Los niños de 8 a 12 años

Los niños de 8 a 12 años Los niños de 8 a 12 años

En esta etapa los niños alcanzan un mayor desarrollo de sus capacidades motoras finas,  lo que les permite realizar actividades que requieren de mayor precisión.

Desarrollo del pensamiento

En esta etapa, el progreso intelectual en aspectos tales como el manejo del lenguaje y la comprensión de ideas, es notorio.

Los niños a esta edad son capaces de memorizar gran cantidad de datos y de buscar explicaciones lógicas al mundo que los rodea. Sienten una gran curiosidad por saber acerca de sitios, situaciones o personas ajenas a ellos.

La escritura y la lectura son habilidades fundamentales para contribuir a aumentar sus conocimientos y por lo tanto se recomienda estimularlas. En este sentido, responder asertivamente a sus preguntas fomentará su curiosidad y por ende, las ganas de aprender.

Esta etapa está fuertemente marcada por la experiencia escolar, la que alimenta sus ganas de aprender. Esta actitud es fundamental para el desarrollo académico posterior de los niños y por lo tanto debe ser estimulada.

Se aconseja que la familia apoye a los niños en la creación de hábitos de estudio, generando espacios y tiempos propicios para ello.

Relación con pares y adultos

Asistir al colegio no sólo aumenta los niveles de conocimiento de los niños, sino que además los ayuda a desarrollar importantes habilidades sociales y a aprender cómo relacionarse con personas distintas a su familia.

Los niños y niñas comienzan a formar parte de grupos de amigos de su edad, donde existe confianza y apoyo mutuo.

El niño/a se valora a sí mismo y es capaz de comunicar sus sentimientos en distintas situaciones. Comprende de mejor manera los sentimientos y emociones de otras personas, entendiendo que uno puede experimentar más de una emoción al mismo tiempo.

El desarrollo del lenguaje permite que el niño o niña exprese de mejor manera lo que está sintiendo, lo que se ve estimulado por la mayor cercanía con otras personas, especialmente las de su misma edad. Otro aspecto característico de esta edad es que la actitud de años anteriores del niño o niña centrada en sí mismo/a, va cediendo a una mayor conciencia de los otros.

La forma en que se relaciona con las demás personas y el trato que recibe de ellos, especialmente padres, hermanos y amigos, influirá de manera significativa en la definición que los niños y niñas hacen de sí mismos.

Es en esta etapa donde se consolidan los patrones de conducta y las normas sociales impuestas por sus figuras de autoridad. Por esto resulta fundamental el trato con respeto a los niños/as y la adopción de las conductas que queremos transmitirles. Enseñar “con el ejemplo” es lejos lo más efectivo.

La autonomía

Fomentar la autonomía de los niños y niñas en esta etapa resulta beneficioso para su desarrollo. Dejarlos tomar decisiones con respecto a situaciones que los afectan directamente (por ejemplo, con qué ropa vestirse) les permite ir desarrollando su independencia.

Esta edad resulta propicia también para enseñarles sobre el uso del dinero: por ejemplo, darles una pequeña cantidad de dinero semanal los puede ayudar a planificar sus gastos y a hacerse responsables de ese monto.

Enseñarles a responsabilizarse de su aseo e higiene personal también resulta recomendable en esta etapa.

 Es importante para su autonomía que los niños y niñas colaboren progresivamente en las responsabilidades domésticas, lo que contribuirá a su maduración y aprendizaje.

Las tareas deben ser adecuadas a sus posibilidades para que logren estimular su iniciativa. Es importante que no se den discriminaciones en cuanto al sexo, por ejemplo, entre hermanos y hermanas.

En esta etapa es esencial que los ayudemos a canalizar adecuadamente su espíritu crítico y hacerlos capaces, a su vez, de soportar de buena manera las críticas, ya que tendrán que enfrentarse a ellas en todas las siguientes etapas de su vida.

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