Por estimulación entendemos todas las acciones que van dirigidas a que tu hijo(a) pueda dominar de manera gradual habilidades cognitivas, motoras, socio-emocionales y de lenguaje. Esto significa entregarle experiencias que le permitan explorar el mundo que lo rodea (personas, objetos, espacios de movimiento, etc.), de acuerdo a su propio ritmo de desarrollo y sus características individuales. ¡No es necesario hacer cosas complicadas o utilizar juguetes caros o especiales!.
A tu hijo(a) le ayuda que:
Le hables y le cuentes lo que estás haciendo, juegues con él a lo que está jugando, lo pongas en espacios seguros en que pueda moverse y explorar con libertad, le animes cuando está intentando hacer algo, lo acojas cuando no lo logre, le cuentes cuentos, le pongas música, lo lleves de paseo, etc.
Para ello puedes aprovechar las actividades de todos los días y los espacios que hay en tu casa o lugares cercanos (plaza, patio, etc.). En las rutinas de todos los días (vestirlo, bañarlo, darle la comida, ir a comprar, etc.), hay muchos momentos que puedes aprovechar para la estimulación y para disfrutar juntos de las cosas nuevas que va aprendiendo.
Toda la familia puede participar (padres, abuelos, hermanos, tíos), mientras más experiencias diferentes tenga tu hijo(a) más cosas irá aprendiendo.
Es importante saber que la estimulación NO es lo mismo que enseñar o entrenar al niño(a) para que logre una habilidad (p. ej: presionarlo para caminar solo o para dejar los pañales). Ten confianza en que un niño(a) adecuadamente estimulado(a) logrará estos hitos de manera natural y sin necesidad de acciones adicionales.
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