Francisca Velasco E.
Psicóloga -Terapeuta Familiar y de Parejas
Servicio Fono Infancia-Fundación Integra
El ingreso al jardín infantil es para la mayoría de niños y niñas el primer espacio fuera del contexto familiar al cual deben insertarse. Por primera vez se separan de sus padres o de otros adultos significativos durante varias horas. Es un hito por el que todos pasamos. Un proceso inevitable, y al mismo tiempo necesario.
En la actualidad, es poco frecuente que niños y niñas ingresen a la escuela sin antes haber pasado por un periodo de jardín infantil y/o sala cuna, lo cual representa una oportunidad para que niños y niñas se vayan adaptando naturalmente a los múltiples espacios sociales que deberán enfrentar a lo largo de su desarrollo. Y para los adultos, también representa la posibilidad de vivir el ingreso al mundo escolar de nuestros niños con entusiasmo y seguridad.
Una vez que el niño o niña ingresa al jardín, sala cuna o colegio se inicia un proceso de adaptación y como tal, no es posible definir con anticipación su duración. Cada uno de ellos lo vivenciará de manera única de acuerdo a sus características individuales, a su historia y a la relación que tenga con los adultos y personas de su entorno cercano. Para algunos es posible que lo hagan con mucha facilidad y otros se demoren incluso meses en adaptarse a la nueva rutina.
Por otra parte, si nuestro hijo o hija ha asistido regularmente al jardín infantil o sala cuna, luego de un período de vacaciones extenso (como sucede la mayoría de las veces en los meses de verano) es muy probable que “olvide” casi por completo la rutina que tenía. Resulta relevante entonces considerar el regreso a clases con anticipación y prepararse para ello como si fuera la primera vez, teniendo en mente también las emociones que surgen en el niño o niña y en los demás miembros del grupo familiar respecto del proceso.
Cómo vivimos este proceso…
Tal como se mencionaba anteriormente, es la primera separación real de niños y niñas con su familia. Es esperable que este cambio genere ansiedad no sólo en ellos sino también en sus padres, que deben adaptarse, por ejemplo, a que su hijo/a esté varias horas a cargo de otros adultos, tolerando no tener información inmediata respecto de lo que hacen durante ese tiempo, entre otros aspectos.
Cada niño y niña es diferente. Pero para la mayoría, el inicio del jardín o del año escolar está lleno de incertidumbres y cada uno de ellos necesita de una presencia cercana de adultos en quienes confían para que los ayuden a enfrentar esta nueva experiencia.
Incluso, para niños y niñas que ya han asistido el año anterior al jardín o colegio, iniciar un nuevo período no es necesariamente una tarea fácil. Muchas veces los compañeros o los adultos son personas nuevas, los espacios cambian o se encuentran con nuevas situaciones.
En este escenario, y especialmente en los niños y niñas que van por primera vez al jardín, expresan su ansiedad de diferentes maneras, siendo frecuente que muestren angustia (generalmente a través del llanto) mientras se viste o arregla para ir al jardín. Algunos niños se aferran al adulto que los acompaña cuando llega el momento de separarse y otros comienzan a llorar cuando los van a buscar, ya que en ese momento reconocen a las figuras significativas. Suelen aparecer también algunos síntomas físicos como dolor abdominal, de cabeza o náuseas, y muchas veces es posible observar en ellos algunas alteraciones en sus hábitos de alimentación o de sueño.
Todas estas reacciones son esperables en niños y niñas de diferentes edades y suelen disminuir luego de algunos días o semanas, en la medida que la rutina se torna habitual para ellos (y para el grupo familiar) y se van sintiendo más seguros.
Es importante mencionar que la aparición de las conductas antes mencionadas así como de muchas otras, se relaciona con la vivencia de niños y niñas respecto de la separación de los adultos significativos como si fuera permanente, ya que por su nivel de desarrollo es difícil para ellos comprender desde un inicio que se trata sólo de unas horas y que luego de la jornada volverán a su casa. Al mismo tiempo, suele producirse en ellos un sentimiento ambivalente, es decir, ganas de estar con otros niños, pero al mismo tiempo temor a separarse de los padres; querer y no querer quedarse en el jardín.
¿Cómo podemos acompañarlos?
Uno de los aspectos más relevantes al momento de acompañar a niños y niñas en este período es que como adultos seamos especialmente cariñosos, aceptemos lo que sienten, mantengamos una actitud tranquilizadora y un diálogo con él o ella respecto de la experiencia que está por comenzar. Asimismo, entregarles información como dónde irán, con quiénes van a estar y cómo es el lugar.
Acompañarlos implica también que como adultos tengamos una actitud de respeto con sus ritmos personales, logremos identificar nuestras propias ansiedades respecto de la situación y tengamos en cuenta que se trata de un proceso gradual, en el cual es probable que existan algunos retrocesos. Si ellos perciben nuestras dudas y temores no se sentirán seguros para quedarse en el Jardín.
Si quieres aclarar tus dudas respecto a éste y otros temas en relación a la crianza y cuidado infantil, llama a Fonoinfancia 800 200 818