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Temas y recomendaciones por etapa del desarrollo

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Salud bucal

La salud bucal es parte de la salud general, por lo que influye en el bienestar físico, se relaciona con la autoestima, la comunicación y las relaciones sociales. Por esta razón, es importante cuidarla desde los primeros años de vida creando en los niños y niñas buenos hábitos. Los hábitos son pautas estables de comportamiento que ayudan a los niños y niñas a estructurarse, a orientarse, a formarse, para que en el futuro puedan desenvolverse correctamente dentro de la sociedad. Es una conducta que debe repetirse muchas veces hasta formar parte de la vida.

Para cuidar la salud bucal y prevenir la formación de caries, la inflamación de las encías que se llama gingivitis y las anomalías en los dientes y huesos que soportan los dientes, debemos enseñar a los niños; buenos hábitos de higiene bucal, buenos hábitos de alimentación y evitar algunos hábitos nocivos como chuparse el dedo, comerse la uñas o morder objetos.

El objetivo de la higiene bucal es remover la placa bacteriana que se está formando permanentemente sobre los dientes y encías, de modo de impedir que las bacterias dañinas produzcan ácidos que destruyen las capas externas de los dientes e inflamen las encías. Para que la higiene bucal sea efectiva en eliminar la placa bacteriana, esta debe ser bien realizada, lo que para una guagua o un niño o niña pequeña es muy difícil, puesto que la capacidad de realizar los movimientos adecuados de sus manos la va adquiriendo con los años, por lo que somos los adultos quienes debemos realizarle la higiene bucal a los niños y niñas y/o acompañarlos a medida que van creciendo para enseñalarle en caso que no se esté cepillando correctamente.

Además, una alimentación saludable, alta en frutas y verduras, consumo frecuente de agua potable, bajo consumo de grasas, sodio y azúcar (evitar comer golosinas y comida chatarra), permite cuidar la salud bucal. Evitar el consumo de azúcar permite que no se formen los ácidos que destruyen los dientes e inflaman encías. En tanto, el agua potable  ayuda a proteger los dientes de las caries porque contiene flúor.

La familia tiene un rol fundamental en el desarrollo de los hábitos alimentarios en los niños y niñas, a través de la educación que pueda entregar como a través del modelo de alimentación, es decir qué compran, cómo cocinan y cómo comen. Sugerimos revisar estos aspectos para formar hábitos de alimentación saludable en el niño y niña.

Finalmente el evitar que: el niño se chupe el dedo, use chupete más allá de los 2 o 3 años y que use mamadera nocturna más de los 18 meses, permite una buena formación y ubicación de dientes y de los huesos que los soportan, ayudando a tener una mejor mordida.

Desde el inicio de ésta, debe evitarse el consumo de azúcares, esto incluye adicionar azúcar a los alimentos o a los líquidos como jugos de fruta o leche, y evitar los alimentos que vienen fabricados con azúcar como galletas y chocolates así como los jugos y/o bebidas gaseosas, entre las comidas y con las comidas, puesto que aumentan la posibilidad de formación de caries.

El niño o niña ya puede masticar alimentos blandos y acepta sabores más definidos, agregue paulatinamente alimentos picados.

Se recomienda consumir agua potable, pues contiene flúor que ayuda a prevenir las caries.

Especial cuidado se debe tener con el consumo de medicamentos azucarados, jarabes, vitaminas, antibióticos etc., es preferible una opción que no contenga azúcar o de lo contrario  limpiar o enjuagar la boca y/o cepillar los dientes del niño o niña posterior a su ingesta.

Los dientes primarios, temporales o de leche, empiezan a salir aproximadamente a los 6 meses de edad, no se preocupe si se atrasan o adelantan un poco, esto es normal. El total de dientes temporales son 20 (10 superiores y 10 inferiores), terminan de aparecer a los 3 años aproximadamente. Entre 2 y 3 años aparecen los  segundos molares temporales.

arcadas dentarias con dientes temporales

Para aliviar las molestias de la erupción puede utilizar mordedores con gel frío.

Los dientes temporales son tan importantes como los dientes permanentes, por lo que deben cuidarlos mucho, pues sirven para masticar los alimentos, para aprender a hablar ya que participan en la formación de los sonidos, y también son muy importantes para mantener el espacio para los dientes definitivos.

Debe cepillar los dientes del niño o niña al menos 2 veces al día especialmente antes de acostarlo(a), utilizando un cepillo de dientes de cabeza pequeña y filamentos suaves, y pasta de dientes con una concentración de entre 1000 y 1500 ppm de flúor (mirar el envase), la cantidad máxima de pasta que se recomienda a ésta edad es similar al tamaño de una arveja, como se muestra en la foto.Recuerde que el uso del cepillo es personal y no se presta.

El cepillo debe cambiarse cuando las cerdas se ponen chasconas (aproximadamente cada 3 a 6 meses).

A partir de los 2 años se introduce el uso de pasta de dientes con una concentración de flúor de 1000 a 1500 partes por millón (mirar el envase), en cantidad no superior al tamaño de una arveja, debe ser dosificada por un adulto, luego de realizado el cepillado el niño o niña debe escupir para eliminar los restos de pasta que quedan en la boca pero no enjuagarse para permitir que el flúor de la pasta ayude a prevenir las caries.

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El cepillado debe ser realizado por un adulto y luego por el niño para que éste vaya adquiriendo poco el hábito y las destrezas.

 El cepillado de dientes es una expresión de cuidado y cariño y es un momento que favorece el encuentro entre padres o cuidador principal con su hijo o hija.

La forma de realizar el cepillado es:

1.- Con los dientes juntos, cepillarlos todos en círculos como ruedas de bicicleta

2.- Cepillar las muelitas, en las caras que se mastica, con movimientos de arrastre de atrás hacia adelante.

3.- También se debe cepillar la lengua

tecnica-de-cepillado-parvulos

La frecuencia recomendada es:

Al levantarse

Después de cada comida

Antes de acostarse.

A esta edad ya se debe retirar el uso del chupete y de la mamadera, puesto que si se mantiene su uso, afecta el desarrollo y crecimiento de la boca y dientes, pudiendo dar como resultados alteraciones en las estructuras de la cara y dientes mal ubicados.

Si el niño o niña usa chupete, este no se debe untar con ninguna sustancia como miel u otra, el chupete se debe lavar con agua potable o agua hervida (nunca no lo debe chupar el adulto).

Si el niño o niña succiona su dedo, se sugiere identificar con la familia en momento sucede esto y consultar al dentista para planificar la suspensión de éste hábito.

A los 2 y 4 años, le corresponde un control con el dentista en su centro de salud.

A cualquier edad puede acudir al dentista de su centro de salud en caso de presentar dolor agudo o sufrir algún accidente que afecte un diente o mucosa de la boca.

Durante los primeros años de vida, los dientes de leche se encuentran en estrecha relación con los dientes permanentes que se están formando dentro del hueso. Un traumatismo en los dientes de leche puede afectar a los dientes permanentes en formación, los que podrían erupcionar con defectos que van desde manchas blanquecinas hasta la deformación de la corona, dependiendo de la intensidad del golpe recibido.

Hay lesiones que pueden comprometer al diente en desarrollo dentro del hueso, éstas  son la intrusión del diente temporal (cuando el diente se entierra en la encía) y la avulsión (cuando el diente se cae por el golpe).

Algunas recomendaciones  para evitar golpes:

Evitar los pisos resbaladizos o con desniveles.

-Recoger los objetos en el piso que puedan actuar como obstáculos para los niños y las niñas.

-Evitar lugares de juego  en cercas y escaleras.

-Asegurarse que los niños y las niñas mantengan los cordones de los zapatos amarrados.

-Cuidar los dientes de prácticas riesgosas (por ejemplo, abrir botellas con los dientes, cortar hilo).

-Caminar con objetos en la boca o en ambas manos.

Consecuencias de traumatismos

Las consecuencias de un traumatismo dentario en niños pueden ser inmediatas y de largo plazo. Algunas de ellas pueden ser:

-Cambio de color del diente afectado

-Malformación del diente permanente, cuando el afectado es el temporal

-Pérdida del diente afectado

En el caso de que ocurra un traumatismo dentario, es fundamental conocer qué hacer inmediatamente después de ocurrido, para que el niño o niña tenga un pronóstico favorable.

Frente a un traumatismo dentario, es importante

Mantener la calma

Tranquilizar al niño o niña

Controlar que el estado general del niño o niña sea normal, verificando la respiración

Si las heridas se encuentran con tierra, lavarlas en lo posible con agua hervida tibia, o con agua potable corriente

Revisar cuidadosamente la boca. Si hay sangrado, secar con gasa, o un pañuelo limpio

Verificar que no hayan cuerpos extraños en la boca, ya sea fragmentos de diente o el diente completo

Aplicar compresas frías, o hielo, en la zona para evitar inflamación

Consultar a un dentista. La atención de urgencia por un traumatismo dentario está garantizada (GES-AUGE), independiente del sistema previsional del niño (ya sea público o privado).

¿Sabías que?

No es necesario que el cepillado de dientes sea en el baño, lo que sí es importante es que sea siempre en el mismo lugar, donde el niño reconozca y tenga a su alcance el cepillo de dientes, su pasta, una toalla, agua, un lugar donde escupir e idealmente un espejo, este último es importante cuando se está formando el hábito, ya que permite que el niño o niña vea como se hace y posteriormente pueda ser capaz de repetirlo, al finalizar es importante que se acostumbre también a dejar todo en orden.