“No hay nada más importante que regalarles experiencia a tus hijos y ser la persona que les muestra lo bueno de la vida”

“No hay nada más importante que regalarles experiencia a tus hijos y ser la persona que les muestra lo bueno de la vida” “No hay nada más importante que regalarles experiencia a tus hijos y ser la persona que les muestra lo bueno de la vida”

Este comunicador define su trabajo como “pensamiento hablado que entra por la cocina y se instala en el sillón del living”. Pero más allá de sus éxitos como periodista, esta entrevista indaga en su rol de padre activo y muy presente en la crianza de sus dos hijas.

A sus 38 años, Werne Núñez tiene alma de niño y hambre de aventurero. Su carisma y buen humor, su empatía casi inmediata, pero sobre todo su desempeño profesional, explican la buena recepción que sus productos de comunicación y entretenimiento han tenido en las audiencias.  Este periodista, escritor y guionista fue editor de la Zona de Contacto de El Mercurio y también editor del Área Infantil de Canal 13.  Entre sus éxitos profesionales destacan: ser el creador de la serie “Pulentos”, editor periodístico del programa “Exijo una explicación” (TVN, 2008-2009), autor del libro “Crónicas de un subnormal para gente inteligente” (2008, Editorial Norma), panelista del programa “Lado C” (Canal 13 Cable) y actualmente es el conductor del programa “La venganza del pudú” y El Ciempiés (Radio Horizonte).

Werne Núñez se siente feliz con su trabajo y se le nota. Esa misma sensación de felicidad, sin embargo, ni siquiera se le acerca en algo a la emoción y al amor con que este padre de dos hijas se refiere a ellas.  20 años han pasado desde que Javiera, su hija mayor, llegara a este mundo cuando el comunicador apenas alcanzaba la mayoría de edad y ya vivía fuera del hogar familiar, optando por la vía de la independencia económica y el trabajo en paralelo al estudio.  “Tuve una relación complicada con mis padres.  Me fui a los 17 años de mi casa, nunca más volví, fui siempre independiente en lo económico y nunca les pedí nada”.  Aunque no reconoce sentimientos de culpa, sí tiene claro que Javiera debió convivir con sus períodos de ausencia, mientras él se buscaba la vida.  Y si bien entiende que hubo algo que allí falló, destaca que “muchas cosas buenas y mucho cariño resultó de su primer matrimonio”.

Para este periodista, sus dos hijas representan historias distintas, pero sentimientos muy parecidos.  Se le hace imposible hablar de una sin referirse a la otra, porque claramente su propia experiencia de vida lo lleva al pasado y lo trae de vuelta cuando analiza su rol de padre.  Es un viaje imaginario que le da sentido a los criterios de crianza y paternidad responsable con que hoy revisa su relación con Josefa, su hija menor de dos años y medio.  “Creo que llegó el momento de volcar toda mi experiencia en la crianza de mis hijas.  Además, tengo un apoyo tremendo con dos madres que son excelentes”, enfatiza.

¿Cómo eres como padre?

Esa pregunta tendría que responderla mi hija mayor. Pero considero que los padres debieran llevar la iniciativa.  Creo ser un “viejo choro” y quiero dedicarles mucho tiempo a mis hijas.  Mis dos papás fueron muy trabajólicos.  Yo no recuerdo momentos especiales con ellos y eso me marcó.  En esta etapa de mi vida, me he encargado de tener tiempo para ellas.  Aunque me ha ido muy bien en lo profesional, no me he vuelto loco con eso.  Al punto que renuncié a ciertos trabajos para poder concentrarme bien en la pega de ser padre.

¿Cómo aprendiste a ser papá o de dónde sacaste tus modelos?

No hay un modelo en específico. Quizás el hecho de que mis padres fueran trabajólicos y que nunca tuvieran tiempo es un buen punto de partida como para que la historia no se repita.  Tengo referencias de papás de amigos, mis mejores amigos del colegio, por ejemplo, que construyeron un vínculo de amistad que iba más allá del lazo de la sangre. Esa mezcla entre la amistad y lo sanguíneo fueron mis mejores lecciones de cómo tratar a mis hijas.  Recuerdo a mi abuelo que de la manera más sencilla de todas me entregó un consejo sabio y eterno: “La crianza es una combinación virtuosa de mucho cariño y disciplina”. La entrega de ese cariño inmenso luego se convierte en un colchón lo suficientemente fuerte como para resistir los momentos en que se impone la disciplina. En mi caso, yo no grito, nunca reto y siempre está la posibilidad de poder hablar y tener una buena comunicación.

¿Cuáles son las cosas que nunca dejarías de hacer con tus hijas?

Conocer, experimentar y enseñarles que la vida se vive y se busca. Reírnos, jugar, conocer lugares nuevos.  No hay nada más importante que regalarles experiencia a tus hijos y ser la persona que les muestra lo bueno de la vida.  No soporto a los padres que en sus días libres dejan a sus hijos solos, mientras ambos ven televisión a uno y otro lado de la casa o el departamento.  Con la Javiera, por ejemplo, he desarrollado una amistad.  Vamos juntos a recitales, soy su consejero y como no vivo con ella, eso se vuelve una ventaja.  Soy como el policía bueno.

¿Tienes clara la importancia de la estimulación temprana y lo fundamental que resulta la primera infancia en eso?

Aunque ahora es más, siempre lo tuve claro. Ahora es más, porque vivo rodeado de mujeres que manejan mucha información al respecto.  Sé que la educación parvularia es muy importante.  Mi hija mayor también ingresó a educación preescolar bien temprano.  Pero eran otras circunstancias.  Ella fue a la sala cuna de la universidad, por ejemplo.  La Josefa, en cambio, desde el año va al jardín y su adaptación ha sido muy buena.  Se adaptó fácilmente y nunca lloró.  Está bien estimulada y no tenemos temor de que algo le ocurra.  Mi señora tiene tendencia a ser algo sobreprotectora y yo no soy así.  La combinación entre ambos ha resultado, porque hay un equilibrio muy importante. Además, estamos en un momento de madurez y tranquilidad.  Tenemos la fortuna de contar con un jardín bueno y eso se nota en el desarrollo de la Josefa.

¿Qué es lo que más te gusta de tus hijas?

De mi hija mayor, la Javiera, que tiene un corazón gigante, que es generosa, comprensiva, que le busca lo positivo y lo bueno a la vida y a las personas. Que es muy madura y su gran capacidad de perdón. De mi hija menor, la Josefa, que es muy regalona, mujer y que tiene carácter.  Esa cosa regalona me hace sentir y pensar que es muy “groso” lo que estoy viviendo.  Su cariño me hace sentir importante para ella.

Las respuestas desenfadadas de Werne Núñez se apagan a pocos minutos de salir al aire su exitoso programa en Radio Horizonte. Este empático y divertido comunicador nunca logró tener el grado de visibilidad pública que las redes sociales le están entregando. Werne tiene 22 mil 106 seguidores en twitter, mil 542 amigos en facebook y sabe que su conversación provoca reacciones inmediatas que le obligan a estar “siempre listo” y atento.

Son cerca de las cinco y media de la tarde y el periodista está de camino al lugar donde, junto a Iván Guerrero y Juan Carlos Fau, sus compañeros de equipo, de seguro sacarán risas y carcajadas a quienes les escuchen en “La venganza del pudú”, una de sus actuales propuestas de radio. Tal como al inicio, sus emocionados comentarios finales sobre sus hijas no hicieron más que confirmar el enorme afecto que les declara a los cuatro vientos.

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