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El poder de lo simple

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El poder de lo simple

¿Eres tú de esos papás o mamás que siempre están planificando actividades, les gusta “estar en todas” e incluso planifican por encima de los tiempos e intereses de tus hijos e hijas?

Pareciera que el ritmo de vida se ha acelerado, pero sin duda  sí tenemos  responsabilidad sobre  una parte del ritmo de vida que llevan nuestros hijos(as). Es cierto que hay un tiempo que no está bajo nuestro control, pero sí tenemos una influencia sobre el tiempo libre de nuestros hijos(as) que de un tiempo a esta parte ya no es “tan libre”. Llenamos su agenda y espacios con actividades y objetos  creyendo que a mayor cantidad de experiencias y accesorios van a recibir una mayor estimulación y van a aprender más. A ello se suma el exitismo y el perfeccionismo con que nos enfrentamos, que nos hace creer que nuestros hijos(as) necesitan “ser expertos” atletas, pintores, músicos desde pequeños para “ser competitivos” en el mundo real… cayendo así, fácilmente, en la sobre estimulación.

Y si a las múltiples actividades, objetos, experiencias le agregamos la múltiple cantidad de estímulos que puede recibir un niño(a) si está expuesto largas horas a la televisión, a la computadora o a los teléfonos celulares…. con solo leer este párrafo ya nos cansamos!! y probablemente estás pensando¡uf qué agote!04012015

Sin embargo, la creatividad y la imaginación se desarrollan y florecen cuando tenemos el tiempo y el espacio para la expresión y el juego libre. Y qué importante es la creatividad para el desarrollo de los niños(as) nos recuerda la psicóloga Ilona Bartibas del Servicio FonoInfancia en su columna “Hacia el desafío de potenciar la creatividad de nuestros hijos e hijas”

“Menos es más” hace sentido: menos actividades, menos accesorios, menos ropa, menos juguetes ¡Menos excesos!. Darle tiempo a nuestros hij@s para poder concentrarse y disfrutar de una actividad, tiempo para transitar entre una actividad y otra, por ejemplo entre el colegio y una actividad extraprogramática, tiempo para conversar  sobre lo que experimentó, lo que le gustó o no, sobre cómo se sintió.

Sin duda a más de uno le ha pasado que entre tantos compromisos por cumplir  en un fin de semana terminamos “estresados” y “estresando”: que el almuerzo familiar, que el cumpleaños, que la salida a comprar algo y así suma y sigue.  Y ya bien sabemos las consecuencias del estrés. Cada persona reacciona al estrés de manera diferente. A algunos les vienen  dolores de cabeza o de espalda. Otros se sienten cansados(as), enojados(as), malhumorados(as), deprimidos(as), nerviosos(as) o culpables, con las consecuencias que ello trae para nuestros hijos(as).

29112015

A veces pensamos que es responsabilidad de los adultos entretener a los niños(as), pero cierto es que los niños(as) pueden desarrollar sus propios juegos y darles el espacio y el tiempo es un gran regalo. No es necesario una sala de juguetes para desarrollar la imaginación, pues entre tantos juguetes  los niños se confunden y  entre tantas cosas van de un lado a otro sin concentrarse ni jugar:  “Tiene tantos juguetes y no les presta atención..juega un ratito y se aburre”- es común escuchar. En cambio  cuando se está frente a objetos sencillos y con una mayor plasticidad como unas cajas de cartón, una pelota, unas plasticinas o unos materiales artísticos se pueden hacer maravillas. ¿Recuerda cuando eras pequeño cómo disfrutabas armando tu propia casa club con unas sábanas o unas cajas?

 “Slow parenting” o crianza más lenta es un término que ha surgido en los medios y que no se trata de ser pasivos o perezosos, sino de ser más tranquilos, pacientes, concientes e ir paso a paso… una apuesta a una infancia sin prisas  y sin controlar rígidamente y en exceso la formación y el tiempo libre de nuestros hijos(as). Dar prioridad a la calidad.

No hay problema en decir que no. Si una actividad el fin de semana significa mucho gasto, tiempo, organización… es entendible que se opte por algo más tranquilo.  Vuelve a tus recuerdos, sin duda vienen a la mente precisamente esos momentos en que  tenías el tiempo para jugar con tus amigos del barrio y para realizar actividades muy sencillas: el escondite, el luche o una salida al parque. Piensa ahora ¿Qué recuerdos te gustaría que tuviera tu hij@? Disfrutemos del tiempo libre, incluso del aburrimiento  que también es un aprendizaje ¿Te acuerdas las ideas que surgían para jugar cuando estabas aburrido? Sin duda eran geniales….y probablemente venían de tu imaginación antes que del exterior.

Intentar vivir más despacio las veces que podamos. No planifiquemos cada minuto de la vida de nuestros hijos(as), porque ellos ya cuentan con una forma de aprendizaje que no necesita instrucciones ni organización: el juego.

“La vida no es una carrera; es un viaje, un descubrimiento para hacer juntos”, afirma Carl Honoré, autor del libro “El elogio de la lentitud” quien  se dio cuenta que estaba viviendo en un apuro constante cuando se vio comprando el libro “One minute bedtime stories” ( “Cuentos para dormir de un minuto”) “Pensar en leer Blancanieves en sesenta segundos fue lo que me salvó”.

Es tiempo para parar entonces y reflexionar… ¿qué podemos hacer como familia y que esté a nuestro alcance para bajar el ritmo de todos en favor de la creatividad y el desarrollo de nuestros hij@s? Si a mi hij@ le gusta la música: ¿es necesario llenarlo de clases e instrumentos musicales? O más bien le damos el espacio para  que pueda cantar, inventar sus propias canciones y diseñar sus propios instrumentos.

Simplificar para disfrutar: enseñarles que más vale menos actividades, pero de mayor calidad, que se puede ir a un lugar sin comprar, que en la plaza se puede descubrir un mundo nuevo y que como dicen por ahí “Todo está en la imaginación”, que con ella podemos ver sin ver, tocar sin tocar y conocer sin estar físicamente en un lugar.