Desarrollo Normal y Anormal

Para comprender cómo se desarrolla un niño o niña con discapacidad, es muy importante comprender como lo hace uno sin ninguna alteración. De esta manera entenderemos cuál es el camino al que intentamos acercarnos a través del proceso de rehabilitación.

El niño/a cuando nace y se relaciona con su familia comienza a desarrollar habilidades en una gran variedad de aspectos, los cuáles suelen agruparse en 4 áreas: física, emocional, intelectual y social. Cada una de estas áreas se desarrolla en forma coordinada, hasta llegar a tener un conjunto de habilidades  que le permiten relacionarse con el entorno y responder a las necesidades de éste. El desarrollo va desde lo más  simple a lo más complejo, y se produce por etapas sucesivas. Así, por ejemplo, un niño no va a caminar si antes no ha aprendido a afirma la cabeza, estabilizar su tronco, movilizar sus piernas, equilibrarse de pié, etc. Otro aspecto clave es que lo que ya se aprendió no se olvida, las habilidades que un niño/a va adquiriendo se van sumando a las anteriores, de no ser así debemos sospechar que hay un problema en el desarrollo. Por ejemplo, si un niño coge objetos y se lo pasa de una mano a otra, y tras unos meses deja de hacerlo, es señal de que algo puede estar sucediendo y debemos consultar al especialista.

pasar de una mano a otraEs importante también saber que cada niño y niña se desarrolla a un ritmo diferente. Si bien existen ciertos hitos de desarrollo que nos permiten predecir que la mayoría de los niños/as logran adquirir habilidades más o menos a la misma edad, cada niño/a tiene su ritmo propio  lo tanto algunos adquieren habilidades más temprano y otros un poco más tarde. En este aprendizaje de habilidades tiene gran importancia la estimulación que recibe el niño o niña en su hogar. Por ejemplo, hay niños que primero desarrollan más rápido el lenguaje, otros la habilidad con las manos, o las habilidades sociales, entre otras; cada niño/a tiene un ritmo distinto dentro de ciertos rangos.

Un niño/a desde que nace hasta que ingresa a la escuela, va a adquirir habilidades que le permitan avanzar de un estado aparente de poco contacto y poca movilidad a un estado de mayor participación con el entorno.

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Proceso de adaptación

No es fácil para una familia enfrentar la llegada de un hijo/a con alguna discapacidad. Cuando esto sucede, cada uno de sus miembros pasa por distintas etapas que son normales, esperadas y sanadoras, y permiten finalmente llegar a la adaptación. La forma en que cada persona va  logrando adaptarse a esta nueva situación es muy similar a como se vive un duelo, ya que en general se trata de un hecho inesperado, que suele generar sentimientos de dolor y angustia, pero que pueden transformarse en múltiples desafíos orientados a aprender cómo apoyar y crecer junto al niño o niña. Este proceso es personal, y la forma de vivirlo depende de las propias habilidades, de la historia de dolores y alegrías que tenemos, del apoyo que recibimos de los demás, entre otros múltiples factores. Cada uno de los integrantes de la familia lo vive de manera distinta, mientras la familia en su conjunto, de a poco se regula y adapta. Este proceso de adaptación suele tener distintas etapas:

La primera etapa es de confusión. La familia no comprende bien lo que sucede, se niega a que esto les este pasando, existen sentimientos de tristeza y en muchos casos de culpa, cuesta escuchar la información  que se recibe y aún más realizar los cambios que van siendo necesarios.

Son comunes los conflictos familiares y cada uno vive su proceso en forma individual, debilitándose la unidad como familia. Es común en esta etapa que los padres realicen una especie de peregrinación entre especialistas, buscando nuevas y distintas respuestas, secretos de la naturaleza y “curas milagrosas” con la esperanza de un nuevo diagnóstico y pronóstico. Intentar mantener un clima de cooperación y poyo mutuo es fundamental.

La segunda etapa, se caracteriza porque las personas pasan días o momentos  de esperanza y otros de más depresión. Los miembros de la familia experimentan sentimientos que pueden oscilar entre la tristeza y euforia. De a poco surge un cambio, comienzan a comprender más que es lo que está pasando y empiezan a escuchar y asimilar la información que se les está entregando. A partir de esto, poco a poco los cambios se van produciendo.

En la última etapa, se inicia una reorganización de la familia, los sentimientos negativos y de culpa van desapareciendo, se  va produciendo la  aceptación e integración de la  condición del niño o niña. La familia está más tranquila con esta  situación. Los padres, junto con el apoyo del resto de la familia y los amigos reinician su vida, permitiendo el  equilibrio entre actividades personales y la colaboración en el proceso de rehabilitación y cuidado de su hijo o hija.

La etapa anterior permite que se pueda dedicar mayor atención a otros hermanos/as, que se reasignen las funciones en torno a las necesidades de cada hijo o hija, se apoyan unos a otros y que se distribuyen las tareas en un clima de mayor cooperación. A este proceso se le llama de adaptación o aceptación, éste que se repite en forma periódica cada vez que la familia se encuentra con una situación  nueva relacionada con la discapacidad del niño/a.

Es muy importante que durante cada una de estas etapas la familia pueda darse espacios para conversar y transparentar lo que a cada uno de los miembros les está sucediendo. Ojala puedan apoyarse en profesionales especializados que puedan orientar y guiar el proceso; así, en momentos que algunos estén más complicados y sobrepasados, otros pueden apoyarlos más y distribuir las tareas cotidianas. Es fundamental, no perder de vista las necesidades de otros niños y niñas de la familia que requieren también atención y cuidado. Del mismo modo, los adultos a cargo deben intentar darse sus propios espacios para desahogarse y compartir respecto de si mismos.

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Áreas del desarrollo de los niños y niñas

Para comprender cómo se desarrolla un niño o niña con discapacidad, es muy importante comprender como lo hace uno sin ninguna alteración. De esta manera entenderemos cuál es el camino al que intentamos acercarnos a través del proceso de rehabilitación.

El niño/a cuando nace y se relaciona con su familia comienza a desarrollar habilidades en una gran variedad de aspectos, los cuáles suelen agruparse en 4 áreas: física, emocional, intelectual y social. Cada una de estas áreas se desarrolla en forma coordinada, hasta llegar a tener un conjunto de habilidades que le permiten relacionarse con el entorno y relacionarse de manera fluida con este, pudiendo responder a las necesidades del mismo. El desarrollo va desde lo más simple a lo más complejo, de aspectos generales a otros más específicos y de patrones gruesos a otros finos y se produce por etapas sucesivas y relacionada entre sí. Así, por ejemplo, un niño no va a caminar si antes no ha aprendido a afirma la cabeza, estabilizar su tronco, movilizar sus piernas, equilibrarse de pié, etc. Otro aspecto clave es que lo que ya se aprendió no se olvida, las habilidades que un niño/a va adquiriendo se van sumando a las anteriores, de no ser así debemos sospechar que hay un problema en el desarrollo. Por ejemplo, si un niño coge objetos y se lo pasa de una mano a otra, y tras unos meses deja de hacerlo, es señal de que algo puede estar sucediendo y debemos consultar al especialista.

Es importante también saber que cada niño y niña se desarrolla a un ritmo diferente. Si bien existen ciertos hitos de desarrollo que nos permiten predecir que la mayoría de los niños/as logran adquirir habilidades más o menos a la misma edad, cada niño/a tiene su ritmo propio lo tanto algunos adquieren habilidades más temprano y otros un poco más tarde. En este aprendizaje de habilidades tiene gran importancia la estimulación que recibe el niño o niña en su hogar. Por ejemplo, hay niños que primero desarrollan más rápido el lenguaje, otros la habilidad con las manos, o las habilidades sociales, entre otras; cada niño/a tiene un ritmo distinto dentro de ciertos rangos.

Cuando un niño/a presenta un déficit, ya sea al nacer o después del nacimiento, su desarrollo puede verse disminuido. Sin embargo, especialmente hasta los 5 o 6 años de edad puede desarrollar más y mayores habilidades, al contar con un proceso de estimulación, rehabilitación y apoyo adecuado, tanto para el niño/a como para la familia. Estos procesos de rehabilitación tienen el objetivo de facilitar los estímulos que el niño o niña requiere para aprender nuevas habilidades que le permitan superar sus dificultades, de manera de ser lo más autónomo posible. Los procesos de rehabilitación son totalmente individuales; es decir dos niños/as de la misma edad, con iguales diagnósticos, van a tener diferencias y resultados importantes entre sí.

El proceso de rehabilitación es complejo y demandante para la familia, pero se acompaña de múltiples alegrías cuando poco a poco comienza a identificar los logros y aprendizajes que permiten al niño/a realizar nuevas actividades y ser más autónomos.

La mejor forma de estimular a nuestros hijos es integrando las actividades que nos enseñen en los centros de salud, en los jardines infantiles o en centros especializados a nuestra vida cotidiana, a través de juegos o ejercicios simples que permitan estimular, al igual como jugamos cotidianamente con cualquier niño o niña. Cuando un niño o niña con discapacidad realiza un ejercicio a través del juego, tolera mejor las molestias que éste pueda causarle y aprende más fácilmente, a la vez que se siente querido y apoyado, dado que es la forma natural de aprendizaje, exploración del mundo y de sus propias habilidades.

Por otra parte, la familia deberá ir aprendiendo poco a poco a hacer las tareas de cuidado cotidiano de manera que pueda sentirse más segura en cómo cuida a su niño o niña, para ser más efectiva en darle el apoyo que éste requiere. Ello puede requerir de Ayudas Técnicas, que son elementos que favorecen la función y la autonomía de las personas con discapacidad y sus cuidadoras.

El desarrollo se da en forma simultánea en todas las áreas de aprendizaje de un individuo. Más allá del tipo de discapacidad que tenga tu hijo/a, la estimulación de cualquier niño o niña es siempre integral, es decir, en todas las áreas del desarrollo, pero enfatizando en aquellas áreas que tienen mayor dificultad o retrazo según la secuencia de desarrollo típico de los niños y niñas, de manera de no adelantarnos en su proceso. Por ejemplo las personas tenemos 5 sentidos muy conocidos y que nos permiten relacionarnos con nuestro medio (auditivo, visual, olfativo, táctil y gustativo) y tenemos otros 2 sentidos (propioceptivo y vestibular) que nos dan información de cómo esta nuestro cuerpo en relación al espacio. Tenemos habilidades para relacionarnos y comunicarnos con los demás y habilidades para aprender y comprender lo que nos rodea; si un niño tiene dificultades, por ejemplo, en un área sensorial, (como discapacidad visual) repercutirá en toda las demás áreas de su desarrollo; por eso reforzaremos todas las áreas, especialmente sus sentidos, para que desarrolle nuevas habilidades que permitan “compensar” aquello que tiene mayor daño.

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Estimulando al niño o niña con discapacidad física

Cuando un niño o niña tiene una patología que produce una discapacidad física suele tener problemas en su desarrollo motor grueso y fino. La motricidad gruesa son todas aquellas habilidades que nos permiten realizar grandes movimientos, como mover los brazos, las piernas, mantenernos estables sentados, pararnos, caminar, saltar, correr, entre otras. La motricidad fina se refiere a aquellas habilidades que nos permiten realizar movimientos más precisos, como tomar objetos pequeños y trasladarlos, jugar con ellos, pintar, dibujar, ensartar cuentas, entre otras.

Un/a niño/a con discapacidad física suele presentar dificultad en su capacidad para mantenerse estable y en su capacidad para moverse libremente cuando el lo desea, por lo tanto es importante utilizar posturas en las cuales el niño o niña esté derecho o simétrico y que le permitan realizar movimientos ordenados y con un fin. Por ejemplo, bien sentado, si es necesario con algunos apoyos, dibujar una tarjeta de cumpleaños para algún familiar. Es decir, para estimular a un niño o niña con discapacidad física, debemos entregar estabilidad en algunas partes del cuerpo y estimular la movilidad en otras. 

Para que un niño/a se desarrolle en su área motriz es importante que pueda jugar y explorar sus movimientos en todas las posturas. A todos los niños y niñas les cuesta en un comienzo estar acostados de guatita, ya que se le dificulta más el moverse y tienden a llorar, pero poco a poco podemos ir acostumbrándolos a ponerlos un ratito en esa postura para que también puedan aprender a moverse de esa forma.

Afirmar la cabezaEn niños/as pequeños/as, que aún no logran afirmar bien su cabeza o apoyarse en sus brazos se recomienda ponerlos de guatita llevando ambos brazos delante de su cara  donde pueda verlos. Si el niño/a se gira hacia los lados, se puede poner una toalla enrollada o un cojín pequeño  bajo sus brazos (no se recomienda utilizar esta postura sin supervisión ni por la noche). En esta posición podemos estar un momento mostrándole objetos llamativos para que intente levantar su cabeza y mirarlos o para que intente cogerlos apoyado de sus codos.

Al ponerlo de espalda se debe estimular que el niño o niña juegue con sus manos hacia su pecho y frente a su cara, que se toque su guatita y sus pies, se debe estimular que mueva sus manos y sus pies en todas las direcciones y de forma simétrica. Por ejemplo el niño suele utilizar más una manito que otra, o mirar siempre para el mismo lado, o le cuesta mucho llevarse objetos a la boca o no logra pasárselos de una mano a la otra, entonces podemos ir mostrándole juguetes y elementos llamativos para estimular a que realice poco a poco estos movimientos. Si el niño o niña no logra tomar los juguetes con sus manos, podemos con la ayuda de unas cintas, ponerle algunos sonajeros en la manito y afirmárselos para que pueda moverlos y jugar con ellos.

apoyo en camaAl ponerlo de costado debemos hacerlo un rato hacia cada lado,  evitando que la cabeza se vaya marcadamente hacia atrás. Para eso podemos, si es necesario, apoyar al niño o niña contra una superficie como un cojín grande. En esta posición facilitamos que el niño pueda tocarse ambas manos y llevarlas hacia el centro de su cuerpo, por lo que es bueno estimular que juegue tomando objetos como cascabeles, juegos con texturas o con sonidos.

 

Algunas ideas para estimular que aprenda a afirmar la cabecita y el tronco

A partir del segundo mes se debe estimular que tu guagua afirme su cabeza, tanto de guatita como cuando la llevas a sentarse. Podemos estimular que afirme la cabeza poniendo al niño/a de espalda sobre un cojín, tomándolo desde los hombros y llevándolo lentamente a sentarse. También puedes ponerla de guatita sobre  una pelota grande (como una saltarina), con los brazos hacia adelante tomándolo firmemente con una mano sobre sus nalgas y con la otra mano hacerle cosquillas sobre el medio de la espalda, esta actividad es útil para mejorar el control de la cabeza y el control de la columna. 

Desde el 5º mes, cuando pongas a tu guagua acostada de guatita, ayúdala a que comience a apoyarse con sus brazos estirados. Si no puede por si sola ayúdela afirmándola de sus codos o poniendo una toalla enrollada bajo su pecho.

5Desde el 8º mes, si ha logrado afirmar su cabecita y el tronco puedes ayudar a tu guagua a estimular el gateo. Para eso ponla en 4 patitas, sin aún estimularla a que se desplace, para que comience a desarrollar la fuerza necesaria de las piernas y los brazos que permiten que estabilice esta posición. Cuando ya tenga la fuerza de estar en esa postura por algunos minutos, puedes comenzar a animarla para que avance y gatee, primero adelantando un brazo y un pie, luego los del otro lado. Recuerda siempre que estas actividades deben ser un juego para tu hijo o hija, así que realízalas de a poco, cada vez por ratos más largos, mostrándole juguetitos, cantando canciones o haciéndola reír para que se divierta.

Alrededor de los 10 meses, si se ha logrado avanzar en las habilidades anteriores, puedes comenzar a estimular a que tu hijo o hija, para que apoyado con sus manos (en una silla, cama u otro mueble estable a su alcance), se pare o apoye por sí solo. Para eso puedes ayudarla a que de la posición de gateo o cuatro pies, pase a arrodillarse con una pierna y pararse. Cuando el niño/a se logra parar afirmado de una superficie, hay que asegurarse que esta posición sea firme. Para eso podemos estar progresivamente por más tiempo en esa postura, mostrándole cosas divertidas, hasta que veamos que ya se mantiene firme por sí solo. Luego podemos seguir avanzando en estimularlo para que de pasitos hacia al lado, afirmándose, para finalmente comenzar a dar pasos hacia adelante y hacia al lado apoyado de los muebles.

2Cuando ya tenga un año, si se han logrado las habilidades antes mencionadas se puede comenzar a practicar que camine. Primero será una marcha inestable y poco a poco podrá caminar más independientemente. Si bien es cierto que muchos niños/as no logran la marcha independiente, e incluso no llegan a sentarse por sí mismos, la secuencia de trabajo que debemos potenciar es ésta y no adelantarlo. Por eso es importante que estimules el desarrollo de habilidades de tu hijo o hija según lo que éste puede lograr hoy, para saber cuál es el paso que sigue y que efectivamente podemos pedirle.

Es muy importante que todas las dudas que surjan sobre el desarrollo del niño/ vayan siendo comentadas, en forma periódica, con el profesional de tu centro de salud. A veces algunos niños y niñas requieren de otros apoyos externos, como aparatos especiales, ejercicios para caminar, entre otros.

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Estimulando al niño o niña con discapacidad intelectual

Un niño o niña con discapacidad intelectual suele presentar dificultad en los procesos de pensar, entender y aprender, en términos que les resulta más complejo y lento de lograr. Estos procesos son difíciles de adquirir y se desarrollan desde el nacimiento o incluso antes de nacer.

La capacidad de aprendizaje se puede ver afectada tanto por una enfermedad como por vivir en ambientes sin suficiente estimulación. Es muy importante recordar que durante los primeros 5 años de vida el cerebro se encuentra con mayor capacidad de aprender que en todo el resto de la vida, por eso aprovechar este momento de la vida para estimular a tu hijo o hija con alguna discapacidad intelectual, es fundamental para que pueda desarrollar al máximo sus capacidades.

Existen diferentes niveles de severidad en la discapacidad intelectual. La característica principal es que existe mayor lentitud en aprender, en los casos más graves el aprendizaje es mucho menor y al niño o niña le costará mucho más aprender cosas nuevas o de mayor complejidad.

Desde los primeros meses de vida se debe estimular la capacidad de aprendizaje de la guagua. Lo primero es repetir acciones que le provocan risa, por ejemplo, se pueden hacer muecas con el objetivo de que el niño/a ría, si la respuesta esperada se logra, lo volvemos a repetir; otro ejemplo es soplarle la cara suavemente y esperar su respuesta, si el niño se ve agradado, repetirlo; o jugar a esconderse con un pañal sobre la cara (“aquí está, aquí no está”).

Es muy útil que la guagua pueda jugar con elementos seguros que llamen su atención por sus colores, texturas o sonidos, que los pueda chupar y morder.

También es muy positivo leer cuentos, escuchar y cantar música infantil, mostrarle y nombrarle  los objetos, las personas y los animales, así como hablarle con cariño acerca de lo que está sucediendo cotidianamente, como por ejemplo: “ahora vamos a comer esta rica papilla”. 

A partir del año podemos jugar a esconderle juguetes y ayudarlo, inicialmente, a buscarlos, también es importante enseñarle a guardar los juguetes.

Ya desde los 2 años podemos jugar a reconocer a las personas por su nombre, reconocer las partes de su cuerpo y desde los 3 años jugar a nombrar los colores, las formas y los números.

En general son muy positivos los juegos que permiten al niño explorar nuevas cosas, como jugar con telas de colores llamativos, oler cosas aromáticas, lanzar pelotas, y, ya a partir de los dos años, jugar con lápices, pinturas, plasticinas y otros elementos de manualidades. Es importante que sean adecuados en términos de la seguridad en su manipulación y que haya alguien mayor atento a cualquier necesidad.

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¿Cómo se desarrolla el lenguaje en un niño o niña para estimular la comunicación?

En relación a los niños y niñas que presentan dificultad para comunicarse y expresar sus necesidades, se producen diversas situaciones particulares. Un ejemplo es que el niño o niña tenga problemas articulatorios para hablar, o tenga alguna dificultad para ordenar las palabras, o un escaso manejo de vocabulario, o dificultades en la intención de comunicarse o expresarse. Es importante diferenciar estas últimas situaciones de aquellas dificultades motoras de la boca o su laringe que limitan su expresión.

Los problemas en el lenguaje suelen identificarse sobre los 3 años, sin embargo es común que algunos niños/as con discapacidad intelectual, motora o auditiva, tengan asociados problemas en el lenguaje comprensivo o expresivo; por eso siempre la estimulación debe darse en forma integral, de manera de potenciar todas las capacidades del niño o niña.

Es importante diferenciar las dificultades de comprensión originadas en una capacidad auditiva disminuida, aspecto que debe pesquisarse y medirse oportunamente para poder adoptar las medidas del caso.

Sugerimos estimular el contacto de la guagua con la madre y con los adultos significativos para el niño/a (el padre, hermano/a mayor, abuelo/a, etc.). Para esto se pueden realizar sonidos con la voz frente a la guagua, y cuando ésta los imite, reforzarlo/a y felicitarlo/a para continúe haciéndolo.

Desde que la guagua es muy pequeña es importante que busquemos el contacto visual con él/ella, es decir, que nos miremos mutuamente a los ojos. También es muy importante referirnos a los objetos con los nombres reales, no con diminutivos ni sobre-nombres, para que el niño o niña aprenda el uso adecuado de las palabras y comprenda mejor lo que se le dice y cómo expresarse correctamente.

Los niños y niñas suelen crear su propio lenguaje e identificar varios objetos con nombres o más bien sonidos inventados, que permiten que los demás comprendamos lo que quieren decir. Esto es positivo para su desarrollo, por lo que no es necesario corregirlos todo el tiempo. A partir del 9° mes podemos empezar a reforzar que el niño diga sí o no a través de gestos. Estas respuestas se deben solicitar en forma atingente y no frente a cualquier pregunta. Alrededor del año se puede estimular el que pida las cosas con sonidos e indicando con el dedo.

Cuando hay un compromiso mayor y el niño/a presenta múltiples dificultades, es importante considerar los distintos métodos y herramientas de comunicación alternativa-aumentativa, que les hagan posible expresarse y relacionarse con su familia además de manifestar sus necesidades. Para ello recomendamos tomar contacto con los especialistas correspondientes, o solicitar ser derivados a éstos por los profesionales del centro de salud donde se controla al niño(a).

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Como estimular a un niño o niña con discapacidad visual

Cuando un niño o niña presenta déficit visual, ya sea por razones genéticas, enfermedad o accidente, es muy relevante estimular el desarrollo de habilidades a través del resto de los sentidos, es decir, el oído, el tacto, gusto y olfato. De esta manera su cuerpo recibirá más información de lo que pasa en el mundo lo que le facilitará la relación con el entorno para que pueda ser más independiente.

Si el niño/a presenta ceguera, es fundamental que estimules su tacto: que el niño reconozca su cara y su cuerpo, la cara de sus padres y sus seres queridos. Es importante también que lo ayudes a reconocer objetos domésticos principalmente con sus manos, pero en general recomendamos que de todos modos se involucre la sensibilidad táctil del rostro, la boca, etc.

Debes estimular también mucho el oído y la agudeza auditiva a través de reconocer la voz de sus familiares y diferentes sonidos ambientales.

Puedes utilizar juegos que entregan información sonora y táctil, confeccionar pelotas con calcetines introduciendo cascabeles que le den sonido, etc. Muy importante es que narres el juego o actividad que están realizando, para así integrar y contextualizar más al niño/a. Asimismo recomendamos las canciones en las cuales se anime a tu hijo/a a participar respondiendo o repitiendo frases.

Es importante que trabajes la ubicación de su cuerpo con respecto al espacio, para lo cual una idea es que juegues con tu hijo a balancearlo, subirlo a columpios o pelotas grandes tipo saltarinas.

Siempre, y sobre todo mientras realizan estas actividades, debes ir explicándole lo que van haciendo (de una forma lúdica) para que se sienta seguro y vaya reconociendo su entorno y las distintas actividades.

Un niño/a ciego/a, necesita el contacto físico y verbal permanente, además de conocer el espacio desde lo más cercano a lo más lejano, recorriéndolo  y sintiéndose acompañado. Si alguien aparece o desaparece y no hay información, el niño/a no tiene cómo saber de los cambios que ocurren a su alrededor.

En el caso de presentar un déficit visual leve, es importante que consideres estímulos visuales con alto nivel de contraste en los colores de los objetos presentados y que sigas el resto de las recomendaciones respecto de la estimulación y medidas de prevención de accidentes como con cualquier otro niño/a.

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Estimulación y atención oportuna

La atención oportuna de niños con necesidades especiales es un conjunto de intervenciones para niños/as pequeños, sus familias y contextos más importantes (educacional por ejemplo), realizadas cuando un niño/a necesita un apoyo especial para:

  • Facilitar y mejorar su desarrollo personal.
  • Reforzar las competencias de la familia, y
  • Fomentar la inclusión social de la familia y el niño.

Los servicios que están asociados a este proceso, tienen en general relación con las orientaciones y derivaciones de salud, servicios sociales y educación.

Las derivaciones buscan facilitar la habilitación y rehabilitación en aspectos generales y específicos, de acuerdo a la valoración de las deficiencias, pero sobretodo de los potenciales de los niños y niñas.

Acá se suelen privilegiar acciones que comprometan y capaciten a las propias familias y cuidadores para que trabajen desde el espacio hogareño en un plan individual para cada niño y niña. Se deben considerar también programas orientados a la integración escolar de los niños y niñas.

Desde hace muchos años, y en particular bajo el alero de la “Ley de Integración de las Personas con Discapacidad” y la “Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad”, el enfoque de la Educación Inclusiva, es cada vez más priorizado.

Este tipo de educación es reconocido como el espacio en el que los niños/as conviven y se desarrollan compartiendo con la diversidad de niños/as que se encuentran en igual proceso formativo y que, junto a la familia y demás espacios de convivencia en la comunidad, permiten más y mejores perspectivas de equiparación de oportunidades y participación para los niños/as con discapacidad.

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Otros problemas comunes en los niños y niñas con discapacidad

Muchas veces la discapacidad se acompaña de otras dificultades, como problemas digestivos, respiratorios o de deglución (comer y tragar). Por ello te recomendamos algunas sugerencias que puedes tener en cuenta si tu niño o niña presenta alguna de éstas.

Alteraciones digestivas

La falta de movimiento de los niños y niñas con alguna discapacidad física suele alterar también la actividad del sistema digestivo, por lo que es común que estos niños tengan problemas de estreñimiento con mayor frecuencia. Para evitarlos se recomienda realizar un suave masaje sobre la guatita. Este se realiza apretando suavemente la zona abdominal con la palma de la mano, de manera lenta, girando en el sentido de las manijas del reloj. También es bueno que el niño o niña esté durante el día en diferentes posiciones: de pie, sentado y de guatita; y dar mucho liquido durante el día. Si tiene dificultad para tomar el agua, ésta puede darse al niño/a sentado o semi-sentado, con una cuchara pequeña o con una jeringa sin la aguja en pocas cantidades (nunca acostado). Por último, es bueno preparar alimentos ricos en fibra o un poquito más de aceite a las comidas.

Problemas respiratorios

En niños y niñas con discapacidad física son muy frecuentes las bronquitis y neumonías. Esto se debe a varias razones: principalmente a que la tos es débil, la respiración suele ser menos profunda (el aire que ingresa en cada respiración es menor a lo necesario); también a que es frecuente que existan algunos problemas para tragar bien, lo que hace que a veces la comida, en vez de ir al sistema digestivo, sea aspirada a los pulmones y se infecte. En cualquiera de los casos se recomienda hacer ejercicios para mejorar la capacidad de respiración. Puedes enseñar a tu niño o niña a soplar y toser; puedes, por ejemplo, intentar mover papelitos de colores soplando por una bombilla o buscar objetos en un plato de harina soplándola. También es bueno que, al dar de comer, siempre el niño esté bien sentado y no lleve la cabeza hacia atrás al tragar; cuando el niño o niña duerma o descanse es bueno ponerlo de lado y se recomienda que inclines la cama de manera que la cabeza este un poco más alta que los pies.

Problemas para comer y tragar

También es frecuente que los niños y niñas con discapacidad física tengan dificultad para masticar y tragar algunos tipos de comida. Esto ocurre por dos cosas: a veces tienen problemas para aceptar algunas consistencias de comida y otras veces se les dificultan los movimientos para masticar y tragar. Así, es frecuente que se atoren más fácilmente y que a veces aspiren el alimento, lo que es un riesgo para enfermedades respiratorias. Se recomienda cambiar la  consistencia de los alimentos de a poco, para que el niño/a aprenda a comer. Comienza con texturas más licuadas y  finas al comienzo, después puedes darle alimentos más espesos y grueso, luego molidos con tenedor, picado y finalmente más enteros. Este proceso será más complejo y más lento que en un niño o niña sin discapacidad, pero en la mayoría de las ocasiones se podrá realizar con éxito.

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Algunas dificultades comunes en los niños y niñas con discapacidad: ¿cómo manejarlas?

Muchas veces la discapacidad se acompaña de otras dificultades, como problemas digestivos, respiratorios o de deglución (comer y tragar). Por ello acá te damos algunas sugerencias que puedes tener en cuenta en caso de que tu hijo/a presente alguno de estos problemas.

Dificultades para comer y tragar

Es frecuente que los niños y niñas con discapacidad física tengan dificultad para masticar y tragar algunos tipos de comidas.

Esto ocurre por dos motivos: a veces tienen problemas para aceptar algunas consistencias de comida y, otras veces se les dificultan los movimientos para masticar y tragar.

Es frecuente que se atoren más fácilmente y que a veces aspiren el alimento, lo que constituye un riesgo para contraer enfermedades respiratorias.

Recomendamos que cambies la consistencia de los alimentos de a poco, para que el niño/a aprenda a comer.

Comienza con texturas más licuadas y finas al comienzo, después puedes darle alimentos más espesos y gruesos, luego molidos con tenedor, picados y finalmente más enteros.

Este proceso de aprendizaje de comer, será más complejo y más lento que en un niño o niña sin discapacidad, pero en la mayoría de las ocasiones se podrá realizar con éxito.

Dificultades del sistema digestivo

Es relativamente común que, por la falta de movimiento de los niños y niñas con alguna discapacidad física, se altere la actividad del sistema digestivo, por lo que no es raro que estos niños y niñas tengan problemas de estreñimiento con mayor frecuencia.

Para evitarlos se recomienda realizar un suave masaje sobre la guatita. Éste se realiza apretando suavemente la zona abdominal con la palma de la mano, de manera lenta, girando en el sentido de las manijas del reloj.

También es bueno que el niño o niña esté durante el día en diferentes posiciones: de pie, sentado y de guatita; y darle a tomar mucho líquido.

Si tiene dificultades para beber líquidos, éstos se pueden dar al  niño/a sentado o semi-sentado (nunca acostado), en pocas cantidades, con una cuchara pequeña o con una jeringa sin la aguja.  Por último, es bueno preparar alimentos ricos en fibra y/o agregarle un poquito más de aceite a las comidas.

Dificultades del aparato respiratorio

En niños y niñas con discapacidad física son muy frecuentes las bronquitis y neumonías. Esto se debe a varias razones: principalmente a que la tos es débil, la respiración suele ser menos profunda (el aire que ingresa en cada respiración es menor a lo necesario); también a que es frecuente que existan algunos problemas para tragar, lo que produce que a veces la comida, en vez de ir al sistema digestivo, sea aspirada a los pulmones, provocando infecciones.

En cualquiera de los casos se recomienda hacer ejercicios para mejorar la capacidad de respiración. Puedes enseñar a tu niño o niña a soplar y toser; puedes, por ejemplo, hacer que intente mover papelitos de colores soplando por una bombilla o buscar objetos en un plato de harina soplándola.

También es bueno que, al darle de comer, el niño siempre esté bien sentado y que al tragar no lleve la cabeza hacia atrás. Cuando el niño o niña duerma o descanse es recomendable ponerlo de lado y que la cama esté inclinada de manera que la cabeza este un poco más alta que los pies.

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¿Cómo puedo jugar con mi hijo o hija?

De espaldita

  • Pon a tu guagua sobre la cama con su cabeza alineada (ni hacia un lado, ni hacia el otro). Puedes apoyar su cabecita sobre algún cojín si es que se le va hacia un costado.
  • Tómale sus dos manos y llévaselas a su cara de manera que se la toque con ellas, al igual que sus manos entre ellas.
  • Háblale o cántale.
  • Lleva sus manos hacia tu cara para que pueda tocártela.
  • Otras veces pásale juguetes, como cascabeles de colores vistosos.
  • Es importante que el niño o niña se sienta en movimiento. Para eso puedes acostarlo/a sobre una frazada y entre dos personas moverlo/a suavemente de un lado a otro.

De guatita

  • Sobre la cama o sobre el suelo, encima de una frazada, ponte frente a él/ella y cántale.
  • Llama su atención con cascabeles.
  • Ponle sus dos manos a los costados de su cabeza y anímale a que la levante.
  • Trata de que se apoye con sus brazos y levante la cabeza, puedes ayudarlo/la afirmándole sus brazos o poniéndole un cojín o una toalla enrollada bajo sus brazos.

Sentado o de pie

  • Sujeta su tronco para que la espalda le quede derecha.
  • Si lo requiere, afírmale también las rodillas.
  • Puedes poner una mesa frente a él y colocar elementos como arroz, porotos o sémola para que los toque, con supervisión permanente y siempre con cuidado de que nos se los lleve a la boca.
  • Puedes ayudarle para que tome los juguetes con sus dos manos.
  • Le puedes pasar juguetes de distintos portes y ayudarle para que los pase de una mano a otra.
  • En el centro de salud puedes consultar y pedir ayuda sobre los juguetes más adecuados para tu hijo/a,  así como las adaptaciones y diseños más apropiados para cada etapa del desarrollo.
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¿Cómo puedo alimentar a mi hijo o hija?

En brazos de un adulto.

  • Si aún toma pecho, lo más importante es evitar que su cabeza se vaya hacia atrás ya que puede atorarse con la leche.
  • Es importante la comunicación entre el adulto y el niño/a en esta actividad, has contacto visual, háblale o cántale mientras lo alimentas.

Semi sentado

  • Si tu niño o niña aún tiene poco control de su cabeza, puedes darle comida semi sentado pero nunca acostado, pues esta posición dificulta la actividad de masticar y tragar.
  • Puedes colocarlo en el coche o en una silla donde quede en una buena posición.
  • Si lo requiere puedes ayudarle con tus dedos suavemente a cerrar la boca y hacer los movimientos para masticar.
  • Varía los sabores de las comidas, para que pueda conocer nuevos alimentos.

Sentado

  • Sobre una silla en que quede en buena posición (no en brazos)
  • A partir de los 2 años puedes estimularle a que colabore en llevarse la comida a la boca, por ejemplo, pasándole un trozo de manzana o de pan.
  • Procura que esté sentado frente a una mesa apoyando ambos brazos sobre esta.
  • Es bueno que varíes las texturas de la comida, de licuado fino a licuado grueso. A partir del año y medio puedes variar a comida molida con tenedor. A partir de los 3 años se debe alimentar con comida picada.
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Ideas para estimular mientras visto a mi hijo o hija

De espalda

  • Sobre la cama o sobre un mudador, mientras le sacas o le pones el pantalón, puedes aprovechar de moverle las piernas como si estuviera andando en bicicleta.
  • También puedes tomarle ambas rodillas, separarle las piernas y hacer círculos hacia fuera.
  • Para sacarle la ropa de la cintura hacia arriba, puedes girarle para desvestir primero un lado y luego girar nuevamente para desvestir el otro. Puedes aprovechar de moverle los brazos haciendo círculos grandes, estirando y doblando el codo. También es bueno ayudarle a abrir la mano si es que las mantiene cerradas, especialmente el dedo gordo.
  • Para sacarle la ropa por la cabeza, abre el cuello de la polera lo más posible para evitar que le apriete la cara.

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Sentado

  • Sobre la cama o un sillón, puedes sentarle entre tus piernas y empujarle suavemente hacia un lado para bajar el pantalón y luego se repites al otro lado.
  • En esta misma posición puedes sacar y poner la ropa de la cintura hacia arriba  tratando de levantar bien los brazos.
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¿Cómo bañar a mi hijo o hija?

Sentado

  • Es importante que el niño o niña este seguro. Lo puedes sentar en el suelo de la tina o poner una silla plástica pequeña dentro de la tina o ducha. También puede ser útil si le cortas las patas a una silla plástica de manera que solo quede el asiento.
  • Puedes animarle a que tome el jabón y juegue con él para que conozca esta textura, también que se lo pase por el cuerpo para que comience a aprender a realizar esta actividad y reconocer su cuerpo.
  • Mientras se baña puedes tratar que se toque la espalda y la cabeza con las dos manos.
  • También puedes animarle a que tome el shampoo y colabore en el lavado de su pelo.

 

Acostado

  • Para niños y niñas más grandes y con gran dificultad en su movilidad, se puede realizar baños en la cama colocando una toalla sobre ella y con una esponja con agua tibia limpiar una parte del cuerpo, por ejemplo brazo y axila, y secarla rápidamente con una tolla seca, esto se hace parte por parte del cuerpo.
  • Puedes aprovechar ese momento para mover sus brazos y piernas haciendo círculos grandes hacia fuera.
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Algunos términos que usualmente utilizan los especialistas: ¿qué me dijo?

Entre las muchas cosas que los padres y cuidadores de niños y niñas con discapacidad deben aprender, es a entender qué es lo que les está diciendo el especialista.

Es frecuente que los profesionales hablen con términos técnicos, un lenguaje que los padres no manejan necesariamente.

Es fundamental expresar las dudas e inquietudes directamente al profesional y además conocer ciertas palabras de uso más frecuente. Pregunta siempre al equipo de salud, lo importante es que te sientas seguro/a y tranquilo/a de que estás haciendo las cosas bien.

Aquí te contamos qué quieren decir algunos de estos términos que usualmente se utilizan en la rehabilitación de niños y niñas con discapacidad:

  • Estimulación: Conjunto de actividades que facilitan el desarrollo de habilidades del niño o niña. A través de juegos vas acompañando y facilitando el desarrollo de distintas habilidades de tu hijo/a.
  • Diplejia: alteración física en la que se dificultan los movimientos de brazos, pero principalmente de las piernas.
  • Epilepsia: falla eléctrica en el cerebro que muchas veces produce convulsiones en el niño o niña.
  • Convulsiones: movimientos involuntarios de todo el cuerpo por un breve período de tiempo, producidos por una alteración eléctrica a nivel cerebral.
  • Parálisis cerebral: patología que se produce por cualquier lesión sufrida por el cerebro antes de los 5 años de vida. Puede afectar cualquier área del desarrollo de un niño o niña, dejándole secuelas que lo acompañarán de por vida.
  • Espasticidad: alteración frecuente en los niños y niñas con discapacidad física, caracterizada por un aumento de la tensión en los músculos, lo que dificulta el movimiento voluntario. Los niños/as con espasticidad suelen ser más “duros” y tener posturas asimétricas, como por ejemplo, tener los brazos doblados, la cabeza hacia un lado o la espalda muy extendida.
  • Hipotonía: es todo lo contrario de la espasticidad; se caracteriza por una disminución de la tensión muscular. Los niños/as con hipotonía suelen ser como “blanditos” o más “fofos”.
  • Órtesis o férula: elemento que se usa sobre una parte del cuerpo para alinearla o mejorar su función.
  • Corset: órtesis que se usa sobre el tronco para enderezar la columna.
  • Displasia: alteración en la formación de la articulación de la cadera.
  • Prótesis: elemento que suple un órgano que no está. La prótesis se ajusta al cuerpo, por ejemplo, existen las prótesis de una pierna.
  • Ayudas técnicas: Son elementos externos que ayudan a mejorar la función del individuo. Ejemplos de ayudas técnicas son las  sillas de ruedas y las cucharas adaptadas.
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Algunos exámenes que comúnmente se realizan a niños y niñas con discapacidad

Es muy probable que a tu hijo o hija le realicen algunos de estos exámenes para diagnosticar mejor su tipo y grado de discapacidad. Te contamos brevemente en qué consiste cada uno de estos exámenes y qué es lo que se busca diagnosticar con ellos.

  • PEV: ayuda a determinar si tu hijo o hija tiene alguna deficiencia visual.
  • Bera: ayuda a determinar si tu hijo o hija presenta alguna alteración auditiva.
  • Radiografía de pelvis: son rayos x que ayudan a determinar si el niño/a presenta algún problema en la formación de la cadera.
  • Electroencefalograma: ayuda a determinar la actividad eléctrica del cerebro y, comúnmente, se utiliza para diagnosticar si hay epilepsia.
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La reorganización de la familia

Es necesario plantearse y aceptar una reorganización de la familia, donde los sentimientos negativos y de culpa puedan ser elaborados y vayan desapareciendo. Los padres, junto con el apoyo del resto de la familia, los amigos y otros agentes que sean necesarios, pueden continuar normalmente con su vida, restableciendo un cierto equilibrio entre actividades personales y la colaboración en el proceso de estimulación, rehabilitación, educación y cuidado de su hijo o hija.

La forma en que cada persona va logrando adaptarse a esta nueva situación es muy similar a como se vive un duelo, ya que en general se trata de un hecho inesperado, que suele generar sentimientos de dolor y angustia. Este proceso es personal, y la forma de vivirlo depende de las propias habilidades, de la historia de dolores y alegrías que tenemos, del apoyo que recibimos de los demás, entre otros múltiples factores.

Cada uno de los integrantes de la familia lo vive de manera distinta, mientras la familia en su conjunto, de a poco se regula y adapta. Este proceso de adaptación suele tener distintas etapas:

La primera etapa suele ser de mucha confusión. La familia no comprende bien lo que sucede, se niega a que esto les este pasando, existen sentimientos de tristeza y en muchos casos de culpa, cuesta escuchar la información que se recibe y aún más realizar los cambios que van siendo necesarios.

Son comunes los conflictos familiares y cada uno vive su proceso en forma individual, debilitándose la unidad como familia. Es común en esta etapa que los padres realicen una especie de peregrinación entre especialistas, buscando nuevas y distintas respuestas, secretos de la naturaleza y “curas milagrosas” con la esperanza de un nuevo diagnóstico y pronóstico. Intentar mantener un clima de cooperación y poyo mutuo es fundamental.

La segunda etapa, se caracteriza porque las personas pasan días o momentos de esperanza y otros de más depresión. Los miembros de la familia experimentan sentimientos que pueden oscilar entre la tristeza y euforia. De a poco surge un cambio, comienzan a comprender que es lo que está pasando y a escuchar y asimilar la información que se les está entregando. A partir de esto, poco a poco los cambios se van produciendo.

Cuando ello ocurre, se posibilita dedicar una mayor atención a otros miembros de la familia, entre ellos los hermanos/as, y se reasignan las funciones en torno a las necesidades de cada hijo o hija, apoyándose unos a otros y distribuyendo las tareas familiares en un clima de mayor cooperación.

Es muy importante que durante cada una de estas etapas la familia pueda darse espacios para conversar y transparentar lo que a cada uno de los miembros les está sucediendo. Ojala puedan apoyarse en profesionales especializados que puedan orientar y guiar el proceso; así, en momentos que algunos estén más complicados y sobrepasados, otros pueden apoyar más. Del mismo modo, los adultos a cargo deben generar sus propios espacios para compartir respecto de sus necesidades, dudas y expectativas.

Para esto es fundamental comprender que la sociedad en su conjunto debe facilitar espacios de convivencia más inclusivos, es decir, que considere a todos sus miembros y se reconozca que todos y todas somos seres distintos unos de otros y, por lo tanto, valoremos claramente la diversidad humana y lo que cada uno representa y aporta, independiente de su origen social, su etnia, sus condiciones físicas o funcionales, entre otras.

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Organizaciones de apoyo para padres de niños y niñas con discapacidad

Puede ser muy útil para la familia conversar, apoyarse y solucionar en conjunto problemas comunes con otras familias o agrupaciones de personas con discapacidad.

Con ellos puedes compartir datos e intercambiar experiencias que ayuden a adaptarse mejor a la nueva situación que se vive, buscando apoyos en conjunto.

Muchas organizaciones cuentan con centros de atención especializados que pueden ser útiles y accesibles para ti y tu hijo/a.
Presentamos la lista desagregada por tipo de discapacidad.

Muchas de estas organizaciones y fundaciones tienen su casa matriz en la Región Metropolitana, pero varias de ellas cuentan también con sucursales en distintos lugares del país.

Sabemos que no es listado exhaustivo de entidades que trabajan con niños y niñas con discapacidad, pero aún así puede ser  un aporte importantísimo para orientarte acerca de las oportunidades existentes para tu hijo/a.

Organizaciones para niños
Nombre de la institución Dirección Región Teléfono Web
Centro de Rehabilitación Infantil Manantial Los Leones 1480 Providencia Metropolitana 2513205  
Fundación de Ayuda al Niño Limitado – COANIL Julio Prado 1761 Ñuñoa Metropolitana 4768500 www.coanil.cl
Organizaciones para niños/as con autismo
Nombre de la institución Dirección Región Teléfono Web
Agrupación de Padres de Niños autistas – PANAUT Av. Central 1724 Independencia Metropolitana 2513205 PANAUT
Agrupación de Padres, profesionales y amigos de personas con autismo y síndrome Asperger Av. Diego Portales 65 Arica Arica y Parinacota 8-1586493  
APANDIA Vivar 1373 Iquique Tarapacá 510158 APANDIA
Asociación Chilena de Padres y amigos de Los autistas – ASPAUT Valparaíso 931  Coquimbo Coquimbo 51-245157 ASPAUT
Asociación Chilena de Padres y amigos de Los autistas – ASPAUT Las Heras 360 Copiapó Copiapó 52-240589 ASPAUT
Asociación Chilena de Padres y amigos de Los autistas – ASPAUT Magallanes 2548   Osorno Los Lagos 64-312774 ASPAUT
Asociación Chilena de Padres y amigos de Los autistas – ASPAUT Av. José Miguel Carrera 2820 San Miguel Metropolitana 02-5515114 ASPAUT
Asociación de Padres y Amigos de Autistas Viña del Mar Santa Inés esquina Gorrión, Población Libertad Viña del Mar Valparaíso 32-2694514  
Centro Leo Kanner Rogelio Ugarte 1170 Santiago Metropolitana 02-5561865 Centro Leo Kanner
Fundación Ortodoxa San Nectario Av. Marathon 1670      Ñuñoa Metropolitana   San Nectario
Organizaciones para niños con discapacidad auditiva
Nombre de la institución Dirección Región Teléfono Web
Agrupación de Amigos con Problemas Auditivos – Aysor El Almendro 586, casa D, Huechuraba Metropolitana 02-6867193  
Agrupación de Amigos de Niños Sordos El Guindo 245, Villa el Ingenio, Ovalle Coquimbo    
Agrupación de Discapacitados Auditivos La Serena   Coquimbo 9-2924316  
Agrupación de Familiares, Amigos y personas con Discapacidad Auditiva Ramirez 1423, Vallenar Atacama 51-610456  
Agrupación de Padres de Niños Sordos- PASOR El Roble 30, Villa El Libertador, Ovalle Coquimbo 53-626683  
Agrupación de Padres y Amigos de Niños Sordos Los Damascos 2824, Alto Hospicio Tarapacá 57-325679  
ANSA, Agrupación de Niños Sordos de Antofagasta   Antofagasta 55-794127 55-778497 ANSA
Asociación de Sordos de Atacama – ASOAT Van Buren 34; Copiapó Copiapó 52-220261  
Asociación de Sordos de Chile – ASOCH Av. José Pedro Alessandri 125, Ñuñoa Metropolitana 02-2384232 Fax 2370593 ASOCH
Centro de Desarrollo e Integración del Sordo de Arica – CENDISA Barros Arana 2175, Arica Arica y Parinacota 58-242577  
Colegio Kreativitas Pení 181, La Serena Coquimbo 51-224663  
Colegio San Francisco de Asís Padre Orellana 1128, Santiago Metropolitana 02-5544968  
Confederación Nacional de Sordos de Chile Conferencia 1018, Estación Central Metropolitana 02-3120100 02-5545860  
Corporación Chilena de Padres y Amigos de Personas Sordas – EFFETA Soberanía 1108 Independencia Metropolitana 02-7323864  
Corporación de Desarrollo de la Comunicación Joaquín de Los Andes Seminario 148, Puerto Montt Los Lagos 65-277285  
Escuela Básica Especial de Sordos Santiago Apóstol San Pablo 3358, Santiago Metropolitana 02-6820290  
Fundación Escúchame Gertrudis Echeñique 280, dpto. B, Las Condes Metropolitana 02-2450405 Fundación Esúchame
Instituto de la Sordera San Ignacio 1468, Santiago Metropolitana 02-5511561 Instituto de la Sordera
Organización de Jóvenes y Adultos Sordos de Iquique Playa Quinteros 3462, Iquique Tarapacá    
Organizaciones para niños/as con discapacidad física
Nombre de la institución Dirección Región Teléfono Web
Asociación de Padres de hijos con Parálisis Cerebral Colombia 482, Antofagasta Antofagasta 55-280558  
Asociación de Padres de hijos con Parálisis Cerebral Colombia 482, Antofagasta Antofagasta 55-280558  
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Normativas legales sobre discapacidad
Descargar documento: Ley de Integración Social de las Personas con Discapacidad (19.284)
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Descargar documento: Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad
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