|
Francisca Montedonico Godoy
Psicóloga de "Espaciocrianza"
El parto no es solo el nacimiento de un niño o niña, sino que también el nacimiento del ser madre. Es un momento de profundos cambios tanto físicos como psicológicos en la mujer, en el cual ella debe incorporar a su identidad, a su sentido de sí misma, esta nueva dimensión que es el ser mamá. Esta adaptación implica una reacomodación en términos emocionales. La mujer entra en la marea de la maternidad, a un modo de funcionamiento muy distinto al del mundo externo y mucho más parecido al mundo del bebé. A pesar de que el parto conlleva una separación física entre madre e hijo/a, emocionalmente están muy unidos, por eso hablamos de díadas “mamabebé”.
Algunos hablan de que estar en puerperio (la etapa que va desde el nacimiento hasta que los niño/as comienzan a caminar e independizarse más de los padres) es como volverse un poco loca. Es que pasar de una situación en la cual la mujer tiene el control de su vida -de poder planificarse, de organizar su día- a la pérdida de control que implica estar al cuidado de un recién nacido/a -que no tiene horarios y que tiene múltiples necesidades, todas urgentes- puede ser una experiencia bien extrema, ante la cual, si no se está preparada y apoyada por el entorno familiar, se puede sentir mucha angustia.
|