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Niños, niñas y familias inmigrantes en Chile

Pilar Vivanco S.

Psicóloga

Servicio Fonoinfancia

Niños, niñas y familias inmigrantes en Chile

En nuestro país, se ha generado un aumento de la población inmigrante. Según el departamento de Extranjería y Migración (DEM) en Chile los inmigrantes suman 441.529 personas. Esto significa, la llegada en Chile de individuos desde diferentes países en busca de mayores posibilidades para su desarrollo tanto personal como familiar,  provenientes en su mayoría desde Perú, Argentina, Colombia, Ecuador, y en menor medida desde Brasil, Republica Dominicana, Haití, entre otros.

Estos traslados,  se deben a diversos factores económicos, laborales y sociales; algunos asociados  a contextos  de  desigualdad, inequidad y pobreza, otros simplemente  buscan nuevas oportunidades, dejando sus países con la esperanza de mejorar sus condiciones de vida. Están  también los refugiados quienes deciden trasladarse como una forma de salvar sus vidas o resguardar su libertad.

promover de una convivencia que permita reconocer en los niños y niñas, sus diferencias y también similitudes es un desafío de todos los adultos responsables, incluido el sistema educativo.

En el estudio “Los derechos de niños, niñas y adolescentes migrantes, refugiados y víctimas de trata internacional en Chile” (UNICEF-ACNUR-OIM  Santiago, 2012) se plantea que estas familias pueden estar expuestas a mayor riesgo de vulnerabilidad:

los inmigrantes,  muchas veces ignoran las leyes, y el idioma del país receptor y en varias ocasiones deben enfrentar la abierta hostilidad por parte de la población, incluso de las autoridades. Dichas situación es particularmente grave en el caso de inmigrantes, indocumentados o en situación migratoria irregular”…

“La vulnerabilidad se profundiza cuando existe un cruce entre dos circunstancias vitales: ser niño y ser inmigrante a la vez”.

Migrar implica la existencia de tensiones propias del este proceso. Lo anterior, debido al traslado y el proceso de adaptación al llegar a otro país, lograr estabilizarse material y económicamente lo cual puede implicar: dificultades para el acceso a servicios básicos, redes de salud y educación para sus miembros,  resolver el tema habitacional, el proceso de búsqueda de empleo, o adaptarse a empleos con condiciones deficientes. Todo lo cual se agudiza en caso de las personas que se encuentran indocumentadas.

NO DISCRIMINACION (2)

A estos factores se suman estresores emocionales y sociales: adaptarse al distanciamiento de la propia red personal: familia y amigos, y funcionar en un sistema social con creencias, actitudes y hábitos distintos al propio. En general, los procesos de migración implican un proceso de pérdida asociado a los vínculos con personas significativas y también al contexto. De esta manera, todo el sistema familiar se ve impactado y afectado:  adultos, niños y niñas pueden presentar cambios en sus estados de ánimo y en su funcionamiento normal, impactando las relaciones de pareja, padres-hijos/as, la relación entre hermanos etc. Los niños/as  en particular pueden experimentar sentimientos de angustia, tristeza, nostalgia, temor, etc. y manifestar estas emociones en sus conductas de diversas formas: Llanto, irritabilidad, conflictos entre hermanos, problemas de concentración, retrocesos en el desarrollo, etc…

Aspectos que contribuyen en el proceso de adaptación de niños y niñas inmigrantes:

Posibilidad de una preparación previa: despedirse de su entorno y contar con información respecto al cambio, como características del lugar donde vivirán, el clima, el idioma, o elementos del entorno que permitan imaginar y anticipar el proceso, de ese modo favorecer la adaptación.

Contar con adultos cercanos que acompañen amorosamente y contribuyan a reconocer las fortalezas y las dificultades de este nuevo escenario. Es decir, que aporten apoyo y contención desde  una mirada comprensiva con lo que niños y niñas están viviendo,  pero también promuevan el abordaje de las dificultades en un marco de respeto por todas las personas y valoración por las diferencias.

Contextos educativos que incluyan: Donde las diferencias de idioma, acento, rasgos físicos, hábitos, se reconocen y respetan como parte de nuestra condición humana y se valoren como un aporte al desarrollo de todos como parte de una comunidad. En este sentido, el rol de educadores en el contexto educativo es fundamental, para favorecer un terreno que permite el reconocimiento de que todos los niños y niñas son distintos, y requieren que el sistema educativo se adapte a sus particularidades individuales y grupales. Una diferencia puede ser el país de origen, como los son muchas otras.

Al igual que las familias, también el contexto educativo cumple un  rol esencial, como soporte para transmitir y otorgar  seguridad a todos los niños y niñas, acerca del respeto necesario para abordar los conflictos que se presenten.

En este sentido,  promover de una convivencia que permita reconocer en los niños y niñas,  sus diferencias y también similitudes es un desafío de todos los adultos responsables, incluido el sistema educativo. Esto da lugar a la empatía de reconocernos con una condición común: todos somos personas con diversas características, que experimentamos, sentimos, construimos, deseamos y enfrentamos el mundo de distintas formas. Por tanto, es  relevante,  que se promuevan espacios de encuentro donde los niños y niñas  puedan aprender unos de otros  acerca de sus  orígenes, costumbres, historia, cultura, etc.

Por último, tenemos un desafío país por seguir avanzando y mejorar tanto parte desde el ámbito educativo,  y las condiciones de vida de los inmigrantes, aproximándonos a estándares de derechos humanos, incluyendo lo dispuesto  en la Convención Internacional de los Derechos del Niño (CDN), es decir  “generar un marco de protección en el que “ser niño” prime sobre el hecho de ser “inmigrante”, “refugiado” o “víctima de trata de personas, o tráfico ilícito de migrantes”, generando así un marco regulatorio, de la migración en concordancia con el principio de protección integral de los Derechos de los niños, niñas y adolescentes” .Los derechos de niños, niñas y adolescentes migrantes, refugiados y víctimas de trata internacional en Chile” .UNICEF-ACNUR-OIM. Santiago, 2012.