En este período tu hijo o hija ya está perfeccionando sus habilidades para explorar y conoer el mundo que lo rodea, aprendiendo de cada experiencia que tiene. Este aprendizaje incluye ir conociendo poco a poco las cosas que puede y no puede hacer, y lo que los adultos consideran adecuado o inadecuado en su comportamiento.
El que comprenda y aprenda las reglas y límites que como familia nos parecen necesarias, depende mucho de la manera en que se las enseñemos. Para ello es importante recordar que:
- Aprender cosas nuevas significa repetirlas varias veces. (también para los adultos…!). Por ello, no es “justo” pedirle a nuestros hijos(as) que entiendan a la primera vez que les decimos algo y enojarnos con ellos cuando no lo hacen.
- Todos aprendemos más fàcilmente cuando nos motivan y refuerzan para ello. Los niños y niñas están muy atentos a las señales de aprobación desde las personas que son más importantes para ellos. Reforzar sus conductas positivas (con palabras, besos, abrazos, etc) y decirles lo que están haciendo bien es una excelente manera de que conozcan lo que esperamos de ellos y así evitar tener que estar diciéndoles “no” a cada rato.
- Aprender que algo “no se puede hacer” no significa necesariamente estar de acuerdo con ello. A todos nos pasa que cuando no podemos hacer algo que queremos, nos sentimos frustrados, tristes o enojados. Es importante ponerte en el lugar de tu hijo(a), acoger estas emociones y ayudarlo a sentirse mejor. Esta es también una excelente oportunidad para ir ayudándolo a “poner nombre” a sus emociones, entender por qué se siente así y tener una alternativa para sentirse mejor (p. ej: “sé que estás enojado porque lo estabas pasando muy bien jugando y ya tenemos que irnos, ¿quieres que nos vayamos cantando la canción que te gusta?”).
7 claves para una crianza efectiva:
- Tener expectativas realistas para la etapa de desarrollo de tu hijo(a). Exigirle o esperar cosas que no puede hacer aún a su edad sólo acarrea frustración para ambos.
- Mantener la calma en los momentos difìciles. Recuerda que eres un modelo para tu hijo(a) y que descontrolarte sólo le enseña a hacer lo mismo.
- Ponerse en el lugar del niño(a) y comprender sus características individuales. Así te será mucho más fácil conocer las maneras en que tu hijo(a) colabora con mayor facilidad y cómo puedes motivarlo para ello.
- No establecer demasiadas reglas, es imposible cumplirlas todas.
- Asegúrate que todos en la familia conozcan y apliquen las mismas reglas que estás enseñando a tu hijo(a). Si tú no lo dejas hacer algo y otro adulto sí, lo natural para la guagua es intentar hacerlo nuevamente.
- No recurras nunca al castigo físico. Los golpes nunca son una buena estrategia para enseñar a los niños(as), ya que aumentan la rabia y frustración del niño(a) y aprende que el descontrol y las respuestas violentas son reacciones aceptables.
- ¡Mucha paciencia, amor y cariño!
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