e internacional que demuestra las ventajas que tiene para el niño la colaboración entre la escuela y la familia. Lograr esta cercanía no es fácil. Se requiere entonces un cambio cultural, tanto de las ideas, modos de pensar y valores como de cambios en las leyes, en las instituciones, en las empresas, en los profesores y en los profesionales de la salud, entre otros. Si no cambian los actores e instituciones que pueden hacer real esto, nada pasará.

Qué hacer

El primer requisito es trabajar sobre la base de un concepto integral del niño/a, incorporando luego al padre a conversaciones y diálogos. Algunas buenas ideas son:

• Adecuar horarios. Establecer puentes con los padres implica hacer más compatibles los horarios de reuniones o de atención, con los horarios laborales.

• Favorecer las visitas infantiles en los lugares de trabajo. En Estados Unidos y Europa muchas empresas tienen un día con los padres, donde niños y niñas van a conocer sus lugares de trabajo y se realizan actividades especiales. Es una forma de incorporar la paternidad en el mundo del trabajo, lo que contribuye a mejorar la calidad de la interacción del hombre con el niño o niña.

• Prepararse para trabajar con la familia. Los profesionales de estas áreas deben estar preparados técnicamente para abordar los problemas, pero han perdido de vista que esto es resultado de la interacción de muchas variables, y que hay un trasfondo familiar. Hay una responsabilidad de formación en cuanto a técnicas, metodologías de trabajo y estudios, y también desarrollo de sus propias experiencias, reflexión e investigación para mejorar la calidad de la atención en estos niveles.

• Generar espacios de diálogo con papás y cuidadores. En la escuela, por ejemplo, si el consejo escolar permite que estén los papás de forma representativa, sería un importante cambio del rol de los padres en el establecimiento. Habría que mejorar la cultura participativa, con consejos, reuniones, citas en que se incorpore al papá y vías más interactivas para generar diálogo. En salud, con el hecho de contar con dos sillas en los box de atención e invitar al papá o cuidador a ingresar en cada consulta, se generaría un cambio importante.

• Adaptar temáticas: Cuando tenemos estos diálogos con los papás, es importante no limitarse a informar (por ejemplo, sobre salud o rendimiento escolar), sino entregando herramientas para el desarrollo de niños/as, cómo podemos aliarnos para ello. La comunicación vertical, especialmente en el sistema municipal, donde hay mucho prejuicio contra los padres, es un enorme muro para la incorporación de la paternidad activa.

• Estamos en un área clave. Todos los estudios demuestran que lo que pasa en los primeros años, define la estructura cognitiva y el desarrollo del lenguaje con que contará el niño/a posteriormente. El rol de los/as profesionales debe estar centrado en el/la niño/a, pero en relación con un sistema familiar, comunitario, por lo que es muy importante trabajar con todas las partes del sistema.

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