Cómo ayudar a mi hijo en el manejo de los miedos

Cómo ayudar a mi hijo en el manejo de los miedos Cómo ayudar a mi hijo en el manejo de los miedos

No es raro que los niños manifiesten a esta edad ciertas inquietudes o temores frente a determinados temas y situaciones reales o imaginarias. Los temores de los niños/as son muy comunes y no sugieren nada inusual, ya que hay muchas cosas que aún no pueden entender.

Puede ser útil enfrentar el tema cuando el niño/a se siente calmado y sin temor.  Los miedos no suelen responder a una explicación racional, por lo tanto es mejor que los adultos los manejen de forma indirecta, intentando bajar el nivel de ansiedad del niño/a y apelando al lenguaje de la fantasía, que es muy bien entendido por los niños.

Puede ser que el niño o niña no comprenda todo lo que se le explique, pero le ayudará el hacer preguntas y expresar sus dudas.

Algunas ideas…

Evita el objeto que le produce miedo. No enfrentes al niño/a a la situación que le produce angustia; ésta no se calmará de ese modo.

Ten cuidado de que tu comportamiento no sugiera que tú también temes la misma situación.

Busca las causas específicas del estrés y ve si puedes hacer algo para atenuarlas.

Brinda atención especial, ya que existe la posibilidad de que el niño/a se esté independizando más rápido de lo que en realidad le resulta cómodo.

Los terrores nocturnos

Entre los 3 y los 4 años algunos niños/as experimentan terrores nocturnos. Se despiertan muy asustados, a veces con gritos, sudados, pálidos y con taquicardia. En ocasiones no reconocen lo que les rodea, como si no respondieran a los estímulos externos.

Es probable que se levanten de la cama y, aún así, continúen con los miedos. Al poco rato suelen dormirse de nuevo y al día siguiente no se acuerdan de lo ocurrido.

Las causas pueden ser múltiples y estar relacionadas con falta de sueño, presencia de fiebre, consumo de medicamentostendencias hereditarias, entre otras. Este trastorno del sueño, así como el sonambulismo y las pesadillas, se denominan “parasomnias”.

Los terrores nocturnos aparecerán esporádicamente e irán desapareciendo con el tiempo.

Es importante mantener la calma y tranquilizar al niño/a, entregándole cariño y acompañándolo hasta que se vuelva a dormir. No es recomendable preguntarle acerca de lo que le pasa mientras esté bajo los efectos del terror nocturno, ya que es probable que no conteste y retarde el proceso de volver a dormir.

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