Manejo Respetuoso del Llanto

Manejo Respetuoso del Llanto Manejo Respetuoso del Llanto

Entrevista a Carlos González*
Pediatra español y reconocido promotor de la crianza respetuosa o crianza con apego**

Carlos, bienvenido y gracias por acompañarnos. ¿Dicen que el llanto es una de las primeras formas de expresarse que tienen niños y niñas, desde tú experiencia qué podríamos decir, qué podríamos explicar, qué función cumple el llanto en niños y niñas?

Bueno pues, como en los adultos, el llanto indica un sufrimiento. Hay quienes tienen la absurda idea de que los niños lloran para manipular, para tomar el pelo, para ensanchar los pulmones. No, los niños lloran por lo mismo que lloran los adultos, cuando se encuentran mal. Cuando los niños se encuentran bien pues no lloran, sino que ríen.

¿Por qué crees tú que esta tan asentada esta idea de que los niños y niñas lloran para manipularnos, es algo que todavía se dice…?

Durante un tiempo se puso muy de moda no hacer caso a los niños. Es decir, habían muchos consejos del tipo: “Déjalos llorar, no le hagas caso, se va a mal criar, no lo cojas en brazos”. No sé exactamente por qué a alguien se le metió en la cabeza hacer campaña por esas cosas, pero claro, desde el momento en que quisieron convencer a las madres de que hicieran eso, les tuvieron que decir que al niño no le pasaba nada, porque cualquier madre que piense que su hijo está sufriendo lógicamente va a cogerlo enseguida, con lo cual hubo que intentar convencerlas de que el niño lloraba para divertirse… pero a ver, para divertirse hacemos otras cosas distintas…

¿Cómo interpretar el llanto de un bebé que nos quiere decir algo, que no habla?. ¿Tal vez hay muchas claves ahí que a veces los papás o las mamás perdemos de vista?

Pues tal vez, pero yo la verdad nunca he sabido interpretarlos. Me decían que pronto aprendería a saber cuando mis hijos lloraban por hambre o lloraban por sueño ó lloraban por no sé qué, pero ya están terminando la universidad y todavía no me he enterado, al final tienes que ir probando.

Es decir, si tu hijo llora, puedes intentar usar la lógica y pensar qué le debe estar pasando. Si hace bastante que comió, puede que sea por hambre; pero si acaba de comer hace cinco minutos, pues puede ser otra cosa. Pero si pruebas otra cosa, y lo pruebas todo, y no se calla con nada, pues a lo mejor es que tiene un poco más de hambre y le vuelves a dar, es que no hay manera de saberlo. Básicamente los niños pueden necesitar o que les tomes en brazos, o que les cantes, o que les des el pecho, o que le hagas cosquillitas… bueno, hay que ir probando una cosa tras de otra, para ver con cual se calma.

¿De qué manera se puede consolar o calmar el llanto de una manera respetuosa, porque muchas veces ocurre una sobre reacción de los adultos al llanto y cuesta saber ver cuál es el justo equilibrio?

Todo lo que sea calmar el llanto, me parece que está bien. Es decir, sobre reacción llamaría yo a reñir al niño porque llora, a gritarle “¡cállate de una vez!”, eso sería una sobre reacción… Ahora, cogerlo en brazos, cantarle, acariciarle, eso es lo normal, eso es lo que hay que hacer cuando un niño llora. Y si notamos que con eso se calma, pues es que le hemos acertado, es que realmente ese era el problema y eso es lo que le pasaba.

Te lo consulto porque en Chile se ha sabido, lamentablemente, de muchos casos de este síndrome del ‘niño sacudido’ porque a veces las mamás dicen; “perdí la paciencia, lloró mucho y yo lo sacudí” y nos gustaría recalcar que eso nunca debe hacerse, bajo ningún punto de vista.

Eso es terrible. Lo triste es que entre adultos, quizás eso es lo último que se hace cuando estás muy enfadado para reprimir la agresión física. Es decir, antes que pegarle a alguien un puñetazo, pues le agarras por la solapa y le sacudes. Pero los niños son más débiles y una sacudida violenta a un bebé pequeño puede provocar muy graves lesiones cerebrales, es algo que jamás de los jamases se debe hacer.

Pero ¿Por qué los padres hacen esas cosas? ¿Por qué hay padres que llegan a maltratar a sus hijos?, pues en muchos casos es porque no les hemos dado otras opciones. Es decir, hay muy pocos padres que dicen: “Pues mira, al niño le rompí dos huesos de una bofetada o le quemé con el cigarrillo, porque estaba aburrido, por la tele no había nada bueno y pensé me voy a entretener pegándole al niño”, eso no lo hace nadie. La historia que suelen contar los padres que han llegado a maltratar a sus hijos es: “Lloraba, lloraba y lloraba, y al final perdí la paciencia, porque ya no sabía qué hacer y me tenia frito y de los nervios”. Y claro, si te han dicho que cuando tu hijo llora no lo puedes ni coger en brazos, ni darle el pecho, ni consolarlo, ni cantarle, ni mecerlo, pues ¡¿qué diablos puedes hacer?!. Es que ya solo falta que te digan que estés con una mano en la espalda para darle más dificultad al asunto. Te prohíben todas las respuestas adaptadas, todas las respuestas normales al llanto del bebe, y al final solamente quedan las respuestas inadaptadas, las respuestas anormales.

Lo conversábamos en el programa pasado con Rosa María Jové, otra especialista española que tú debes conocer, respecto de los efectos que provoca en el niño el llanto que no tiene consuelo, y nos gustaría también conocer tu punto de vista. Saber ¿qué efectos produce en el niño el hecho de que su papá, su mamá, su cuidador, lo deje llorar y no vaya a consolarlo, no vaya a contenerlo, no vaya a abrazarlo?

Ella probablemente les habrá contado alguna cosa sobre los neurotransmisores cerebrales y esas cosas, ella sabe mucho de esos temas. Yo como de eso no sé tanto, simplemente pienso que el niño sufre. Y querría aquí recalcar que no me gusta nada esas ideologías que plantean los argumentos de: “Es que si lo dejas llorar va a tener un trauma psicológico para toda la vida y luego cuando sea mayor, va a tener una neurosis, una psicosis, o una demencia senil o no sé qué”. A ver, independientemente de que eso sea cierto, o no sea cierto, la pura verdad, es que no me importa. Es decir, yo no consuelo a mi hijo cuando llora porque pienso que si le dejo llorar, cuando sea mayor, tendrá un problema psicológico; yo consuelo a mi hijo cuando llora porque ahora, en este momento, está llorando. Ahora, en este momento, lo está pasando mal; y si no le consuelo yo, que soy su padre ¡quién diablos se va a encargar!. Es mi responsabilidad ocuparme de mi hijo, y lo hago contento, y lo hago porque le quiero, porque es mi hijo.

Entonces ¿qué le ocurre a un niño cuando lo dejan llorar?, pues que lo han dejado llorar, se ha pasado un rato llorando, se ha pasado un rato pasándolo mal. ¿Qué ha aprendido? que cuando está llorando no puede llamar a sus padres, porque sus padres no le van hacer caso… Por supuesto, no les podemos hacer caso siempre; es decir, si en un momento el niño llora pero estas en la ducha, bueno, se tendrá que esperar cinco minutos. Pero lo que importa es lo que ocurre en la mayoría de las ocasiones, un días tras otro y un mes tras otro. ¿Qué ocurre en la mayoría de las veces que tu hijo te llama? ¿Qué vas y le haces caso o pasas de él, le ignoras ó incluso te enfadas y le gritas: “¡cállate ya!”?. Según, lo que ocurre la mayoría de las veces, tu hijo va a sacar conclusiones. Va a entender “yo soy una persona importante y tengo derecho a que me atiendan” o va a entender “yo soy un pobre desgraciado y no puedo esperar nada de la vida”. Va a sacar la conclusión de: “cuando yo tengo un problema puedo confiar en mis padres, porque ellos me ayudarán” ó “cuando yo tengo un problema, más vale que me callé porque mis padres se enfadarán si se lo digo”.

Hay gente que cree que puedes dejar llorar a un niño a los 2, a los 3 ó a los 5 años y luego cuando tengan 13 años y le ofrezcan drogas o unas pastillas, o lo que sea, te va a venir a consultar… pues, le has estado enseñando toda su infancia que más vale que no te pregunte nada…

Tenemos una consulta de una auditora, y queremos ver si tu nos puedes ayudar, dice lo siguiente: “Hola mi nombre es Catalina, tengo una hija de 4 años y cada vez que le decimos por ejemplo; que se acabo el tiempo de juego o que hay que ir acostarse, se pone a llorar. Con mi marido ya no sabemos qué hacer, tratamos de conversar con ella, pero es muy difícil, y al final terminamos los dos muy frustrados ¿qué podemos hacer para mejorar la comunicación con nuestra hija?

Yo creo que lo primero de todo es comprender que eso es normal, es decir, no solamente es normal para su edad, o porque los niños son pequeños y no entienden, sino que es normal para todo el mundo, a nadie le gusta que le digan “Se ha acabado el tiempo de juego”. A nadie le gusta y hay gente que francamente se enfada muchísimo. Prueba tú en un cine, antes que se acabe la película; parar, encender las luces y decir “bueno señores, ya se pueden ir”. Habría una revolución, la gente protestaría, patearía, rompería cosas. Entonces, si incluso un adulto se enfada mucho cuando tiene que dejar de hacer algo que le gustaba o cuando tiene que ponerse hacer algo que no le gusta, pues es lógico que un niño también. Eso no quiere decir que puede jugar eternamente, pues evidentemente no puede. Pero lo que se trata es, sobre todo, de comprender que nuestro hijo no es raro, ni está mal educado, ni es patológico, ni se está convirtiendo en un delincuente juvenil, no, simplemente está siendo lo que es normal a su edad. Entonces ¿qué podemos hacer? Bueno, como somos más viejos, más altos, más fuertes y más inteligentes, o por lo menos eso se supone, pues intentar reconducir la situación con diplomacia y con mano izquierda.

No cuesta nada que en vez de decir; “se acabó, ya no juegas más”, pues decir; “venga, vamos a guardar los juguetes, que los juguetes tienen mucho sueño y van a dormir”. Y como evidentemente el niño no va a guardar los juguetes, pues los vas guardando tú, fingiendo que lo guarda el niño…“Vamos a guardar el elefantito, mira que bien lo hemos guardado aquí, venga elefantito a dormir, dale un besito al elefantito”; “vamos a guardar los vagones del tren en su caja, mira acá en su sitio, muy bien” y mientras habla lo va guardando el padre, porque no vas a esperar que un niño de 4 años recoja nada… no sé, cosas así…Saber decir las cosas y saber lo que llaman “tolerar la frustración”. Muy erróneamente hay gente que cree que cuando se habla de “tolerar la frustración” quiere decir que el niño cuando esté frustrado tiene que hacer como que no le pasa nada, y tiene que sonreír y decir “sí papá, sí mamá, ahora mismo me voy adormir”. No, eso no es tolerar la frustración. Tolerar la frustración quiere decir que cuando el niño está frustrado va a responder como suelen responder los niños, es decir, se va a enfadar y va a protestar. Y somos nosotros los padres los que tenemos que tolerar esa frustración. Es decir, toleramos que nuestro niño se queje. Que igualmente hay que guardar los juguetes, que igualmente hay que lavarse las manos, que igualmente hay que ir al colegio, pues se hace. Pero se hace tolerando su frustración, es decir, sin enfadarse encima e ir diciéndole “eres un niño malo”, “no tienes que gritar” etc. Si no que simplemente te visto, te llevo al colegio y no pasa nada, y si protestas, o no protestas, pues lo siento mucho, tienes que ir al colegio.

Hay también momentos críticos que probablemente han vivido la mayoría de los padres que es ese llanto incontrolable del bebé en la madrugada, en el momento en que por supuesto hay más cansancio y que genera muchos estrés, mucha angustia, en un horario en que todos queremos descansar ¿por qué ocurre y qué hacer en un caso así, en que es más fácil perder el control a ratos?

Pueden ser muchas cosas. Por supuesto, un niño que tiene un llanto inconsolable, hay que llevarlo al médico de urgencia, que los niños también tienen apendicitis. Pero claro, antes de subirse al coche para ir al hospital, hay que pensar si de verdad es inconsolable ó es que no lo he consolado lo suficiente. Porque cuando a los padres se les dice que el niño tiene que dormir en su propia cuna, en su propia habitación, que no le puedes cantar, que no le puedes mecer la cuna. Entonces cuando el niño llora, qué le puedes hacer, pues seguirá llorando. Normalmente la mejor manera de evitar que un niño llore por las noches es que duerma contigo en tu cama, y de esa manera los niños se sienten seguros, están felices con su papá y con su mamá, y normalmente si lloran, lloran muy poquito, porque enseguida encuentran a su mamá, toman pecho si es que aun amamantan, se consuelan, se sientan seguros y se vuelven a dormir.

También hay que tener en cuenta cuando hablamos de llanto incontrolable, que hay un problema que es frecuente en niños de 1 a 2 años que son los llamados ‘Terrores Nocturnos’ que no tiene nada que ver con las pesadillas. Las pesadillas en un niño son lo mismo que las pesadillas en un adulto. Es decir, sueñas algo que te asusta, te despiertas y los niños al despertar gritan “había un monstruo!”, “un lobo!” o lo que sea… los padres van corriendo, el niño se lanza en los brazos y le dice: “hay un monstruo!” y los padres le dicen “no te preocupes, no ha sido más que un sueño, no hay nada” y el niño enseguida se tranquiliza y vuelve a dormir. En cambio, en el ‘Terror Nocturno’ el niño no está soñando nada, está en una fase de sueño muy profunda y no se entera absolutamente de nada. Cuando van los padres a su lado, el niño no los ve porque está muy dormido (aunque tenga los ojos abiertos, es como si fuera sonámbulo, está muy dormido). Cuando los padres se acercan el niño este no se lanza a los brazos, no les pide ayuda; y si los padres le tocan, es posible que el niño los rechace de un manotazo, pero no es que los rechace conscientemente, simplemente está dormido, es una cosa automática, como cuando una vaca espanta a una mosca con el rabo; espanta a los padres, porque le molesta que le toquen. Y en esos casos, a veces sí que los padres sobre reaccionan desesperados, al ver que su niño está llorando e intentan hacer lo que sea para ver como lo calman y lo que consiguen es despertarlo. Cuando por fin lo despiertan el niño dice “¿qué? ¿yo he llorado? no, yo no he llorado, yo no he soñado nada”, y negará rotundamente haber estado gritando, porque no se acuerda. Y como lo has despertado en lo más profundo del sueño, pues le costara mucho volverse a dormir. En esos casos, lo que hay que hacer es, siempre que el niño llora hay que ir, porque un día puede ser un terror nocturno u otro día se habrá pinchado un dedo con un tornillo de la cama, por ello siempre que el niño llora hay que ir a ver qué pasa, pero procurar intentar no encender una luz muy fuerte, acercarse de a poco, decirle “hola ¿qué pasa?”, y si el niño se te echa en brazos, pues le consuelas. Si te das cuenta que el niño no se entera de que estas ahí, entonces está dormido y mejor esperar tranquilamente, sin tocarle y en unos pocos minutos se le pasará y se volverá a dormir.

Carlos, en el mismo sentido, ¿qué consejos podríamos darle a los padres de niños o niñas que tienen por ejemplo, alergias alimentarias o cólicos y que suelen enfrentarse a niños que lloran mucho, que aparentemente tienen mucho malestar?, ¿hay algunas recomendaciones que podamos darles?

Básicamente lo que se solía llamar el ‘Cólico del Lactante’, aquel llanto durante los primeros tres meses, sobre todo por la tarde, ese ‘cólico del lactante‘, ya modernamente los investigadores ni siquiera le llaman cólico, porque cólico significa dolor de barriga y no sabemos si les duele la barriga o qué, en realidad no sabemos lo que les pasa. Pero lo que sí que se ha visto es que eso se puede prevenir tomando mucho al niño en brazos desde que nace, no solamente cuando ya llora. Es decir, cuando un niño ya lleva varios días llorando, durante varias horas cada tarde, pues a lo mejor si lo coges en brazos sigue llorando, porque está pasado de rosca –como dicen aquí las madres- ya no puede con su alma, ya no sabe ni lo que le pasa. Y a lo mejor, aunque lo coges en brazos y lo intentes consolar, pues sigue llorando un rato.

En cambio, cuando al niño desde que nace -antes de que empiece a tener lo cólicos, que suelen ser después de los 15 días- se le coge mucho en brazos, se le lleva –pues como llevan la mayoría de las madres a sus hijos- colgados a la espalda, colgados con un trapo. Es que ¿por qué millones de madres en todo el planeta llevan a sus hijos colgando? no porque hayan oído un programa como este en donde habla una psicóloga ó un pediatra español explicando que eso es muy bueno, o porque hayan leído un libro… Lo hacen porque es lo más cómodo, porque han notado que si lo llevan en la espalda el niño está calladito y está quietecito, y en cambio, si lo intentas dejar en algún sitio se pone a llorar, y si se pone a llorar, tienes que ir hacerle caso, y entonces ya no puedes labrar el campo, ya no puedes ir a buscar agua, ya no puedes hacer nada. Entonces, para estar tranquila con un niño lo más práctico es llevarlo en brazos

Carlos, muchos de tus libros han tenido enorme éxito, muy buena acogida ‘Mi niño no me come’ o ‘Bésame mucho, como criar a tus hijos con amor’. Lamentablemente no todos estos libros están disponibles en librerías de nuestro país, y por lo mismo, queremos que nos expliques un poco más ¿qué significa la crianza con apego, la crianza respetuosa que tú estás promoviendo con tu labor y en tus libros?.

Se trata en realidad -y creo que es por eso que mis libros han tenido tan buena acogida- de hacer lo que cualquier padre o madre normal se le ocurre hacer enseguida y lo hace espontáneamente. Es decir, disfrutar de tu hijo, tenerlo en brazos, consolarlo cuando llora, darle de comer cuando tiene hambre, lo que todos haríamos con nuestros hijos, sino fuera, porque a veces hay gente que se autodenomina ‘expertos’ y que te dicen que eso no lo hagas porque eso es malo.

Nunca, nunca como pediatra, he oído decir a una madre: “Yo al niño le dejaría llorar, porque es un pesado, pero como he leído que agarran un trauma psicológico, pues mira, lo cojo en brazos”. Eso no lo dice ninguna madre. Pero en cambio la frase contraria sí que la he oído cientos de veces, madres que me dicen “Yo al niño lo cogería en brazos, pero como dicen que se mal acostumbran, pues no lo puedo coger”, y ves a las madres sufriendo mientras escuchan al niño llorar, deseando cogerlo en brazos y consolarlo, pero no atreviéndose porque alguien les había dicho que si lo cogen en brazos al niño, irá en brazos toda la vida, será un delincuente juvenil y sabe dios que tonterías le va a pasar. Pues no le pasará absolutamente nada, lo único que le va a pasar es que se calmará, será feliz y cuando sea mayor pues no querrá estar en brazos, porque intenta coger en brazos a tu hijo de 15 años, a ver qué tal se pone.

Carlos ¿estás ahora trabajando en algún un nuevo libro?. Y por otro lado, también preguntarte si ¿hay alguna página en internet o alguna forma en que el público chileno pueda acceder a este material?

Así de inmediato no estoy planeando un nuevo libro. El último que he hecho es sobre las vacunas –se titula ‘En defensa de las vacunas’- porque, no sé si por ahí también les sucederá, pero por aquí por España y por Europa en general, por desgracia hay algunos médicos que se han dedicado a engañar a las madres y hacerles creer que las vacunas son muy peligrosas y que es mejor no vacunar a los niños. El resultado es que, en estos momentos sólo en Cataluña este año, hemos tenido más casos de Sarampión que en toda Latinoamérica junta. Y algunos de los casos que tienen ustedes por ahí en Latinoamérica de Sarampión son importados de Europa. Y como ya es la segunda vez que le llevamos el Sarampión, me parece que al final se van a enfadar. Por ello he escrito un libro explicando a los padres por qué las vacunas son útiles y muy necesarias. Y que aunque como todos los medicamentos en esta vida pueden tener efectos secundarios, son muy, muy, muy mínimos, en comparación con las grandes ventajas que tienen.

Y bueno, para conseguir cosas mías, por internet me temo que si buscan Carlos González en You Tube salen videos míos, –digo me temo- porque me da mucha vergüenza verme en videos, pero la gente me ha colgado por ahí, no he sido yo, que conste.

Ahora ya se pueden conseguir mis libros en distintas librerías por internet -incluyendo Amazon España- y se pueden conseguir tanto en papel como en libro electrónico, lo cual supongo que será mucho más cómodo y barato para lectores de otros países, porque lo que sube el precio del libro es el transporte. Lo que me han dicho en mi editorial es que pronto en cualquier librería de Sudamérica que vendan libros electrónicos, estarán también los míos; están en conversaciones para venderlo en todos los países.

A propósito de lo que comentábamos hace algún rato ¿Cómo podríamos informar a los padres y a las madres sobre si el llanto de un niño que tiene una alergia o dolor, es distinto, es más agudo ó de qué cosas nos debiéramos preocupar nosotros los padres?

La mayoría de los niños que tienen alergia a algún alimento tienen otros síntomas. Es decir, o tienen eccemas –aunque no todo los eccemas son debido a las alergias, ni mucho menos-, o tienen diarreas, muchas veces diarreas con sangre, o tienen problemas respiratorios, como bronquitis, como asma. Es raro que el llanto sea el único síntoma. Pero sí, a veces puede ocurrir, puede haber un niño que el comer un determinado alimento le produce dolor en el estómago y, típicamente, a los pocos minutos de comer empiezan a llorar y están mucho rato llorando y es un llanto muy difícil de consolar, porque claro, a diferencia de un niño que lo único que necesita es estar en brazos y lo tomas en brazos y deja de llorar, pues el niño que le duele, lo tomas en brazos, pero le sigue doliendo. Por lo cual, le cuesta mucho más consolarle.

Entonces, cuando un niño llora apenas ha comido y no hay manera de consolarle, pues se puede sospechar que ha comido algo que le haya sentado mal. Si es un niño mayor que come distintas cosas, pues hay que hacer como un diario y ver qué días ha llorado, qué días no ha llorado, qué estaba comiendo y ver si hay alguna coincidencia: “Pues mira, siempre que come huevos, llora”, y así tienes algo que contarle a su médico, para que pueda ver si realmente es alergia o no.

Algunos niños que toman el pecho también pueden ser alérgicos a algo que comió la madre. Y aunque podría ser cualquier alimento que comió la madre, la causa más frecuente, es la leche de vaca que ingirió la madre. Entonces, cuando un niño llora mucho, sobre todo cuando se pone a llorar a medio mamar, a veces la madre dice: “es que es caerle la leche en el estomago y se pone a llorar porque parece que le duele”, bueno, a lo mejor es que le duele… Cuando a un niño le ocurre eso, en casi todas las tomas -porque si eso ocurre de vez en cuando, es que no es nada- pero si le ocurre eso en todas las tomas, ‘de ponerse a llorar como si le doliera’, se puede hacer la prueba de estar la madre 7 o 10 días sin tomar absolutamente nada de leche ni derivados de ésta para ver si el niño mejora. Y todo eso contándole al médico, para ver si hace falta hacerle pruebas o algo.

Esperamos que para todos nuestros auditores haya sido de mucha utilidad. Agradecemos enormemente a Carlos por su tiempo y compartir este espacio con nosotros.

Si quieres escuchar este programa, pincha aquí:

http://www.crececontigo.gob.cl/escucha-el-programa-radial-de-chile-crece-contigo/

*Entrevista radial realizada en el Programa “Creciendo Juntos” de Chile Crece Contigo, emitido por Radio Cooperativa el 01 de abril de 2012.

**Carlos González además es fundador y presidente de la Asociación Catalana Pro Lactancia Materna, miembro del Consejo de Asesores de Salud de la Leche League International, Asesor de la Iniciativa Hospital Amigo de los Niños (UNICEF), autor de libros como “Bésame mucho, como criar a tus hijos con amor”, “Mi niño no me come, consejos para prevenir y resolver el problema” y “Un regalo para toda la vida, guía de lactancia materna”, y responsable del consultorio sobre lactancia materna de la revista “Ser Padres”.

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