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Fomento de la Lectura Temprana

María de los Angeles Castro

Educadora de Párvulos

Equipo Juguemos con Nuestros Hijos

Fomento de la Lectura Temprana

De seguro a quien le leyeron un cuento cuando pequeño, aún atesora ese recuerdo…

De seguro quien vio a sus padres leyendo cuando pequeño, disfruta leyendo ahora de adulto…

De seguro quien tuvo la oportunidad de acercarse al mundo de la literatura, ahora tiene el interés de transmitirle ese mismo gusto a sus hijos…

De seguro a quien le leyeron un cuento cuando pequeño, aún atesora ese recuerdo…

De seguro quien vio a sus padres leyendo cuando pequeño, disfruta leyendo ahora de adulto…

De seguro quien tuvo la oportunidad de acercarse al mundo de la literatura, ahora tiene el interés de transmitirle ese mismo gusto a sus hijos…

Y es que se hace necesario que de una vez le demos la importancia y el valor a la lectura desde el inicio de la vida de nuestros hijos e hijas. Como padres, madres, abuelos o cuidadores, debemos inculcar el gusto por los libros y la lectura. Puede parecer fuera de lugar que un bebé de 6 meses tenga un acercamiento con un libro si aún no sabe hablar, pero es así como poco a poco los libros les irán pareciendo atractivos, valiosos y disfrutarán de la lectura más adelante.

El hábito se va generando en la medida que lo hacemos todos los días. Y si se quiere ver en términos prácticos, además de instalarse el gusto por la lectura, es sabido que leyendo entre 5 a 10 minutos diarios mejora el lenguaje, lo que a su vez, es un buen predictor del éxito escolar futuro.

Otro punto a considerar es la disponibilidad de libros, revistas u otros materiales escritos que hay en casa, para dar el ejemplo a nuestros niños y niñas logrando que sean parte de su vida cotidiana. Si un niño ve recurrentemente a su mamá leyendo un libro o a su papá informándose con el diario todas las mañanas, sabrá que la lectura es una actividad practicada normalmente y será algo muy familiar para él o ella.

Por otro lado, y algo que puede ayudarnos a cambiar nuestra mirada sobre la lectura, es que esta es una muy linda oportunidad de compartir, de acercarnos y de disfrutar con nuestros hijos e hijas. Sobre todo en un mundo de enorme bombardeo audiovisual y donde la TV, las consolas, los celulares y los computadores son muy atractivos, es importante tener presente que un niño o niña probablemente elegirá compartir un momento cariñoso y gozoso junto a sus padres o adultos significativos, en vez de jugar solo o con estos objetos. Y por esto, qué mejor que en torno a un libro, encontrar una “pausa regaloneada” que sin duda se atesorará para siempre en la memoria de nuestros niños y niñas. Leer con ellos es abrirles las puertas de un mundo nuevo, que abarca todo lo real y lo mágico, por lo que es una oportunidad maravillosa tanto afectiva como cognitivamente.

A la hora de acercar a los niños y niñas a la lectura, es importante tener en cuenta tanto la edad como la etapa de desarrollo en que se encuentren. Siempre es bueno, y sobre todo al partir instalando el hábito o con niños pequeños más concretos, que relacionemos lo que estamos viendo en el libro con su propio mundo y experiencias. Con niños pequeños, más que leer el libro de principio a fin, se trata de la oportunidad que nos entrega el libro de conversar, de preguntar, de responder, de imaginar y de relacionar. Por eso se habla de una “lectura dialogada”, en donde por medio de la conversación, de la atención conjunta, de descripciones, comentario y preguntas (¿Dónde está? ¿Qué está haciendo? ¿Cómo se sentirá?), vamos “leyendo” un libro totalmente diferente cada vez, vamos creando un relato en donde nuestro hijo o hija se siente escuchado, mirado y valorado. Se trata, entonces, de leer desde lo lúdico y lo afectivo, sin presiones y libremente. Además, es recomendable que en ocasiones haya algún tipo de rito en torno a la actividad como por ejemplo elegir un momento del día, decir alguna frase o tener algún objeto que indique que la hora de la lectura ha llegado. Estos detalles aumentan la atención del niño o niña y convierten el momento de leer en algo aún más especial.

Para elegir un libro adecuado, resulta clave pensar para quién lo estamos eligiendo, cuáles son sus gustos y preferencias. Para los menores de un año, se recomienda buscar libros hechos de distintos materiales: género, plástico, madera, etc., no hace falta que tengan texto y deben ser de un tamaño que les permita manipularlos con sus manos, ya que a esta edad se relacionan con él como un objeto. Después del año, se pueden incorporar libros de hojas gruesas como las que tienen los libros de cartón, con elementos y figuras sencillas y con algo de texto. Y ya alrededor de los dos años y medio, se pueden incorporar hojas más delgadas, libros más grandes, ilustraciones más detalladas y textos más largos. También se pueden incorporar libros con pestañas que se levantan, libros con fotos reales, libros informativos, libros de temas variados que incluyan situaciones que son parte de sus vidas como dejar los pañales, tener un hermanito, ir al jardín, etc.

Pareciera ser que hay muchos puntos a tener en cuenta a la hora de acercar a nuestros niños y niñas a la lectura. Sin embargo, lo único que se necesita para partir son las ganas. Queda hecha la invitación a aventurarse en el mundo de la literatura infantil, a atreverse a “hacer el loco” un rato y tener un momento gozoso familiar en torno a un libro, a dejar fluir la imaginación y a comenzar a regalarle valiosos recuerdos que perdurarán para siempre en la memoria de nuestros hijos e hijas.

Equipo Juguemos con Nuestros Hijos: www.juguemosconnuestroshijos.cl

Contacto: M. de los Angeles Castro angelescastrog@gmail.com

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