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Condiciones para avanzar hacia una paternidad activa.

Marcelo Robaldo

Sociólogo

Condiciones para avanzar hacia una paternidad activa.

Quienes estudian sistemáticamente la paternidad, la definen como un quehacer concreto que corresponde a las labores del cuidado físico y afectivo de los hijos/as, y también como los significados que se asocian a este hacer. Vista así, si bien existen factores que la dificultan o facilitan, evidentemente somos nosotros, los papás, el factor determinante del fracaso o éxito de la paternidad activa.

Las largas jornadas laborales que en nuestro país se extienden mucho más allá de lo legal, o los prejuicios generalizados respecto de la (in)capacidad de un padre o figura paterna para hacer bien su trabajo como cuidador, son ejemplos de lo que dificulta la paternidad activa.

Pero son los propios hombres los que muchas veces actúan como obstáculo frente a una mayor participación de los papás en la crianza. No es lo mismo para un jefe autorizar a un empleado que a una empleada a llevar a un hijo o hija al doctor, como tampoco se espera que el hombre pida permiso para tales fines. Muchas veces los pares en el trabajo cuestionan que un colega asuma activamente la crianza de los hijos/as, y lo ven como una sumisión indebida.

Un estudio reciente de Comunidad Mujer arroja que más del 70% de los hombres expresa su voluntad a usar el postnatal. Es una cifra elocuente que sin embargo, exige cautela en su interpretación, pues el estudio además revela que los hombres se ocupan en mucha menor medida de los cuidados de sus hijos e hijas que las mamás.

Otras investigaciones en nuestro país confirman lo mismo: los papás invierten pocas horas a la semana con los hijos o hijas y casi únicamente en actividades de juego o en ver televisión.

Por cierto, datos similares respecto de la disposición a hacer uso del postnatal masculino se han obtenido en consultas parecidas en otros países, como Suecia. Pero justamente la experiencia sueca nos enseña que una cosa es declarar que se está dispuesto ocupar el posnatal, y otra muy distinta es efectivamente hacerlo.

Hacia una nueva identidad paterna

La práctica de la paternidad está estrechamente entrelazada con cómo nos autodefinimos como varones. Nuestra identidad masculina comporta muchas facetas, incluye nuestra afectividad, nuestras metas y logros laborales, y pasa también por cómo nos planteamos frente a la paternidad.

Esta ligazón entre masculinidad y paternidad es central para lo que aquí estamos planteando. ¿Qué estamos diciendo? En primer lugar que para la paternidad activa los padres, los hombres, somos fundamentales. Pero además, que para la mayoría los hombres en la actualidad, la participación en la crianza de los hijos/as es importante.

La misma encuesta menciona que el 54% de las parejas de estos hombres, dicen no estar dispuestas a compartir el uso del postnatal. No cabe duda que los obstáculos o los alicientes para la participación de los hombres en la crianza también provienen de lo que hacen o no las madres, toda vez que la maternidad además de ser un ámbito de grandes exigencias para las mujeres, es también un espacio de mucho poder, de decisión y legal.

Desde luego, la conclusión unánime de estos estudios sobre las consecuencias que trae el uso del postnatal por parte de los papás es que éstas siempre son positivas, en particular para la relación entre el papá y los hijos e hijas. Que este vínculo sea estable y frecuente, reviste ventajas significativas tanto para las madres como para los padres y sobre todo para los hijos e hijas.

Por tanto, será clave favorecer políticas sociales que legitimen la igualdad de derechos y responsabilidades entre mujeres y hombres en el trabajo más exigente y hermoso de todos que es criar a nuestros hijos e hijas, como la creación de un beneficio post natal para los padres que no implique la voluntad de terceros en su práctica.

Los datos confirman lo que en años anteriores ya se había observado, que en nuestro país la inmensa mayoría de los hombres están dispuestos a pasar más tiempo con sus hijos e hijas. Quienes estudiamos la temática de los hombres chilenos pensamos que estos datos reflejan una tendencia al cambio en las ideas y valores que tenemos en nuestra sociedad sobre qué significa ser varón.

Es importante entonces saber que la masculinidad tiene, en el hecho de ser papá, una de sus fuentes de mayor legitimidad, es decir, que la paternidad es importante para cómo los hombres nos vemos a nosotros mismos.

En suma, los avances de la paternidad activa no se dan sólo como resultado de la voluntad de cada papá, pues las transformaciones que se están dando a nivel de la identidad paterna son reflejo de un cambio socio-cultural en los hombres, que pueden llevarnos a una mayor participación de los papás en la crianza cuando éstos obren colectivamente para promover la paternidad activa.

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