Claudia Morales Moraga
Jefe Unidad Educación y Salud
CONASET – Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones
A mi guagua la llevo en brazos porque es más seguro
En caso de choque, aún a 10 km/h, un adulto es expulsado hacia adelante y la tendencia instintiva es abrir los brazos para frenar el impacto. En un instante habrá soltado al bebé.
La sillita solamente hace falta si se circula en carretera a gran velocidad
El setenta por ciento de los accidentes ocurre en trayectos cortos, a menos de 15 km del domicilio y a alrededor de 50 km/h. A esta velocidad, el choque es similar a la caída de un cuarto piso y un niño de 25 kg será arrojado hacia adelante con una fuerza equivalente a una tonelada.
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En caso de accidente es mejor que esté suelto y salga despedido
Las estadísticas demuestran que ser despedido fuera del vehículo aumenta seis veces las posibilidades de morir en el accidente. Además el veinte por ciento de los niños y niñas accidentados, no atados, salen expulsados fuera del vehículo por el parabrisas.
Los niños y niñas no soportan estar amarrados
Es una cuestión de hábito. Está demostrado que cuando los niños y niñas se acostumbran desde pequeños(as) a viajar sujetos lo toleran muy bien.
Los sistemas de cinturón no son cómodos
Todos los asientos y arneses están diseñados para brindar máximo confort y los más pequeños cuentan con especiales condiciones de comodidad: tienen apoyos laterales y formas adaptadas para el descanso de la piernas del bebé y pueden viajar sobreelevados para que puedan ver a su alrededor.