Durante el primer mes después del parto, el aparato reproductivo femenino vuelve paulatinamente a su estado previo al embarazo. A
los 30-40 días la mayoría de las mujeres ha dejado de sangrar y la episiotomía o desgarros vaginales ya han cicatrizado.
La vida sexual se puede reestablecer, pero hay que tomar en cuenta cambios que puede experimentar la mamá: cansancio, preocupación, disminución de lubricación vaginal, entre otros.
Es importante que la pareja sea especialmente comprensiva en esta etapa. Juntos deben cuidar sus momentos de intimidad y evitar que la maternidad y el postparto los alejen.