En esta etapa es muy importante que estés atento para apoyar su desarrollo de tu hijo o hija. Es fundamental que refuerces sus logros, por muy sencillos que sean. Tu hijo o hija necesita sentir tu amor incondicional, saber que cuenta contigo en toda circunstancia, incluso cuando lo corriges. Por ejemplo, al atender a sus necesidades cuando está cansado o cansada o no quiere hacer algo que le estás pidiendo. Sé cariñoso y respetuoso al ponerle límites, anímale aunque algo no le resulte, no castigues sus errores porque equivocarse es parte del aprendizaje.
Recuerda que con la práctica se aprende a ser papá. Es natural tener algunos temores y preocupaciones sobre cómo ser papá. Confía en ti mismo y en las reflexiones que haces de tu hijo o hija.
Comparte con la mamá las dudas, dilemas, dificultades y alegrías que vas teniendo en el ejercicio de tu paternidad, pregunta a otras personas con más experiencia si tienes dudas y pon atención en construir tu propia relación con cada uno de tus hijos o hijas.
Una presencia de calidad y de tiempo compartido con tu hijo o hija es clave en su desarrollo y es tan importante como el rol de la mamá.
Papá y mamá pueden tener estilos de crianza diferentes. Es importante que concuerdes con ella pautas de crianza comunes. La coordinación entre papá y mamá (estén juntos o separados) es fundamental para el buen desarrollo de su guagua. La crianza es una responsabilidad de ambos.
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