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El mundo al revés

Cecilia Calvo

Servicio Fono Infancia-Fundación Integra

El mundo al revés

Trabajando  en temáticas sobre niños(as), me he enriquecido de conversaciones que me han mostrado que en estos temas, muchas veces lo obvio se vuelve invisible. En estas  contradicciones sutiles (a veces no tanto), he reconocido cómo niños y niñas  quedan situados y forman parte del mundo que nos rodea…

¿Arriba o abajo?: Los enchufes en general, están cerca del suelo al alcance de los niños(as) y son peligrosos para ellos, sin embargo, los interruptores de luz que podrían usar sin problema, se encuentran fuera de su alcance.

¿Ciudadanos sí o no?: Los niños y niñas pueden ser juzgados como adultos a partir de los 14 años, pero sólo pueden votar al cumplir 18 años.

¿Espacios para quién?. De los espacios públicos creados para niños y niñas que tú conoces ¿en cuántos  los adultos que los diseñaron, conocían lo que ellos esperaban de ese espacio?

¿Quién va a dónde?. Si miramos el transporte público ¿las necesidades de niños(as) se ven reflejadas ahí?, En un aspecto  concreto, como las sillas, pareciera que no, la altura de éstas no permiten que niños y niñas apoyen sus pies, lo  que los expone a accidentes.

¿Se aprende cómo? Niñas(os) aprenden moviéndose y jugando, pero la escuela sigue funcionando con la lógica de  “aprender sentado”. De hecho, el momento favorito de la jornada de todos(as)s los niños(as) que conozco, es el recreo y ¡es el momento más corto!

Autonomía ¿cuándo yo lo digo? Esperamos que niños(as) tengan iniciativa y sean activos, pero la obediencia sigue siendo una “cualidad” altamente valorada por muchos adultos responsables de criar y educar, en vez de respetar los deseos del niño y la niña en consonancia con el desarrollo de su autonomía progresiva y sus capacidades.

¿Educar sobre qué?.  Enseñamos a niños y niñas a pedir lo que necesitan, a hablar de lo que hacen, a escuchar qué se espera de ellos pero ¿Cuánto dedicamos a ayudarlos a conocer sus sentimientos o a entender qué esperan de nosotros?

Crecimos en un contexto adultista, donde lo importante es “lo que llegues a ser cuando crezcas”, mientras tanto, eres un “individuo entre comillas”,  desconociendo  particularidades y necesidades  de ser niño, niña o joven. Si bien, hoy los derechos de niños, niñas y jóvenes son conocidos por la mayoría de las personas, es difícil dejar atrás la mirada de la niñez con la que, los ahora adultos, crecimos.  Todavía insiste en nosotros la creencia de que  el “nivel de desarrollo de los adultos” nos hace saber lo que necesitan mejor que ellos(as) y  los excluimos, perdiendo  la oportunidad de aprender con y de ellos.

Si tienes dudas sobre este u otros temas, no dudes en contactarnos

 

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