Período0 a 2 años

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Estimulación y discapacidad

Cuando un niño o niña tiene una patología que produce una discapacidad física suele tener problemas en su desarrollo motor grueso y fino. La motricidad gruesa son todas aquellas habilidades que nos permiten realizar grandes movimientos, como mover los brazos, las piernas, mantenernos estables sentados, pararnos, caminar, saltar, correr, entre otras. La motricidad fina se refiere a aquellas habilidades que nos permiten realizar movimientos más precisos, como tomar objetos pequeños y trasladarlos, jugar con ellos, pintar, dibujar, ensartar cuentas, entre otras.

Estimulación y discapacidad

Un/a niño/a con discapacidad física suele presentar dificultad en su capacidad para mantenerse estable y en su capacidad para moverse libremente cuando el lo desea, por lo tanto es importante utilizar posturas en las cuales el niño o niña esté derecho o simétrico y que le permitan realizar movimientos ordenados y con un fin. Por ejemplo, bien sentado, si es necesario con algunos apoyos, dibujar una tarjeta de cumpleaños para algún familiar. Es decir, para estimular a un niño o niña con discapacidad física, debemos entregar estabilidad en algunas partes del cuerpo y estimular la movilidad en otras.

Para que un niño/a se desarrolle en su área motriz es importante que pueda jugar y explorar sus movimientos en todas las posturas. A todos los niños y niñas les cuesta en un comienzo estar acostados de guatita, ya que se le dificulta más el moverse y tienden a llorar, pero poco a poco podemos ir acostumbrándolos a ponerlos un ratito en esa postura para que también puedan aprender a moverse de esa forma.estimulación y discapacidad

En niños/as pequeños/as, que aún no logran afirmar bien su cabeza o apoyarse en sus brazos se recomienda ponerlos de guatita llevando ambos brazos delante de su cara donde pueda verlos. Si el niño/a se gira hacia los lados, se puede poner una toalla enrollada o un cojín pequeño bajo sus brazos (no se recomienda utilizar esta postura sin supervisión ni por la noche). En esta posición podemos estar un momento mostrándole objetos llamativos para que intente levantar su cabeza y mirarlos o para que intente cogerlos apoyado de sus codos.

Al ponerlo de espalda se debe estimular que el niño o niña juegue con sus manos hacia su pecho y frente a su cara, que se toque su guatita y sus pies, se debe estimular que mueva sus manos y sus pies en todas las direcciones y de forma simétrica. Por ejemplo el niño suele utilizar más una manito que otra, o mirar siempre para el mismo lado, o le cuesta mucho llevarse objetos a la boca o no logra pasárselos de una mano a la otra, entonces podemos ir mostrándole juguetes y elementos llamativos para estimular a que realice poco a poco estos movimientos. Si el niño o niña no logra tomar los juguetes con sus manos, podemos con la ayuda de unas cintas, ponerle algunos sonajeros en la manito y afirmárselos para que pueda moverlos y jugar con ellos.estimulación y discapacidad 2

Al ponerlo de costado debemos hacerlo un rato hacia cada lado, evitando que la cabeza se vaya marcadamente hacia atrás. Para eso podemos, si es necesario, apoyar al niño o niña contra una superficie como un cojín grande. En esta posición facilitamos que el niño pueda tocarse ambas manos y llevarlas hacia el centro de su cuerpo, por lo que es bueno estimular que juegue tomando objetos como cascabeles, juegos con texturas o con sonidos.

Algunas ideas para estimular que aprenda a afirmar la cabecita y el tronco

A partir del segundo mes se debe estimular que tu guagua afirme su cabeza, tanto de guatita como cuando la llevas a sentarse. Podemos estimular que afirme la cabeza poniendo al niño/a de espalda sobre un cojín, tomándolo desde los hombros y llevándolo lentamente a sentarse. También puedes ponerla de guatita sobre una pelota grande (como una saltarina), con los brazos hacia adelante tomándolo firmemente con una mano sobre sus nalgas y con la otra mano hacerle cosquillas sobre el medio de la espalda, esta actividad es útil para mejorar el control de la cabeza y el control de la columna.

Desde el 5º mes, cuando pongas a tu guagua acostada de guatita, ayúdala a que comience a apoyarse con sus brazos estirados. Si no puede por si sola ayúdela afirmándola de sus codos o poniendo una toalla enrollada bajo su pecho.

Desde el 8º mes, si ha logrado afirmar su cabecita y el tronco puedes ayudar a tu guagua a estimular el gateo.
5 Para eso ponla en 4 patitas, sin aún estimularla a que se desplace, para que comience a desarrollar la fuerza necesaria de las piernas y los brazos que permiten que estabilice esta posición. Cuando ya tenga la fuerza de estar en esa postura por algunos minutos, puedes comenzar a animarla para que avance y gatee, primero adelantando un brazo y un pie, luego los del otro lado. Recuerda siempre que estas actividades deben ser un juego para tu hijo o hija, así que realízalas de a poco, cada vez por ratos más largos, mostrándole juguetitos, cantando canciones o haciéndola reír para que se divierta.

Alrededor de los 10 meses, si se ha logrado avanzar en las habilidades anteriores, puedes comenzar a estimular a que tu hijo o hija, para que apoyado con sus manos (en una silla, cama u otro mueble estable a su alcance), se pare o apoye por sí solo. Para eso puedes ayudarla a que de la posición de gateo o cuatro pies, pase a arrodillarse con una pierna y pararse. Cuando el niño/a se logra parar afirmado de una superficie, hay que asegurarse que esta posición sea firme. Para eso podemos estar progresivamente por más tiempo en esa postura, mostrándole cosas divertidas, hasta que veamos que ya se mantiene firme por sí solo. Luego podemos seguir avanzando en estimularlo para que de pasitos hacia al lado, afirmándose, para finalmente comenzar a dar pasos hacia adelante y hacia al lado apoyado de los muebles.

Cuando ya tenga un año, si se han logrado las habilidades antes mencionadas se puede comenzar a practicar que camine. Primero será una marcha inestable y poco a poco podrá caminar más independientemente. Si bien es cierto que muchos niños/as no logran la marcha independiente, e incluso no llegan a sentarse por sí mismos, la secuencia de trabajo que debemos potenciar es ésta y no adelantarlo. Por eso es importante que estimules el desarrollo de habilidades de tu hijo o hija según lo que éste puede lograr hoy, para saber cuál es el paso que sigue y que efectivamente podemos pedirle.2

Es muy importante que todas las dudas que surjan sobre el desarrollo del niño/ vayan siendo comentadas, en forma periódica, con el profesional de tu centro de salud. A veces algunos niños y niñas requieren de otros apoyos externos, como aparatos especiales, ejercicios para caminar, entre otros.


Un niño o niña con discapacidad intelectual suele presentar dificultad en los procesos de pensar, entender y aprender, en términos que les resulta más complejo y lento de lograr. Estos procesos son difíciles de adquirir y se desarrollan desde el nacimiento o incluso antes de nacer.

La capacidad de aprendizaje se puede ver afectada tanto por una enfermedad como por vivir en ambientes sin suficiente estimulación. Es muy importante recordar que durante los primeros 5 años de vida el cerebro se encuentra con mayor capacidad de aprender que en todo el resto de la vida, por eso aprovechar este momento de la vida para estimular a tu hijo o hija con alguna discapacidad intelectual, es fundamental para que pueda desarrollar al máximo sus capacidades.

Existen diferentes niveles de severidad en la discapacidad intelectual. La característica principal es que existe mayor lentitud en aprender, en los casos más graves el aprendizaje es mucho menor y al niño o niña le costará mucho más aprender cosas nuevas o de mayor complejidad.

Desde los primeros meses de vida se debe estimular la capacidad de aprendizaje de la guagua. Lo primero es repetir acciones que le provocan risa, por ejemplo, se pueden hacer muecas con el objetivo de que el niño/a ría, si la respuesta esperada se logra, lo volvemos a repetir; otro ejemplo es soplarle la cara suavemente y esperar su respuesta, si el niño se ve agradado, repetirlo; o jugar a esconderse con un pañal sobre la cara (“aquí está, aquí no está”).

Es muy útil que la guagua pueda jugar con elementos seguros que llamen su atención por sus colores, texturas o sonidos, que los pueda chupar y morder.

También es muy positivo leer cuentos, escuchar y cantar música infantil, mostrarle y nombrarle los objetos, las personas y los animales, así como hablarle con cariño acerca de lo que está sucediendo cotidianamente, como por ejemplo: “ahora vamos a comer esta rica papilla”.

A partir del año podemos jugar a esconderle juguetes y ayudarlo, inicialmente, a buscarlos, también es importante enseñarle a guardar los juguetes.

Ya desde los 2 años podemos jugar a reconocer a las personas por su nombre, reconocer las partes de su cuerpo y desde los 3 años jugar a nombrar los colores, las formas y los números.

En general son muy positivos los juegos que permiten al niño explorar nuevas cosas, como jugar con telas de colores llamativos, oler cosas aromáticas, lanzar pelotas, y, ya a partir de los dos años, jugar con lápices, pinturas, plasticinas y otros elementos de manualidades. Es importante que sean adecuados en términos de la seguridad en su manipulación y que haya alguien mayor atento a cualquier necesidad


En relación a los niños y niñas que presentan dificultad para comunicarse y expresar sus necesidades, se producen diversas situaciones particulares. Un ejemplo es que el niño o niña tenga problemas articulatorios para hablar, o tenga alguna dificultad para ordenar las palabras, o un escaso manejo de vocabulario, o dificultades en la intención de comunicarse o expresarse. Es importante diferenciar estas últimas situaciones de aquellas dificultades motoras de la boca o su laringe que limitan su expresión.

Los problemas en el lenguaje suelen identificarse sobre los 3 años, sin embargo es común que algunos niños/as con discapacidad intelectual, motora o auditiva, tengan asociados problemas en el lenguaje comprensivo o expresivo; por eso siempre la estimulación debe darse en forma integral, de manera de potenciar todas las capacidades del niño o niña.

Es importante diferenciar las dificultades de comprensión originadas en una capacidad auditiva disminuida, aspecto que debe pesquisarse y medirse oportunamente para poder adoptar las medidas del caso.

Sugerimos estimular el contacto de la guagua con la madre y con los adultos significativos para el niño/a (el padre, hermano/a mayor, abuelo/a, etc.). Para esto se pueden realizar sonidos con la voz frente a la guagua, y cuando ésta los imite, reforzarlo/a y felicitarlo/a para continúe haciéndolo.

Desde que la guagua es muy pequeña es importante que busquemos el contacto visual con él/ella, es decir, que nos miremos mutuamente a los ojos. También es muy importante referirnos a los objetos con los nombres reales, no con diminutivos ni sobre-nombres, para que el niño o niña aprenda el uso adecuado de las palabras y comprenda mejor lo que se le dice y cómo expresarse correctamente.

Los niños y niñas suelen crear su propio lenguaje e identificar varios objetos con nombres o más bien sonidos inventados, que permiten que los demás comprendamos lo que quieren decir. Esto es positivo para su desarrollo, por lo que no es necesario corregirlos todo el tiempo. A partir del 9° mes podemos empezar a reforzar que el niño diga sí o no a través de gestos. Estas respuestas se deben solicitar en forma atingente y no frente a cualquier pregunta. Alrededor del año se puede estimular el que pida las cosas con sonidos e indicando con el dedo.

Cuando hay un compromiso mayor y el niño/a presenta múltiples dificultades, es importante considerar los distintos métodos y herramientas de comunicación alternativa-aumentativa, que les hagan posible expresarse y relacionarse con su familia además de manifestar sus necesidades. Para ello recomendamos tomar contacto con los especialistas correspondientes, o solicitar ser derivados a éstos por los profesionales del centro de salud donde se controla al niño(a).


Cuando un niño o niña presenta déficit visual, ya sea por razones genéticas, enfermedad o accidente, es muy relevante estimular el desarrollo de habilidades a través del resto de los sentidos, es decir, el oído, el tacto, gusto y olfato. De esta manera su cuerpo recibirá más información de lo que pasa en el mundo lo que le facilitará la relación con el entorno para que pueda ser más independiente.

Si el niño/a presenta ceguera, es fundamental que estimules su tacto: que el niño reconozca su cara y su cuerpo, la cara de sus padres y sus seres queridos. Es importante también que lo ayudes a reconocer objetos domésticos principalmente con sus manos, pero en general recomendamos que de todos modos se involucre la sensibilidad táctil del rostro, la boca, etc.

Debes estimular también mucho el oído y la agudeza auditiva a través de reconocer la voz de sus familiares y diferentes sonidos ambientales.

Puedes utilizar juegos que entregan información sonora y táctil, confeccionar pelotas con calcetines introduciendo cascabeles que le den sonido, etc. Muy importante es que narres el juego o actividad que están realizando, para así integrar y contextualizar más al niño/a. Asimismo recomendamos las canciones en las cuales se anime a tu hijo/a a participar respondiendo o repitiendo frases.

Es importante que trabajes la ubicación de su cuerpo con respecto al espacio, para lo cual una idea es que juegues con tu hijo a balancearlo, subirlo a columpios o pelotas grandes tipo saltarinas.

Siempre, y sobre todo mientras realizan estas actividades, debes ir explicándole lo que van haciendo (de una forma lúdica) para que se sienta seguro y vaya reconociendo su entorno y las distintas actividades.

Un niño/a en situación de discapacidad visual, necesita el contacto físico y verbal permanente, además de conocer el espacio desde lo más cercano a lo más lejano, recorriéndolo y sintiéndose acompañado. Si alguien aparece o desaparece y no hay información, el niño/a no tiene cómo saber de los cambios que ocurren a su alrededor.

En el caso de presentar un déficit visual leve, es importante que consideres estímulos visuales con alto nivel de contraste en los colores de los objetos presentados y que sigas el resto de las recomendaciones respecto de la estimulación y medidas de prevención de accidentes como con cualquier otro niño/a.


La atención oportuna de niños con necesidades especiales es un conjunto de intervenciones para niños/as pequeños, sus familias y contextos más importantes (educacional por ejemplo), realizadas cuando un niño/a necesita un apoyo especial para:

  • Facilitar y mejorar su desarrollo personal.
  • Reforzar las competencias de la familia, y
  • Fomentar la inclusión social de la familia y el niño.

Los servicios que están asociados a este proceso, tienen en general relación con las orientaciones y derivaciones de salud, servicios sociales y educación.

Las derivaciones buscan facilitar la habilitación y rehabilitación en aspectos generales y específicos, de acuerdo a la valoración de las deficiencias, pero sobretodo de los potenciales de los niños y niñas.

Acá se suelen privilegiar acciones que comprometan y capaciten a las propias familias y cuidadores para que trabajen desde el espacio hogareño en un plan individual para cada niño y niña. Se deben considerar también programas orientados a la integración escolar de los niños y niñas.

Desde hace muchos años, y en particular bajo el alero de la “Ley de Integración de las Personas con Discapacidad” y la “Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad”, el enfoque de la Educación Inclusiva, es cada vez más priorizado.

Este tipo de educación es reconocido como el espacio en el que los niños/as conviven y se desarrollan compartiendo con la diversidad de niños/as que se encuentran en igual proceso formativo y que, junto a la familia y demás espacios de convivencia en la comunidad, permiten más y mejores perspectivas de equiparación de oportunidades y participación para los niños/as en situación de discapacidad.


De espalda

Sobre la cama o sobre un mudador, mientras le sacas o le pones el pantalón, puedes aprovechar de moverle las piernas como si estuviera andando en bicicleta.
También puedes tomarle ambas rodillas, separarle las piernas y hacer círculos hacia fuera.

Para sacarle la ropa de la cintura hacia arriba, puedes girarle para desvestir primero un lado y luego girar nuevamente para desvestir el otro. Puedes aprovechar de moverle los brazos haciendo círculos grandes, estirando y doblando el codo.

También es bueno ayudarle a abrir la mano si es que las mantiene cerradas, especialmente el dedo gordo.

Para sacarle la ropa por la cabeza, abre el cuello de la polera lo más posible para evitar que le apriete la cara.

Sentado

Sobre la cama o un sillón, puedes sentarle entre tus piernas y empujarle suavemente hacia un lado para bajar el pantalón y luego se repites al otro lado.

En esta misma posición puedes sacar y poner la ropa de la cintura hacia arriba tratando de levantar bien los brazos.



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